Revista Salud y Bienestar

Un estudio cambia el abordaje de la neutropenia febril persistente

Por Fat
Un estudio, en el que ha participado la Red Española de Investigación en Patología Infecciosa (REIPI), trata con antifúngicos a los pacientes con neutropenia febril persistente seleccionados según criterios clínicos y no de forma universal como hasta ahora se venía haciendo. "Hasta ahora, la estrategia tradicional era tratar a todos los pacientes con neutropenia febril persistente con antifúngicos. Proponemos una estrategia de tratamiento antifúngico empírico (TAE) en pacientes seleccionados basada en criterios clínicos previamente definidos en estos pacientes en los que las infecciones fúngicas son una causa importante de enfermedad y muerte", señala el Dr. José Miguel Cisneros de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.
Tradicionalmente, la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas recomienda iniciar el TAE en los pacientes que continúan con fiebre después de 5-7 días de tratamiento antibacteriano y en los que la resolución de la neutropenia no es inminente. "La base de esta recomendación se remonta a dos estudios realizados en la década de 1980 que hicieron del TAE un tratamiento de uso generalizado hasta convertirse en el tratamiento estándar de este síndrome.
--¿Cuál es el procedimiento del TAE en pacientes seleccionados?
Frente al TAE universal se propone el TAE en pacientes seleccionados por factores de riesgo y dirigido por criterios clínicos. Para ello es necesario tener en cuenta una serie de conceptos generales:
La etiología de la fiebre persistente en los pacientes con neutropenia es muy diversa, e incluye las infecciones por bacterias, hongos, virus y protozoos, los fármacos, las reacciones a los hemoderivados y la propia neoplasia.
El origen principal de las Infecciones Fúngicas Invasivas (IFI) se encuentra en la presencia de Candida spp., en un 51% de los casos y de Aspergillus spp. en un 40% de las ocasiones.
La neumonía es la manifestación más común de la aspergilosis invasiva (79%) seguida de la sinusitis, mientras que la candidemia (53%) y la candidiasis crónica diseminada (17%) lo son de la candidiasis invasiva.
Tal y como indica el Dr. Cisneros, para su eficacia "es necesario determinar si existen o no síntomas o signos de infección, es decir si existe focalidad". En este sentido, continúa, "si la fiebre tiene focalidad se iniciará el TAE con el antifúngico seleccionado según el síndrome clínico que presente el paciente, que puede ser neumonía, rinosinusitis, lesiones cutáneas diseminadas o absceso cerebral, entre otros. Finalmente, si el paciente presenta neutropenia febril persistente sin focalidad, el primer paso será determinar, mediante la evaluación clínica, la gravedad del paciente de acuerdo a los criterios de sepsis, sepsis grave y shock séptico".
--Conclusiones
En este estudio se han analizado un total de 347 episodios de neutropenia febril febril persistente. "Del total, 66, lo que supone un 19% del total cumplían de manera plena los criterios de neutropenia febril persistente. En la mayoría de los casos los pacientes presentaban un estado de neutropenia profundo y la media de duración del síndrome era de 12 días, con una media de duración de la fiebre de ocho días. De los 66 casos citados, en 26, es decir en un 39,4% del total, los pacientes recibieron TAE durante el episodio de neutropenia febril persistente. En los 46 episodios restantes de neutropenia no se indicó TAE. Asimismo, –añade- en el grupo que no recibió TAE, ningún paciente desarrolló una infección fúngica invasiva, frente a los tres pacientes que sí la desarrollaron y que sí habían recibido este tratamiento", concluye la Dra. Aguilar-Guisado.

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