Hay muchos puntos interesantes a destacar en este pequeño jardín, por que la diseñadora ha sabido entrelazar muy bien varios elementos, que para mi le confieren mucha personalidad.
Lo primero que me llama la atención es el color negro. El negro se ha utilizado para los muebles, tanto para la mesa y las sillas que conforman la zona de comedor, como para las tumbonas en la zona de relax.
Para conseguir que todas las zonas estuvieran entrelazadas a través del color, en el banco realizado en obra al fondo del jardín, se han utilizado también cojines negros y la base sobre la que se sustenta el brasero, está realizada en pizarra negra.
Todo esto consigue que en este pequeño jardín Mediterráneo el hilo conductor sea el color negro, pero sin que, a pesar de sus reducidas dimensiones, llegue a agobiar ni restar espacio visual.
Otro punto interesante y del que podemos tomar nota, es que al ser un jardín con claros tintes Mediterráneos se ha buscado y logrado con éxito, un jardín con bajas necesidades de agua. Se ha sustituido lo que podría haber sido una zona de césped por guijarros (también de color negro) y unos caminos de piedra, para evitar que al caminar entre las distintas zonas pisemos los guijarros que siempre son incómodos, sobre todo si vamos descalzos.
Muchas de las plantas que se han elegido para este proyecto son zonales, propias de California, otras como las crasas, son plantas típicas de zonas con escasez de agua, siempre buscando un jardín de bajo mantenimiento, como caracteriza a los jardínes Mediterráneos.
Fuente: Debora Carl
