
En nuestro recorrido por el mejor rock peruano vamos a presentar un disco fascinante, especialmente considerando el contexto en el que se gestó, ya que "Lux" marca el cierre de una etapa dorada para Traffic Sound, la banda más emblemática del rock peruano de finales de los 60 y principios de los 70, por lo que se convierte en el testamento sonoro de Traffic Sound. Para cuando lanzaron Lux, Traffic Sound ya no era simplemente esa banda de covers psicodélicos que había deslumbrado en la escena de Lima. Eran músicos maduros, profundamente influenciados por el clima político y social que vivía Perú bajo el gobierno militar de la época, un contexto que los obligó a mirar hacia adentro y abrazar sus raíces con mucha más fuerza. Y podríamos poner en valor que "Lux" no solo es un disco de rock, sino un documento histórico de cómo los músicos locales (en este caso, peruanos) procesaron el sonido del rock anglosajón para devolverlo transformado. Improvisación jazzística, pasajes de rock progresivo y atmósferas folk, esa mezcla de psicodelia con los vientos y la percusión andina/afroperuana es oro puro para una audiencia que busca música con identidad.
Artista: Traffic SoundÁlbum: LuxAño: 1971 / 1997
Género: rock progresivo / rock psicodélico
Duración: 44:50
Nacionalidad: Peru
Dado que es el disco final de Traffic Sound, podemos usarlo para hablar de la importancia de los "álbumes de despedida" y cómo, a veces, las bandas encuentran su mayor madurez artística justo cuando están a punto de disolverse. Es una historia muy humana y melancólica que suele ir pegado, además, con muchas cosas de la vida misma.Si bien el disco mantiene trazos de su raíz psicodélica y de garage rock (especialmente en el tema que da título al álbum), "Lux" muestra a una banda en una búsqueda sonora más ambiciosa. El protagonismo de los vientos, especialmente el saxo y la flauta de Jean Pierre Magnet, se vuelve fundamental, otorgándole al álbum texturas mucho más orgánicas y complejas. Esa identidad andina lo diferencia de sus trabajos anteriores, ya que "Lux" da un paso decidido hacia la fusión. La incorporación de elementos de la música andina y afroperuana, aunque a veces pueda sentirse exploratoria o un tanto "experimental" para la época, le otorga al disco un carácter único. Ya no estaban solo imitando el sonido de bandas británicas o estadounidenses; estaban intentando construir un lenguaje propio. El punto de inflexión (en el tema "Marabunta") forma la pieza central del álbum es, "Marabunta", con más de 10 minutos de duración, es donde realmente despliegan su capacidad técnica y creativa, es un viaje que pasa por momentos de improvisación jazzística, pasajes de rock progresivo y atmósferas folk, consolidándose como uno de los puntos más altos de su discografía. El adiós: El disco cierra con "The Revolution", un final que se siente casi profético, tanto por la temática como por el hecho de que sería el último esfuerzo discográfico de la banda antes de su separación. Es un disco que captura a una banda "quitándose la piel" para intentar algo nuevo antes de decir adiós.
Durante la segunda mitad del año 1968 aparece en el circuito rockero de Lima, un nuevo grupo llamado Traffic Sound. El grupo empezó tocando covers de conocidos grupos psycodélicos de la época. Para luego empezar a crear temas propios con un estilo muy propio y con sabor latino, desarrollando de esta manera una fusión de la música psychodélica, latina y andina. Editaron en 1968 su primer álbum "A Bailar Go Go" con el sello discográfico MAG Records, en 1969 su segundo album titulado "Virgin", en 1970 su album eponino "Traffic Sound" tambien conocido como "Tibet's Suzettes", y su ultimo album titulado "Lux" salio el año de 1971.
Se convirtieron en uno de los grupos más importantes del rock peruano y llegaron incluso a realizar una gira por Brasil, Argentina y Chile. Entre sus canciones destaca "Meshkalina", en la cual se puede ver el estilo que desarrollaron combinando el rock psicodélico con diversos ritmos latinos.
En 1971, la banda se disolvió porque algunos de sus integrantes tenían otros proyectos en mente, coincidiendo con la dictadura de Juan Velasco Alvarado. Jean Pierre Magnet siguió tocando el saxo en otras agrupaciones musicales y también se ha desempeñado como músico de acompañamiento con varios artistas nacionales; Manuel Sanguineti fundaría Radio Doble Nueve en 1978, la que sigue operando hasta la actualidad.
En 1993 hicieron su primera reunión para un exitoso concierto en Miraflores y lanzaron nuevas versiones de sus viejos éxitos. Actualmente se reúnen ocasionalmente para realizar distintos conciertos en la ciudad de Lima.

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Este es su ultimo disco oficial, una placa distinta a las anteriores, con un sonido mas influenciado por ritmos tipo Santana, donde destacan temas como "Suavecito". Asi como la mayoria de las grabaciones de las bandas peruanas de esta epoca la produccion de sonido es de primera, Sanguinetti y compañia logran una conjugacion casi perfecta entre la psicodelia y el rock tradicional, los sonidos afrolatinos y vocalizaciones en castellano. Posterior a este disco la banda se disuelve y sus musicos se integran a otros proyectos o se radican fuera del Peru. Un disco fundamental en la historia del rock del Rimac. Un imperdible.
Este posteo es una invitación a que el cabezón se sumerja en una experiencia auditiva larga y envolvente, algo que define perfectamente el espíritu de un blog dedicado a selecciones musicales profundas. Y alguna cosita más:Al grito de Yawar Huaca y con quijadas de burro como instrumentos los Traffic Sound firmaron, a fines de los años sesenta y comienzos de los setenta, uno de los momentos más modernos y gloriosos del rock peruano. Su propuesta de avanzada mezclaba el sonido de grupos de esa época con psicodelia y ritmos latinos. Lamentablemente el sueño duró poco tiempo.Miguel Sánchez Flores
Hace casi cuarenta años Traffic Sound escribió uno de los momentos más modernos y memorables del rock peruano. Se despidió tempranamente de los escenarios con un mega concierto en el Teatro Segura junto a la Orquesta Contemporánea de Jaime Delgado Aparicio, uno de los más grandes de la música peruana. Dicen los que estuvieron que el evento terminó con una versión de Mr. Skin de más media hora de duración y con el público enloquecido. Los seguidores no podían creer que la banda rock más consolidada del momento se estuviera retirando en su mejor momento. Quién sabe si fue Velasco quien, en 1971, finalmente convenció a aquellos jóvenes que era mejor ejercer sus respectivas carreras que seguir jugando a los músicos. Lo cierto es que llegado el momento de tomar la decisión de si seguir o no, cinco de los seis integrantes de Traffic Sound (Manuel Sanguinetti, Willy Barclay, Willy Thorne, Luis Nevares y Freddy Rizo Patrón) respondieron que mejor lo dejaban ahí, que se retiraban como los grandes, sin siquiera imaginar que años después, su legado formaría parte de la más atesorada herencia musical de nuestro país.
El único que se quedó (según sus propias declaraciones) fue Jean Pierre Magnet *, famoso saxofonista, formado entre los acordes de la orquesta del Hotel Country Club en donde creció rodeado de música. Se quedó es un decir, pues desanimado por la decisión del grupo estudió Economía un par de años. Pronto se dio cuenta que lo suyo era la música. Viajó a Buenos Aires, Boston y San Francisco donde las influencias del jazz terminaron de convencerlo de su decisión. Magnet volvió al Perú años después, se enamoró, quedó y el resto es bastante conocido. Otro que se "quedó" (por poco tiempo en la música) fue Miguel Ángel Ruiz Orbegozo, más conocido como Zulu *, sí el mismo que salía con Yola Polastri, que si bien no era parte de la formación original, formó parte de la banda en los últimos años, reemplazando a Willy Thorne en el bajo y los teclados). Zulu, cuya vida y obra dan para un post más, dejó un LP homónimo de escucha indispensable. Extrañamente dejó un álbum a medias y se retiró para siempre de la música (él mismo dice asustado del mainstream y de sus consecuencias).
A veces pienso que es como si de pronto una nube de pesimismo se hubiera posado sobre una joven Lima. Una ciudad que hasta entonces transcurría inmersa en una sensación de desasosiego y tranquilidad. Una calma cierta que se detenía en largas caminatas, viajes en tranvía, visitas a la playa y matinales de fines de semana. En qué momento se jodió el rock peruano podría uno preguntarse mientras escucha a todos los grupos de fines de los sesenta. Acaso los chicos simplemente crecieron, la democracia fallida, el discurso nacionalista (o la malinterpretación de esta como dice Gerardo Manuel). O quizá fue la gran resaca de aquel tiempo novedoso de drogas y también de amor y paz en el que Joe Cocker cantaba y emocionaba en ese mitin multitudinario disfrazado de concierto de rock llamado Woodstock. No lo sé. Lo cierto es que la historia dice que de golpe (quizá la palabra no sea gratuita) desapareció la primera escena rock en el Perú y con ello los primeros grupos de rock peruanos.
Algunos distraídos señalan que el rock peruano como tal nació en los ochentas, básicamente por la ausencia de legado y de material sonoro de los sesentas y setentas. De oídas, casi como leyendas, algunos empezamos a escuchar historias de ensueño de nuestros padres y tíos que transcurrían en el Tifany (luego Galaxy) o en los teatros Country o Tauro. Exagerados o no, estos relatos eran de envidia. La primera movida rock en el Perú. Los Shains, Los Yorks, Los Saicos, Los Belkings, Los Steivos, Los Siderals y sobre todo Traffic Sound. Poco a poco se fueron recuperando las grabaciones e incluso se hicieron en el extranjero algunas re-ediciones de material (la de Los Belkings en España por ejemplo). Aquí en Perú, Andrés Tapia y su sello Repsychled lograron lo que parecía imposible: poner al alcance de todos aquellos antiguos álbumes. Luego de años de investigación, cachineo y una labor de arqueología musical en los desaparecidos sellos IEMPSA, MAG y SONORADIO, Andrés pudo hacerse de un catálogo y sacar nuevas ediciones de aquellos grupos de los que sabíamos de oídas. Gracias a ello hemos podido recrear aquellas fiestas matutinas, en donde el grupo como tal era pieza fundamental. Cada barrio tenía su grupo y cada grupo sus fans.
Traffic Sound no fue el primer grupo de rock peruano, pero sin duda se trata del mejor de todos. Su propuesta, profesionalismo y sobre todo su sonido (con múltiples arreglos de vientos y teclados) hacen de ellos un caso de excepción. No solo sus covers son formidables sino sus canciones propias. Prueba mezclar Beach Boys con Air. Prueba mezclar Pink Floyd con Cream. Y además métele quenas, guitarras de palo y quijadas de burro. Quizá es ocioso pero uno no puede dejar de preguntarse qué hubiera pasado si aquellos chicos, que empezaron ensayando en lo que hoy es el Colegio de Abogados de Lima en San Isidro, hubieran seguido haciendo música. Hasta dónde hubieran llegado. Quizá Nevares o Barclay no tuvieran los altos cargos que hoy ostentan o Manuel Sanguinetti no hubiera tenido tiempo para fundar la Radio Doble Nueve (la radio rock de Lima). Se trata, sin duda, de otra pregunta sin respuesta.
La generación de atmósferas, sus arreglos al detalle y un imaginario psicodélico hicieron que los Traffic Sound sean considerados como uno de los grupos abanderados del rock de esta parte. No es casualidad que se trate del primer grupo peruano en hacer giras internacionales (Argentina, Chile, Brasil). Incluso fue el grupo promocional de la naciente empresa de Aviación Brasileña Varig. Fácilmente sus discos podrían firmarse este año, quizá diez años después y seguirán teniendo vigencia. Sus melodías universales, panderetas escondidas y guitarras de palo abundan.
Desde entonces se han reunido poquísimas veces. La histórica vuelta en el Muelle Uno el año 1993. Luego en el hotel Los Delfines, El Dragón de San Bartolo (y creo que también en el Regatas). Todas las veces quise ir, pero algo lo impidió. Sin embargo, no pierdo las esperanzas. Como bien dice Zulu, los Traffic otra vez están completos. Ahora solo falta que saquen un disco. No pido mucho, ¿no?
En resumen, "Lux" puede no ser tan "inmediato" como lo fue "Virgin" ni tan bueno como su disco homónimo, pero es un testimonio valiente. Es el sonido de una banda que decidió arriesgarse y dejar una huella auténtica antes de que el contexto sociopolítico de su país hiciera prácticamente imposible la continuidad de su proyecto profesional, especialmente porque es un disco que pide ser escuchado con atención, lejos de la radiofórmula convencional...
Lo podés escuchar desde su espacio en Spotify:
https://open.spotify.com/intl-es/album/56esQXBlUwkVOF395d3clv
01. Solos
02. Suavecito
03. La camita
04. Lux
05. El gusano
06. White deal, poco, big deal
07. Inca snow
08. Marabunta
09. Survival
10. The revolution
11. A beautiful day
Alineación:
- Manuel Sanguineti / voces, percusión
- Willy Barclay / guitarra
- Freddy Rizo Patron / bajo, guitarra rítmica, guitarra acústica
- Zulu / teclados, bajo, voces
- Luis Nevares / tambores, percusión, vibráfono
- Jean Pierre Magnet / saxophone, clarinet, flute, congas
