Revista Comunicación

Un relato al día: Abandonados

Publicado el 30 agosto 2018 por Edvalroj

Tercer día de la maratón de relatos diarios. Agradezco a los que me han escrito al correo y a los que comentan cada uno. Aunque esta semana rompí mi racha de relatos para publicar la Abandonados fue seleccionado en el I Concurso Relatos Ci-Fi "Bajo la piel", convocado por
segunda entrada sobre el análisis representativo de Ready One Player, no he olvidado que la reactivación del blog será el 3 de septiembre. Sí, hasta la otra semana retomaré los consejos literarios. Por ahora los dejo con mis historias.
Carpa de sueños .

Un relato al día: Abandonados

No hay mucho qué decir más allá de que la Ciencia ficción no es mi fuerte. Según entiendo, por el número de relatos seleccionados salieron dos volúmenes de la antología Bajo la piel .

Por si no te interesan los relatos, que son un añadido al blog, esta semana hablé de la representación y la diversidad del libro Ready One Player .

De nuevo, los relatos los encontrarán en la página . Sin más, Abandonados.

Consumido por una urgencia febril y una eternidad consagrada a la servidumbre, Mael recorrió cada centímetro del lugar, eliminó el moho de los pisos, arrancó petrificadas telarañas del tejado, pulverizó estalactitas en cuartos olvidados y dio tenaz cacería a un enjambre de zarigüeyas que anidaba en el conducto de la ventilación. Cuando el crepúsculo asomó a través los ventanales de la mansión ya había completado los quehaceres y lamentaba su infortunio con sendos lagrimones oleosos.

Regresó al que se había convertido en su aposento, un vetusto remedo de laboratorio repleto de trastos, cables y planos que él mismo organizaba por fecha, tamaño, color, dimensión, estado y relevancia, sin que tal disposición repercutiera en algún avance a su inacabable proyecto. Ojeó los manuales sobre robótica, odómetría y algoritmos genéticos, y maldijo su total desconocimiento de las ciencias.

Se acercó a la mesa central y descubrió la cabeza de TRON-34 que, como siempre, descansaba sobre una placa de acero bajo un pesado mantel de cocina.

―Mael, essss unnn pla-pla-cerrrr verrr, verrr, verrr-le.

―Igualmente ―saludó Mael con nostalgia. Aquella cabeza no era más que una amalgama de tuercas y chapas de aluminio remachadas sin refinamiento alguno. Extrajo una limadora de la caja de herramientas y aunque lo intentó con todas sus fuerzas no logró hacerla funcionar.

―Nooooo teee preoocu-pesss, Mael. Puueddooo es-es-esperrrarrr.

Era verdad, podía esperar. Mael volvió a cubrir la cabeza con el mantel y extrajo los manuales sobre robótica, odómetría y algoritmos genéticos. Absorto en su quimérico papel de creador y aunque quizás le llevara toda una eternidad, intentaría terminar de construir a TRON-34-T, pues un milenio había sido suficiente para que conociera el tormento que la soledad produce en los corazones desdichados. Lo intentaría, ya que, aunque se negara a aceptarlo, Mael nunca sería más que un androide programado para mayordomo.

Espero que este relato sí les haya gustado. Cabe aclarar que la mayoría de estos cuentos fueron escritos hace 3 o 4 años.

Bye, bye y que vivan los libros (hace rato no usaba mi frasecilla).


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