Una ingeniera de sonido comienza a percibir que en la vida real, fuera del estudio de grabación, su percepción de la realidad está desincronizada, es decir, escucha las cosas unos segundos después de que hayan tenido lugar. Con el paso del tiempo esta falta de sincronía va a más, convirtiéndose en un desfase de minutos que la lleva a no poder hacer su vida normal y a ser incomprendida en su entorno hasta provocarle un aislamiento social casi absoluto. Además, descubre que su discapacidad va unida a la facultad de escuchar cosas que se han dicho en su ausencia.
El curioso planteamiento de Tres tiene una base real: las ondas de sonido viajan más despacio que las de luz, pero nuestros sentidos no perciben este pequeñísimo retardo salvo cuando el origen de lo que vemos y oímos se encuentra a grandes distancias, como puede ocurrir cuando estalla una tormenta a lo lejos y vemos el relámpago antes de escuchar el trueno. La protagonista parece tener una malformación del cerebro que la hace percibir esta falta de sincronía en la vida cotidiana, pero esa explicación pierde terreno al ir avanzando la película y sumándose otros factores más difíciles de explicar, como el poder escuchar conversaciones mantenidas minutos antes de que ella llegara a un sitio. ¿Ha adquirido un poder sobrenatural que paraliza la transmisión del sonido o está desarrollando un trastorno semejante a la esquizofrenia que la hace escuchar voces que no existen y cuyo discurso está inventando ella misma?
La película juega en un terreno complejo de gran ambigüedad en el que se barajan estas posibilidades y otras sin decantarse por ninguna. Se desenvuelve en un terreno intermedio entre el relato de género y el cine de autor intimista: a ratos parece una historia costumbrista sobre la adaptación de una persona con una discapacidad o con una enfermedad mental y otras veces ofrece más elementos de intriga, ya que la madre de la protagonista parece conocer antecedentes o claves en su pasado envueltas en el misterio que podrían explicar lo que está ocurriendo.
Esta naturaleza híbrida, multiplicada por un final que, lejos de dar explicaciones, abre nuevas posibles interpretaciones, dificulta la explotación comercial de una película que puede resultar demasiado próxima al terror para los amantes del cine de autor y viceversa, quedándole casi como única opción intentar alcanzar el estatus de título de culto, algo siempre complicado, disputado y dilatado en el tiempo. Tres confirma, eso sí, a Marta Nieto como una de las actrices más sólidas y con más capacidad de riesgo del panorama nacional, y ofrece a Miki Esparbé una ocasión de salir de su encasillamiento como actor de comedia.
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- ##check## Lo bueno
- Marta Nieto, una intérprete arriesgada y solvente.
- ##times## Lo malo
- Un tono intermedio entre el cine de género y el de autor que puede quedarse a medias en ambas direcciones.
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- Diseño de Producción 7.0
- Una película modesta pero de buen acabado.
- Intérpretes 8.0
- El relato no se sostendría sin el gran trabajo de Marta Nieto.
- Guion 5.0
- El no definirse en ningún momento ni hacia el terror ni hacia el retrato psicológico más racionalista tal vez fascine a algunos espectadores pero dejará insatisfechos a muchos otros.
- Dirección 6.0
- Juanjo Giménez dota al relato de una atmósfera ambigua e inquietante pero no lo suficiente para sobreponerse a la indefinición del guión.
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- Puntuación Total 6 / 10






