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Todos tenemos un plan (2012), de ana piterbarg. la vida de los otros.

Publicado el 09 septiembre 2012 por Miguelmalaga
TODOS TENEMOS UN PLAN (2012), DE ANA PITERBARG. LA VIDA DE LOS OTROS.
Después de un verano muy árido en cuanto a estrenos cinematográficos, he aquí por fin una película interesante, que se sostiene en el trabajo de un muy perturbador Viggo Mortensen.

Agustín parece poseer todos los elementos vitales indispensables para una existencia feliz: es médico, vive en un amplio departamento con su pareja y no parece haber grandes conflictos en su vida. Pronto descubrimos que si rascamos un poco esta superficie, el auténtico Agustín es un ser hastiado, que apenas responde a estímulos y que se encierra en grandes silencios que desesperan a su pareja. Intuimos que el personaje está atravesando una profunda crisis y que su única salida es un cambio radical en su vida. La oportunidad le va a llegar del modo más insospechado: con la visita de su hermano gemelo, Pedro, cuya trayectoria vital ha sido radicalmente distinta a la suya. Pedro sobrevive en la región semisalvaje del Delta del Tigre, donde tiene unos amigos dignos de una novela de William Faulkner, con los que se dedica al secuestro, la extorsión y el asesinato. A pesar de ello, a Agustín le atrae la vida de su hermano, todo sea por escapar de su pequeño infierno, así que es capaz de acabar con él y tomar su identidad. El problema es que Agustín, siendo Pedro, sigue siendo el mismo ser lacónico que no parece existir del todo en el mundo y esa personalidad se ve acentuada por la tristeza del paisaje del Delta, donde solo va a encontrar vidas tan miserables como la suya. 

"Todos tenemos un plan" es una película extraña, donde la presencia de Viggo Mortensen, luciéndose con sus dos papeles, lo acapara todo, hasta el punto de que su producción solo fue posible cuando él aceptó participar en el proyecto. Su propuesta al espectador es original: todos hemos tenido el deseo alguna vez de abandonar nuestra existencia y comenzar de cero siendo otros. Pero ¿por qué Agustín elige una vida mucho peor que la suya? ¿tanta era su desesperación? Jamás obtendremos una respuesta en un personaje tan enigmático y encerrado en sí mismo que parece haber pasado la vida reprimiendo sus emociones y que va a necesitar un ambiente propio de western de Sam Peckinpah para desatarlas.

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