Lo primero que llama la atención de este piso son los altísimos techos de 3,6m y que se traduce en gigantescos ventanales y mucha luminosidad. El edificio fue construido en 1939 y parte de él esta ocupado por una oficina de correos, lo que seguramente explica las dimensiones. Está decorado prácticamente en blanco y negro, excepto la excentricidad del altillo en rojo y oro, y para el mobiliario han elegido iconos del diseño nórdico. Salón, cocina y comedor comparten un único espacio diáfano, sobre un oscuro suelo de parquet de roble, donde los muebles delimitan los espacios y funciones.
Revista Decoración
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