Revista Festivales

Un dia del padre con Gardel - Por Catulo Bernal

Por Sonriksen
Estamos bajo el limonero de Milonga del Oriental. Lo que se nos antoja costumbre es despedida este domingo para el "Hijo de las Estrellas". Anteayer sorpresivamente miro hacia su hogar, en algun lado del borroso firmamento que con la tecnologias cada vez vemos menos y nos dijo "He de volver a Slur. Allí bajo una campana sanguichera me espera mi escuelita de tango y el volcán niño  donde cuezo estos cromos indestructibles que me hacen singular. Si no hubiera sido tan grande mi ansiedad por bailar habria buscado algún vestigio, alguna noticia de mi padre Pococho Gardel para poner en la escuelita. Pero ya ven... de día me disgregaba descansando y a la tardecita ya rumbeaba a las milongas de su mundo, aunque de todas la mejor es esta con pista de tierra, que por fuerza debe ser el centro de su mundo terrícola."
Cuatro semanas ininterrumpidas de bohemia, milonga y grandes banquetes que ya se ven en la delicada constitución del extraterrestre mas parecido estos últimos días a la mole uruguaya de su padre,  fugaz e invisible detrás de los humos de la parrilla.
Cuatro semanas en las que intentamos de todo para que Pococho actuara como el mito cantor y milonguero que su hijo extraterrestre quiere:  clases de canto con los mejores profesores, clases de de teatro en los talleres barriales del humilde potrero que en días normales es el "Centro cultural BARRO Y VOLUNTAD" y al llegar a viernes se transforma en "Milonga del Oriental"
Clases de tango orillero con el errático Corchito Echesortu, que sigue yéndose después de clase en bicicleta hacia lo que alguna vez fue confín.
Intentamos asemejarlo en figura al zorzal con  dietas milagrosas y maquillajes, se hablo de contratar a uno de esos dobles de voz que lo intentan trabajosamente. Se llegó  a pensar en estrellarle otra vez en la cabeza un ventilador de techo, como aquella vez en el bar "Roñoso"  cuando luego de una conmoción despertó cantando con la voz fina de Libertad Lamarque.
Pero es inútil. El uruguayo sideral no encuentra la fuerza en su interior y la magia que su hijo busca desesperadamente.
Ayer noche el pobre hombre tiró la toalla.
En el escenario vacío no le salio ninguna voz que diera luz al ensayo.
Mientras la mesa Lusiardiana en comité de crisis buscaba una oportunidad para el concierto en la milonga del Día del padre/despedida de Dfris( hubo que apelar al factor monetario para que Riquelme nos dejara la milonga) un muchacho muy querido por la milonguridad, que viene de muy lejos - y ninguno sabe de cuan lejos salvo nosotros - Pococho, un hombre recio no nacido para las tablas nos dijo frustrado:
- Y que quieren que haga muchachos... Que me haga pasar por algo que no soy? Mi hijo no merece ver que su padre es un mentiroso que salio huyendo delo planeta Slur. Yo no soy Gardel. Apenas soy Pococho Escayola. Le hubieran dicho que su padre se mató en Medellin y que los tangueros honran su memoria sin bailar ni uno de sus tangos en la milonga.
Romulo Papaguachi saltó entonces, visiblemente nervioso.
-Disculpeme Pococho pero esa opción no esta disponible - En una de esas profundas conversaciones de madrugada yo...
- Que ha hecho Romulo. Que le dijo a la criatura?
- Yo... Bueno. Le dije que había conocido a su bisabuelo Carlitos Gardel, el famoso cantante del que Pococho es nieto...
- Que? usted esta loco...
- Es que lo vi tan desesperado al muchacho... Tan con ganas de tener un pasado ancestral de gloria que no pude resistirme. Perdóneme Pococho. Yo le pase "El Tango en  Broadway" y "Tango Bar" para que viera. Y después le mostré los recortes de diario del accidente. Hicimos una jornada de reflexión y memoria con el Dfris. Quemamos incienso a san Finito Escabiadin y escanciamos whiskys a los dioses primordiales de la milonga. Este muchacho vino a indagar en sus raíces, en una parte que se le quedo atorada de chico. Usted no es Gardel, Pococho, pero si el artista improvisado más importante de estas latitudes que enaltece y enfervoriza "Milonga del Oriental" cada vez que viene.
Pococho se tomo todo lo que quedaba de nuestro Chardonay en jarra y se encerró en su bunker, bajo el terraplen ferroviario. nadie lo ha vuelto a ver desde entonces. Hugi y Muni sus ayudantes han tenido que encargarse de la parrilla para esta noche.
Y no habrá espectáculo, despedida ni padre en el dia del padre.
Mientras la milonga prospera hacia el momento culmine vemos como Dfris Gardel busca con la mirada. Conozco la sensación. Tantas veces he buscado la llegada de aquellas que me habían enamorado que he dejado de creer en los milagros. Pero el extraterrestre es sensible y muchacho aun.
Toda la mesa consume vianda y minutos cabizbaja. Cada tanto alguno se queda mirando la lejanía y dice Y si...
Pero la genial idea nunca ve la luz y se ahoga en la copa.
-No se amarguen muchachos. Nosotros lo intentamos. A veces la mejor intención solo produce esto. Piensenlo solo como una despedida.
- Pero Pococho. Pococho pierde una oportunidad de oro. Dfris teniendo todo el mundo a su disposición con su fabulosa nave...
- Una nave que ninguno ha visto. Pero como filosofo estoy acostumbrado a estas carencias. Uno se empeña en proyectar material pensante en el otro para ver si de vez en cuando recibe algún eco, alguna inspiración raquítica sobre la que debatir. Pero no.
-Como algunos que bailan, Diogenes. - Piton Pipeta no tiene animo para mas palabras.
Fdris pierde energía por todos lados apurando su vacación en la pista. Lo miro y digo.
-Se quedaba por aquí cerca. Por el barrio, haciendo un circuito milonguero barato cuando podría haber visto cosas mejores. Porque el pobre pibe estaba esperando que alguna vez apareciera su padre. El padre que no conoció. Un padre que lo viera bailar y dijera orgulloso. Ese es mi hijo... el que mejor baila...
- Pero si baila como el oj...
- Callese Pipeta.
-Porque no va a hablar con Pococho, Catulo? Porque no lo convence con sus palabras inspiradoras?
- Porque no convence a todos para que compren sus poemas o mis libros de filosofia con sus palabras?- remata cinico Pelandrun.
- Creen que no fui? Desde las ocho voy yendo a golpear la puertita del bunker. Casi me pincho los bigotes con las ortigas de tanto hablar a la ventanita cerrada. No. Esta vez no se puede hacer nada. Es Pococho el que no quiere.
Nos quedamos en silencio cuando la tanda termina.
El presentador oficial de la milonga Manono Karadagian sube al escenario después de la tanda de Tanturi. Iba a presentar a Gardel cantando y al final se quedó aunque no haya espectáculo. Un profesional de la locución. O uno que no sabe que hacer los domingos.
-Señoras. Señores. Es una noche de despedidas. Estamos despidiendo al "Hijo de las Estrellas" - un muchacho milonguero venido de muy lejos y que se ha ganado el cariño y la amistad de todos los habitues de esta milonga. Dfris, espero que lo estés pasando bien. Mañana o cuando llegues habrá que trabajar nuevamente en tu escuelita canyengue.  Te llevaras nuestro cariño y también el recuerdo de esta humilde pista que desde ahora y para siempre será tu hogar cada vez que nos visites desde tu pueblito Slur. Tengo aquí un mensaje que me han hecho llegar y que queremos que escuches en este Día del Padre tan especial.
Nuestra solución Lusiardiana. Lo único que se nos ocurrió para que al menos el extraterrestre no se fuera tan vacío. Manono Lee:
"Querido Dfris. Hijo. Yo... te pido perdón. Quería estar esta noche con vos. Cantarte como tantas veces que no pude. Sé que lo que más querías en este viaje era que nos encontráramos y te sintieras orgulloso de mi. Como orgulloso me siento al ver los vídeos en donde bailas.
-pero si baila como el or...
-Callese Pipeta.
"Lo cierto es que no pude estar en esta noche. Las obligaciones laborales, un espectáculo de ultima hora. A veces uno debe hacer lo mejor que puede y como sea. Otra vez, lo siento y...
Se oye un ruido de tambores. La gente emocionada reacciona con quejas a esta distraccion.
-Callen a esos chicos!
-Dejes escuchar che. Que es la despedida del Difris!
-Maleducados.
-Pero de donde viene ese barullo!
Entonces lo vemos. Por arriba del terraplén vienen diez tambores en procesión. Los tambores uruguayos de una murga tocando a repique.
Y atrás, vestido con un traje milonguero pero con los colores del carnaval Aparece Pococho Escayola, el uruguayo Pococho.
Un  Gardel Gordo, envejecido a vino y a momentos. El Gardel Dionisíaco que quizá hubiera sido si la vida y el destino le hubieran dado mas años de existencia terrenal.
Pococho, una mole morena que lleva toda su historia en sus arrugas y en la cara. La melena sujeta en una vincha bajo el sombrero. La mano en rictus. La   voz profunda que  sale del alma y comienza a entonar un tango candombeado:
"Nadie pregunta lo que he sido en el pasado,
si fui  rico, si fui honrado,
si hubo sedas en mi cuna"
Tango candombeado que viene de las entrañas, Suena seca como el cuero del tambor y con un toque de melancolía. Los tambores y los tamboriles se suben al escenario echando a Manono. Algunos milongueros hacen palmas.
Dfris mira a su padre con los ojos grandes.
El hombre es un coloso cantando con la voz de la tierra que lo vio nacer.
Cuando terminan toda la milonga estalla en aplausos. Pococho mira a su hijo extraterrestre y dice.
-Para vos hijo. Mi hijo. Hijo querido. Y ustedes flojos, salgan a candombear que esto parece un velorio!
Y ahí nomas se arrancan con "Trasnochando" y  milongas candombeadas mientras la gente sale alborotada a vivir la sensación en la pista de tierra apisonada del Oriental.
Mas tarde habrá lagrimas, despedidas, la promesa de un reencuentro duradero. Aquí o en Slur. La nave del "Hijo de las Estrellas" solo tiene suministros para un ocupante.
Mas tarde con la pintura toda corrida, sudando alegría Pococho nos dará emocionado las gracias e intentara seguir a su hijo con el pecio destrozado que alguna vez fue una nave y que ahora es una
Un  dia del padre con Gardel - Por Catulo Bernalescultura de fierro donde a veces se cuelgan los fideos frescos para que se sequen.
Mas tarde llegara la mañana y Dfris Escayola, Hijo de la conciencia milenaria llamada Iria y de Pococho, el uruguayo Pococho, desaparecerá en su nave que ninguno ha visto.
Y el Uruguayo mirara al cielo y hará planes, con los ojos enrojecidos.
Pero eso será mas tarde. Cuando  mis pies dejen de moverse y la alegría pura deje de chorrearme por todo el cuerpo y se me meta en un bolsillo o en esta crónica para  cualquiera que necesite un milagro, aunque sea un milagro de tambor pintado a mano en la madera...

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