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Para el resto era el primer contacto e iba a ser de campanillas. Hicimos grupetta con los italianos de Andrea Tonti y rumbo al Kapelmuur. Sí, leyenda pura que no se asciende en el Tour de Flandes, pero visita obligada para cualquier amante de este deporte. Por eso Alfonso y Paco había removido cielo y tierra para cambiar vuelos y poder llegar a tiempo. Por eso Alex, Óscar, Juan Carlos, Nicolás (padre e hijo), Jorge, Fernando se habían levantado a las 4 de la madrugada para coger un vuelo desde Madrid.


SÁBADO 2 DE ABRIL. TOUR FLANDES CYCLO

Hay que estar un poco loco para levantarse a las 04.30 para pedalear... o amar mucho este deporte. Jorge, Gregorio, Luis Manuel y Héctor fueron los valientes que eligieron la versión de 256 kilómetros del Tour de Flandes cicloturista. El mismo esfuerzo que los ciclistas profesionales, pero con salida a las 07.30 desde Brujas, así que desayuno cargado de hidratos (sí, a esa hora ya estaba preparado), bicicleta s a la furgo y rumbo a la ciudad de los canales.
Pero antes había que afrontar la subida corta a Wolvernberg y los adoquines planos de Ruiterstrat, Kergate y Jagerig. El primer contacto con las piedras cuesta arriba no podía ser más bello. Molenberg. La cuesta del molino. Escondida, dura, con piedras separadas, rural... Ciclismo clásico puro.

Primer avituallamiento y charleta al 'calor' de los gofres. Los dos Nicolás sonrien como si en la vida no hubiese nada más que ciclismo. Pedro Cañibano, Alfonso y Paco empiezan a notar las diferencias con Roubaix. Fernando se defiende a su ritmo y Alex y Juan Carlos siguen al ritmo que marca un clasicómano como Óscar, versado en mil batallas.


Toca reprimir las ganas de llenarse los bolsillos de galletas de miel, bollos y gofres... Y es que por delante está el Koppenberg. Solo 800 metros pero rampas del 20%. Historia pura. Misticismo que se multiplica si abajo está Ane Bizimartxak venida desde Bilbao para regalarte una foto. Aqui el reto es subir, esquivar y coronar sin pisar el adoquín.
Desde allí... rumbo a a gloria. Relevos a 50 por hora con la grupetta catalana. Todo plano. Hay hasta piques por volar camino de la línea de meta de Oudenaarde. Algún sprint.
Ahora toca disfrutar. Medalla al cuello y rumbo a la ducha del Hotel Leopold, a sólo 500 metros de la línea de meta. Esperan las cervezas de la happy hour, la fiesta de la plaza del mercado de Oudenaarde (que seguirá hasta las 2 de la mañana) y la cena para compartir historias.

A nuestro lado Sagan, Van Avermaet, Van Maarcke, Benoit, Cancellara... todos desfilan con cara de estar ante un momento histórico. No es para menos. Tres horas después los volveremos a ver a todos en el Oude Kwaremont pero ya con un gesto distinto.



La pantalla gigante nos cuenta lo que está sucediendo en carrera mientras que las chicas de la carrera femenina pasan como un tiro por Oude Kwaremont. A ellas solo les queda Paterberg. En meta ganará la campeona del mundo...
LUNES 4 DE ABRIL. ÚLTIMO HOMENAJE A LA RONDE VAN VLAANDERENMientras los afortunados de Like a Flandrien, que patrocina Turismo de Flandes, pasan por delante de nosotros en bicicleta y con un millón de gargantas animando. Nosotros al nuestro, Sergio Palomar, al que envidiaremos durante toda la vida.


Un nuevo paso de los profesionales, esta vez ya con la carrera rota y Erviti haciendo las delicias de los nuestros. Kruisberg empieza a marcar distancias. Kwiatkoski, Sagan y Vanmarcke ponen picante. Llegan a pie de Oude Kwaremont. Empiezan nuestras apuestas. Contenemos la respiración. La historia delante de nuestros ojos. Sagan aprieta a Vanmarcke. Le vemos sufrir. También a Cancellara, que persigue su última oportunidad. Erviti valiente en el primer grupo y Boonen, Rowe, Stannard.... Todos nos regalan su parte de Flandes.
Retorno a Oudenaarde para celebrar con cervezas que acabamos de vivir un momento histórico. Por delante queda una cena especial, unas horas en la fiesta de Oudenaarde y descanso para el último momento. Eso sí, el más feliz de todos, Alfonso Puerto, capaz de acertar los tres primeros clasificados en meta.
Y después, la historia. Bicicletas de hierro, chichoneras y maillots de lana de los primeros años. Contraste con la lycra y los carbonos de la Eddy Merckx de 2016. No cambia la esencia. Espíritu Flandrien. Lucha contra las piedras y los elementos. Delante el simulador de adoquines en bicicleta, las fotografías míticas, el resultado de las 100 ediciones, los adoquines de regalo de los ganadores, los coches de Flandria, la pasión en 600 metros cuadrados de ciclismo puro.
