Revista Ciencia

Un ciego guía a otro ciego

Publicado el 11 junio 2011 por José Luis Ferreira
Su vidente le aconseja acudir al homeópata
Hace unas semanas se publicó en enchufados la entrada que reproducimos aquí por la relevancia que tiene el tema y por solidaridad, ya que hace dos días, tenemos noticias de algunas amenazas de denuncia.
Un ciego guía a otro ciego
Esta es la trans­crip­ción de un frag­men­to de vídeo visto este miér­co­les en el In­ter­me­dio (vídeo 2, mi­nu­to 20’30 mi­nu­to 2’05”). En ella, una mujer (pre­su­mi­ble­men­te an­cia­na) llama al pro­gra­ma noc­turno del vi­den­te San­dro Rey de La Sexta, para pre­gun­tar por la salud de su nieta. Se pro­du­ce en­ton­ces la si­guien­te con­ver­sa­ción:
—Hola, bue­nas no­ches.—Hola bue­nas no­ches.—¿En qué le puedo ayu­dar se­ño­ra?—Pues que­ría saber por la salud de una nieta.—La salud de su nieta… hom­bre, aquí lo que más salen son aler­gias e in­su­fi­cien­cias res­pi­ra­to­rias. ¿Cómo se llama usted?—Yo soy Leo.—Pues lo que veo más es can­san­cio fí­si­co o psí­qui­co, o sea, “farta” de oxí­geno, al­gu­na aler­gia, algún pro­ble­ma en las vías res­pi­ra­to­rias, las fosas na­sa­les, fa­rin­ge, bron­qui­tis… eso es lo que yo le veo a esta nena. Pero no le veo nada malo, es pa­sa­je­ro, o sea…—No, no, no… la niña no tiene eso eh, nada de eso.—Bueno, eso es lo que yo estoy vien­do.—No, no, no, no.—¿Qué tiene la niña?—La niña tiene una en­fer­me­dad que le lla­man Crohn, el Crohn. Y aler­gia no tiene nin­gu­na.—Sí… bueno, pien­se que… pero pien­se que esa en­fer­me­dad le crea una in­su­fi­cien­cia res­pi­ra­to­ria. Eso no lo digo yo, lo dicen los doc­to­res de…—De mo­men­to no la tiene.—Bueno, esa en­fer­me­dad, nor­mal­men­te, los doc­to­res de este país lo saben, crea a me­di­da que va pa­san­do el tiem­po una in­su­fi­cien­cia res­pi­ra­to­ria y las de­fen­sas al estar muy dé­bi­les tam­bién crean aler­gias, aler­gias in­ter­nas-ex­ter­nas, o sea… Esa es la en­fer­me­dad que usted dice que tiene esa nena. Pues muy bien, pero de­ri­va, de­ri­va… o sea, lo que yo digo estoy di­cien­do es de­ri­va. Y ella, aun­que ahora no lo tenga no quie­re decir que no lo vaya a tener pero yo, a la nena, lo que sí le re­co­mien­do es que la pon­gáis en manos de un buen ho­meó­pa­ta.

Es decir, que el tipo le diag­nos­ti­ca a la nena aler­gia, in­su­fi­cien­cias res­pi­ra­to­rias, can­san­cio fí­si­co, can­san­cio psí­qui­co, falta de oxí­geno, pro­ble­mas en las fosas na­sa­les, la fa­rin­ge, bron­qui­tis… todo ello pa­sa­je­ro. Y cuan­do la nena re­sul­ta tener una en­fer­me­dad cró­ni­ca in­tes­ti­nal este señor in­sis­te en que ha acer­ta­do ¡y le re­co­mien­da acu­dir al ho­meó­pa­ta! Desde luego, el que no se con­sue­la es por­que no quie­re. Por no ha­blar de su total des­co­no­ci­mien­to de la en­fer­me­dad de Crohn o las aler­gias (más le va­dría tener un buen ac­ce­so a Goo­gle y dejar de darle vuel­tas a la di­cho­sa bo­li­ta). Qui­zás su único acier­to (pura poe­sía) haya sido afi­liar­se tan opor­tu­na­men­te con esos ti­ma­do­res re­co­no­ci­dos. Ha­bría que in­cluir una ad­ver­ten­cia de este tipo en los me­di­ca­men­tos ho­meo­pá­ti­cos:
Un ciego guía a otro ciego
Es de chis­te y ten­dría mu­chí­si­ma gra­cia si no fuese tan real. Hay gente, es­pe­cial­men­te la más vul­ne­ra­ble, que con­fía ver­da­de­ra­men­te en estos es­ta­fa­do­res. Y lo malo no es que ne­ce­si­ten una pa­la­bra de con­sue­lo y al­guien se la pro­por­cio­ne. Su­pon­go que al­guien que llama a un pro­gra­ma así tiene una pre­gun­ta que no sale de su ca­be­za y sólo desea darle so­lu­ción de forma po­si­ti­va (si re­ci­bie­se una mala no­ti­cia, la preo­cu­pa­ción no se di­si­pa­ría y eso lo saben bien los vi­den­tes ti­ma­do­res). Lo malo es cuan­do este con­sue­lo pre­ten­de sus­ti­tuir al con­se­jo opor­tuno de un ex­per­to, su­plan­tar al mé­di­co, cuan­do se atre­ve a dar diag­nós­ti­cos y a su­ge­rir tra­ta­mien­tos. En­ton­ces pone en ver­da­de­ro ries­go la salud de quien con­fía en él, a veces más que en su pro­pio mé­di­co.
¿No se po­drían prohi­bir este tipo de con­duc­tas? ¿de­nun­ciar al es­ta­fa­dor por ne­gli­gen­te en casos pa­re­ci­dos? Sería tan sen­ci­llo como obli­gar­les a dar una res­pues­ta es­tán­dar cuan­do se trate de temas mé­di­cos. Po­dría in­clu­so estar gra­ba­da, una voz en off que re­so­na­ría en el plató au­to­má­ti­ca­men­te ante la lla­ma­da opor­tu­na: “Las au­to­ri­da­des sa­ni­ta­rias ad­vier­ten que este in­tri­gan­te no está au­to­ri­za­do a es­ta­far­le en temas re­la­cio­na­dos con su salud. Si busca con­se­jo, hable con su mé­di­co”. A fin de cuen­tas, no creo que las ca­je­ti­llas de ta­ba­co sean mucho más per­ju­di­cia­les que estos se­ño­res.

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