Me encanta la lluvia, así que hoy cuando me he levantado y he visto el color del día no me he entristecido, después de tantos días de sol, al jardín se le notaba triste.
Los riegos no son suficientes, con este día tormentoso, parece que los colores se potencian y llenan de vida cada rincón.
Hasta los perricos han salido con ganas de mojarse sus patitas y correr por el césped, bueno como veis en la primera foto, Brillol se lo ha pensado mas!
Los banderines tibetanos ya empiezan a deshacerse, es
buena señal, con la lluvia y el viento, todo lo malo se va.
Las gotas visten cada hoja y cada flor del jardín, dándoles luminosidad y fuerza que necesitaban.
Las flores se ponen preciosas, muchas plantas que estaban un poco mustias, revivirán y se pondrán bien vigorosas!
Gotas y mas gotas, como me gustan!!!
Que paséis un bonito lunes!!!

