Revista Cultura y Ocio

Un mismo nombre para dos estrellas

Publicado el 29 noviembre 2013 por Clementine
Un mismo nombre para dos estrellas
El pasado 25 de octubre nos dejaba, a sus 80 años de edad, Amparo Soler Leal, una de las más grandes actrices de nuestra escena.
“Mis padres no querían por nada del mundo que me dedicara a las tablas y casi nunca iba al teatro”
Hija de los también actores Salvador Soler Marí y Milagros Leal, Amparo Soler Leal nacía el 23 de agosto de 1933 en Madrid, debutando en los escenarios con tan sólo quince años de edad con la obra de Alfonso Paso “No me mientas tanto”.
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Más adelante, Amparo se incorporaba a la compañía del Teatro María Guerrero, bajo la dirección de Luis Escobar
“Maravilloso y muy didáctico. Encantador con todos los torpes, entre los que me encontraba yo”
… y, tras pasar por otras compañías teatrales, formaba la suya propia interpretando con ella obras de Pirandello, Chejov o Sartre. Con el tiempo, formó también el grupo Teatro Realista.
Un mismo nombre para dos estrellas En 1975, tras protagonizar en los escenarios “La señorita Julia”…
“Una obra muy difícil y ácida que exigía un gran esfuerzo día tras día, aunque me dio muchas satisfacciones”
… se apartó durante una larga temporada de los escenarios para centrarse en su ya consolidada carrera cinematográfica. Más tarde volvería al teatro, dejándonos sus interpretaciones en obras como “Vestir al desnudo”, “La zapatera prodigiosa”, “Las buenas personas”, “La gaviota”, “Ondina”, “¡Ay, infeliz de la que nace hermosa!”… Y también “Amanda”, “El zoo de cristal”, “La Celestina”, “Don Juan Tenorio”, “Las mariposas son libres” o “Al menos no es Navidad”.
Siempre despertó en mí gran simpatía,

y la he admirado mucho como actriz (Vicky Peña)
A toda pantalla debutaba Amparo Soler Leal en 1953, y a las órdenes de Antonio del Amo, en “Puebla de las mujeres”, película basada en la obra homónima de los hermanos Álvarez Quintero. Ese mismo año era Pitita en la preciosa “Así es Madrid”…
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… y más adelante, Margarita en “Usted puede ser un asesino”, bajo la dirección de José María Forqué sobre la divertida obra de Alfonso Paso.
“Todos los actores tenían un gran sentido del humor que, unido al guión, hizo de ese rodaje algo especial”

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Tras su genuina Marilú de “Plácido”, Amparo aparecía también en “Vamos a contar mentiras”, en “El grano de mostaza” y, como Mercedes, en “Vuelve San Valentín”.
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Otra Mercedes, ésta inolvidable, era Amparo también en “La gran familia”…
“Fernando Palacios llevaba un orden y una organización muy estrictos, aunque no lo parezca. Lo que llevé peor es que yo era muy joven y una de mis hijas era mayor que yo. ¡Y a la segunda la debí de parir con tres años! Era algo irreal…”
Una gran actriz, tan divertida, tan ocurrente, tan inteligente, tan sexy (Concha Velasco)
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Fue también una simpatiquísima Francisca en “Las que tienen que servir”, junto a una no menos simpática Concha Velasco y unos geniales Alfredo Landa y Manolo Gómez Bur.
Y Leonela en “Un diablo bajo la almohada” y Clara en “Estudio amueblado 2.P”.


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También Pacucha en “El bosque del lobo”, junto a José Luis López Vázquez. Y Amparo Soler-Leal en “El discreto encanto de la burguesía”, Gerarda en “Marianela”, Amparo en “El amor del capitán Brando”, Directrice en “Tamaño natural”, Sagrario en “Los nuevos españoles” y Alicia en “Jó, papá”.


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Y Adela en “Retrato de familia”, Doña Nati en “Vuelve, querida Nati” y Aurora en “Mi hija Hildegart”.
“En el rodaje Berlanga era muy simpático, no se le veía mucho y a los actores nos dejaba hacer lo que quisiéramos. Hay que tener en cuenta que él casi siempre trabajaba con los mismos… En parte éramos como una gran familia”

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Y Chus, otro de sus más reconocidos personajes, en “La escopeta nacional”, “Patrimonio Nacional” y “Nacional III”…
“Berlanga era un genio, y yo siempre me he sentido chica Berlanga: rodé siete películas a sus órdenes”
Una mujer muy clave, muy divertida, muy inteligente y con muchísimo sentido del humor, además de una gran actriz (María José Alfonso)
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Amparo Soler Leal también fue Varona en “El crimen de Cuenca”…
“Fue duro por muchas razones. Rodamos en Mota del Cuervo, que era triste. La historia era triste, mi papel era triste… Trabajar con un pañuelo en la cabeza todo el día fue triste e incómodo. Y Pilar Miró me perseguía todo el día para ver si llevaba suficientes ojeras”
Fernanda en “Los fieles sirvientes”, Amparo en “El divorcio que viene”…


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Carmen en “Gary Cooper, que estás en los cielos”, Celia en “127 millones libres de impuestos”, la profesora Castañeta en “Las aventuras de Enrique y Ana” y María Rosa en “Hablamos esta noche”.
“Yo soy una actriz de tripas, no de métodos. Lo llamo así porque me sale, porque soy muy espontánea. No soy de las que necesita correr para luego parecer que está muy emocionada o acordarme de mis muertos para ponerme a llorar”

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Amparo nos maravilló también con su Doña María Antonia de “Bearn o la sala de las muñecas”…


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… y su Dolores de “Las bicicletas son para el verano”.
Y fue también Patricia en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, Encarna en “La vaquilla”, Ana en “Hay que deshacer la casa” y Acacia en “Cara de acelga”. Y Elvira en “Todos a la cárcel”, Doña Obdulia en “El ángel de la guarda” y Encarna en “París, Tombuctú”.
Amparo también se asomó a nuestra pequeña pantalla a través de series como “Tres eran tres”, “El olivar de Atocha”, “Querido maestro”, “Paco y Veva” o “Un paso adelante”.


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A lo largo de su extensa y fructífera carrera, Amparo Soler Leal recibió, entre otros muchos galardones, el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos por “La gran familia”, por “Jó, papá” y por “Bearn o la sala de las muñecas”; el Premio ACE de Nueva York por “El crimen de Cuenca”, el Premio Pepe Isbert, la Medalla de Oro al Mérito de las Artes y el Premio Miguel Mihura.


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“Uno necesita que le digan que ha estado bien, cierto estímulo. Estar como siempre también puede significar estar mal, como siempre” (Amparo Soler Leal)


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El pasado 7 de noviembre se nos iba también, a sus 88 años, Amparo Rivelles, otra grandísima actriz de nuestro cine, de nuestro teatro, de nuestra televisión.
“Mi madre quería que estudiara, y yo al principio también. Quería ser abogado, pero no me gustaba mucho estudiar y  me dediqué al teatro porque había que estudiar menos y, ya ve, en esta profesión hay que estudiar muchos guiones…”
Hija de los también actores Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara, Virgen de los Desamparados Rivelles Ladrón de Guevara nacía el 11 de febrero de 1925 en Madrid, debutando en los escenarios con tan sólo trece años de edad con la obra de Adolfo Torrado “La madre guapa”.
“De mi madre aprendí todo lo que soy, a moverme en el escenario, a hablar… Ella siempre me decía: ‘tú haz lo que yo te diga pero hazlo siempre con tu temperamento, con tu personalidad’”
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Con el tiempo, Amparo aparecería en otras obras teatrales como “El abanico de Lady Windermere”, “La loca de Chaillot”, “Rosas de otoño”, “Los árboles mueren de pie”, “Los padres terribles”, “La brisa de la vida”…
Una gran señora, una gran persona y una mujer adelantada a su época. Era también una gran compañera y tenía una gran calidad como persona. Fue también muy moderna en su interpretación y en la vida social (Juanjo Seoane, empresario teatral con el que Amparo hizo sus últimas obras)
“La duda” fue la obra con la que quiso despedirse de los escenarios por ser la última que había hecho su padre.
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“Es muy curioso que habiendo sido mi madre mi maestra, la gente diga que trabajando me parezco a mi padre… deben de ser los genes… no puede ser otra cosa”
Una de las grandes damas de la escena, una mujer extraordinaria con una personalidad arrolladora; una gran actriz que hizo todo y todo lo hizo bien (Carlos Hipólito)

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Amparo Rivelles fue también la gran estrella del cine español contratada en exclusiva por Cifesa y formando pareja de manera frecuente con Alfredo Mayo, Rafael Durán o Jorge Mistral.
“El cine me convirtió en una estrella pero el teatro me ha dado otra categoría profesional, el teatro es el contacto directo con el público, la respuesta inmediata de la gente. Me siento mucho más a gusto en el teatro”
Y también lució su estrella en México, donde se trasladó a finales de los años cincuenta, permaneciendo ahí durante más de veinte años y obteniendo un gran éxito en su cine, teatro y televisión, en todos los campos “menos en el circo”, como decía ella.
Estará siempre en la historia del cine, el teatro y la televisión de este país, de México y de otros muchos. Una persona de una generosidad extraordinaria, con un sentido del humor increíble hasta el último momento. La echaremos mucho de menos (Maribel Verdú)
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A toda pantalla debutaba Amparo Rivelles en 1940, y a las órdenes de Armando Vidal, en “Mari Juana”.


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Fue después Eloísa en “Alma de Dios” y apareció también en “Los ladrones somos gente honrada”, según la obra de Enrique Jardiel Poncela.


Malvaloca en “Malvaloca”, María Espinosa en “Deliciosamente tontos”, Mariana en “Eloísa está debajo de un almendro”, de nuevo Jardiel Poncela…
Una grandísima actriz que además era muy inteligente y muy divertida. Siempre veía el lado bueno de las cosas, incluso en los momentos más trágicos (Concha Velasco)
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También fue Blanca en “El clavo”.
Después sería Eugenia de Montijo en “Eugenia de Montijo”, Laurencia en “Fuenteovejuna”, Marta Osuna en “La fe” y Pilar en “La calle sin sol”.
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Y, dirigida por Luis Lucia, “La duquesa de Benamejí”. Y bajo las órdenes de Juan de Orduña, María de Pacheco en “La leona de Castilla”.


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Amparo fue la reina Isabel la Católica en “Alba de América”. Y también se llamó Isabel en “La herida luminosa”. Y Magdalena en “El batallón de las sombras”, María Díaz en “Los hijos del divorcio”… Y Mrs. Morales en “El esqueleto de la señora Morales”.


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Fue Claudia Montesinos en “Cuando los hijos se van”, Mercedes en “La madrasta”, Rufina en “Presagio” y  Micaela en “La coquito”.
Y Bernarda Alba en “La casa de Bernarda Alba”, y Doña Mercedes en “Soldados de plomo”…
Estaba dotada de un talento descomunal y era una profesional impecable. Era una maestra, generosa, con un conocimiento descomunal de, por ejemplo, saber contar historias con su cuerpo. No encontrarás a nadie que hable mal de ella, porque era una gozada trabajar con ella (José Luis García Sánchez, director de “Hay que deshacer la casa”)

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Fue también Laura en “Hay que deshacer la casa”, sí, junto a Amparo Soler Leal…


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Isabel de Farnesio en “Esquilache”, María Teresa Murillo en “El día que nací yo” y Retamar en “Mar de luna”.
“Me gustaría que me recordaran como una buena persona, porque creo que sí lo soy”
Una mujer con una extraordinaria inteligencia y un agudo sentido del humor (Fernando Méndez Leite)
Amparo también se nos hizo un rostro familiar en la pequeña pantalla a través de series como “Sor Juana Inés de la Cruz”, “Cristina Guzmán”, “La Regenta”, “Una de dos”...


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Y por supuesto, a través de su elegantísima Doña Mariana de “Los gozos y las sombras”.


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A lo largo de su extensa y fructífera carrera, Amparo Rivelles recibió, entre otros muchos galardones, el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos por “La fe” y por “Fuenteovejuna”, el Premio ACE de Nueva York por “La coquito”, el Premio Goya por “Hay que deshacer la casa”, el Premio Nacional de Teatro, el Premio Pepe Isbert y la Medalla de Honor del Círculo de Escritores.


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“Si volviese a nacer, elegiría de nuevo esta profesión, porque la interpretación te permite vivir diferentes vidas. Dejas de ser tú para convertirte en el personaje. Eso es muy duro en un drama, pero muy divertido cuando se trata de una comedia. En cualquier caso, es algo apasionante” (Amparo Rivelles) Estas navidades, cuando nos encontremos con “La gran familia”, Mercedes nos emocionará de especial manera. Claro que si nos encontramos con “Los gozos y las sombras” también nos emocionaremos de manera especial con Doña Mariana
Gracias a las dos, y de todo corazón. Por vuestro arte interpretativo, por saber hacernos reír, por saber hacernos llorar, por sabernos transmitir un sinfín de emociones. Por vuestro sentido del humor, por vuestra simpatía, por vuestra calidad humana.… Y por haceros tan nuestras, tan entrañables, tan cercanas.

Amparo Soler Leal, Amparo Rivelles… Un mismo nombre para dos estrellas.


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