
Parece que esta época del año es la mas propicia para pensar en obras de caridad, ayudar, lo mal que están algunos, o tal vez lo mal que estamos incluso nosotros mismos. Paseando por la red he encontrado una curiosa forma de recaudar fondos que se destinan a distintas organizaciones benéficas, según quien lo organice, y que, para los amantes de las historias, resultará cuanto menos, llamativo. Se trata de la tuckerization.
Una tuckerization, por si no conocéis el término, es utilizar el nombre de una persona real en una obra de ficción para un personaje secundario. No sirven, por supuesto, nombres famosos como el de un gobernante o una estrella del fútbol. Y además tiene que ser de forma intencionada. De hecho, el término proviene de el autor de ciencia ficción Tucker Wilson, que tenía la costumbre de incluir los nombres de sus amigos entre los personajes de sus libros.
Pues bien, dando vueltas por la red me he encontrado que hay autores que subastan nombres en sus libros, De hecho, me topé con ello buscando información sobre el último libro de La historia de Kvothe, allí (aquí) estaba la subasta de un nombre en ese libro con motivos benéficos. La verdad es que me quedé bastante sorprendida cuando descubrí esta iniciativa. Lo siguiente que hice fue mirar los precios por los que iba pujando la gente. Sinceramente, no se me ocurrió participar, pero si que tenía curiosidad por saberlo. No me cabe duda que cualquier tipo de caridad es buena, pero si juntamos caridad y fans, la cosa puede ponerse francamente interesante. Ya no se trata solamente del destino que tomará ese dinero sino de cuanto está una persona dispuesta a pagar, en la medida siempre de sus posibilidades, para que su nombre aparezca en un libro de su autor favorito. Ese al que todos tenemos siempre "echado un ojo" por si saca un libro nuevo.
¿Qué os parece esta iniciativa? y... no podía faltar, ¿en qué libro os gustaría ver vuestro nombre impreso sabiendo que no es una coincidencia? Porque hoy, lo que no voy a preguntar es lo que pagaríais, porque evidentemente, eso no depende siempre de uno mismo.
Gracias
Me despido con esta entrada hasta el próximo día 26 si no ha terminado conmigo la peligrosa cena de Nochebuena, día en que tras brindar un par de veces, siempre hay alguien a quien se le ocurre cantar un villancico mientras estamos comiendo un polvorón. O nos pasan el teléfono.... Espero que paséis unos días magníficos en buena compañía y, como siempre digo, no olvidéis una cosa: disfrutad.
Si alguno no está a la vuelta por aquí, pensaré que le ha tocado la lotería.
