Revista Cultura y Ocio

Una chica con estilo de Olivia Ardey

Publicado el 03 junio 2016 por Marili @otroromancemass
Una chica con estilo de Olivia Ardey
Sinopsis:
 NUEVA YORK, 1921 Durante la primavera de 1921, Helen McKerrigan-Montero viaja a Nueva York para acompañar a su hermana Laura, a punto de dar a luz. Debido a una absurda confusión, se convierte en el objetivo de una banda de gángsters de los bajos fondos. Para su sorpresa, el responsable de su protección es alguien a quien no ha podido olvidar. El comisario Ray Donnelly asume el deber de proteger a Helen hasta ver entre rejas a quienes dispararon contra ella. Mientras resuelve el caso, debe alejarla del peligro de Manhattan, por lo que decide esconderla en la granja de sus padres en Germantown, hasta el día en que ambos deban declarar en el juicio. Allí, Helen, conocerá a una personita que le robará el corazón. Pero Helen no es una mujer dócil ni hogareña; es apasionada, rebelde, decidida, coqueta y posee una lengua demasiado afilada para Ray, que ya ha conocido a muchas mujeres sofisticadas y huye de ellas con desesperación. Sin embargo, cada día que pasa en su exasperante compañía, intuye que le será muy difícil decirle adiós.

Opinión personal
A veces las grandes expectativas juegan una mala pasada, pero en este caso, no ha sido así. Es cierto que me esperaba mucho más de esta novela. La primera, Delicias y secretos en Manhattan, disfrutó el privilegio de romper moldes con la época en la que, de forma novedosa, la autora nos metió de lleno en esa desconocida, románticamente hablando, época de los años veinte en New York. Pero ha resultado una lectura agradable y entretenida y me doy por satisfecha.
A las que os preguntéis si es necesario leer la anterior historia, os diré que no. Yo la recomiendo, fue una novela que me gustó mucho y creo que merece la pena meterse entre sus páginas. Pero muchas ya sabéis de mi horrorosa memoria, así que no os extrañeís al leer que pese a que la he leído, no me acuerdo prácticamente de nada. Sí recuerdo a una Helen, hermana de la protagonista, arisca, seria y con un corazón duro, puede que esté en lo cierto o puede que exagere un poco y mis recuerdos me estén jugando una mala pasada, otros personajes aparecen en la novela y es simpático encontrártelos y saber qué ha sido de ellos, pero no es necesario conocer su historia porque Olivia Ardey spoilea poco sobre ellos.
Hay varios puntos que me gustaría destacar. El primero, la buena ambientación. Siempre he escuchado que la mejor, es aquella que apenas se nota, esos detalles que pasan desapercibidos y que el lector no nota, ya que están perfectamente metidos en la historia, enriqueciéndola pero sin forzarla y es algo que, aunque parezca lo contrario, no debe de resultar nada fácil. Y en eso, Olivia Ardey, ha hecho un buen trabajo, cuando terminas la novela y lees de palabras de la propia autora, los lugares reales, ubicaciones y algunos nombres que ha incluido en la historia, ves el trabajo de documentación que hay detrás de la historia de Ray y Helen.
El segundo que, pese a que usualmente sus novelas cuenta con más de una historia de amor, en «Una chica con estilo» se centra plenamente en la historia entre Ray y Helen. Es algo que aplaudo porque muchas veces me ha pasado que la historia secundaria me ha interesado más que la principal y no creo que sea algo positivo. Encontramos otras dos historias, pero no forman parte del eje principal de la historia y aparecen de una forma tan natural que nos ayudan a entender un poco más la actitud de la protagonista.
Sobre los protagonistas, comentaré que ambos me han gustado. Por un lado nos encontramos con Helen, una mujer de una clase social acomodada, de carácter fuerte y gran determinación. Es una mujer moderna, que encarna a la mujer que en aquella época se atrevió con valentía a plantarle cara al destino. Aquellas a las que la guerra obligó a emprender trabajos que hasta ese momento desempeñaban los hombres, la que consiguió el derecho al voto. Una mujer que lucha día a día por romper los clichés sociales. Una chica con estilo de Olivia ArdeyDe forma muy sutil pero clara, veremos pequeñas y continuas confrontaciones entre las mujeres que defendían la postura clásica de la mujer en la sociedad de la época y la que pugnaba por la igualdad.Me ha gustado la alegría del personaje pese al dolor que la consume, marcada por ese estigma social que no la abandona. La ternura que aflora en ciertos momentos, demostrando que esa mujer fría que recuerdo no es tal. Y, por qué no decirlo, los errores, grandes equivocaciones, que comete en la historia. Creo que es un detalle que ha conseguido que la relación entre ambos me resultara más creíble.
Ray da la talla. A pesar de que se le pueda reprochar que en algunas ocasiones le falte el arrojo de asumir ciertas consecuencias. Como bien lo define la propia Helen, es el hombre que se escuda tras las excusas. Pero, a pesar de ciertas cosas, es un personaje que conquista. Sus prejuicios me resultan muy creíbles y acordes a la época de cambios sociales en la que transcurre la novela. Es un hombre con orgullo, pero este no le impide pedir perdón cuando se sabe equivocado. Un hombre que ha crecido en un marco machista pero que sabe apreciar a una mujer valiente y decidida cuando se la encuentra. Respetándola y no prejuzgándola. Un personaje al que la compañía de Helen hace evolucionar, cambiando ciertas ideas y superando algunos prejuicios.
Pese a que la novela arranca en el moderno Manhattan de los años Veinte, gran parte de la historia transcurre en una pequeña granja. En este punto, he de admitir que esto me descolocó y defraudó un poquito, yo quería más de Manhattan!!! Pero la autora aprovecha para mostrarnos, a través de estos dos escenarios, algunas diferencias sociales de la época, no tan solo marcadas por la condición económica de sus protagonistas, sino también por el marco en el que han crecido y las ideas que los acompañan. Encontraremos personajes entrañables, y otros no tanto. Destacar, sin duda, a Oliver, como luchador nato.
La parte policíaca prometía más y es donde me he llevado el mayor desengaño. Me esperaba que el caso que provoca el escondite de Helen tuviera más protagonismo en la historia, pero es la mera excusa que provoca que estos dos personajes tan dispares compartan su tiempo y se enamoren. Algo que hacen de forma pausada −dejadme que de saltos de alegría − ya que es algo que últimamente estaba echando mucho de menos.
En resumen, «Una chica con estilo» es una lectura que me ha gustado. Al principio me ha costado un poco meterme de lleno en la historia y que me atrapara, posible influencia de la época en la que la he leído. Desde mi punto de vista, es posible que no estemos ante una de las mejores novelas de la autora, pero es de lectura agradable con unos protagonistas convincentes y que llevan la historia de forma natural y lógica. No hay grandes sobresaltos y resulta un poco previsible. Estamos ante una historia sencilla sin grandes contratiempos que se lee sola y con la que disfrutamos de unas horas de agradable entretenimiento.
Ficha del libro: - Ficha de la autora: - Web Olivia Ardey:

Pepa 

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