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Una de palomitas #10: El hombre de acero

Publicado el 06 julio 2013 por Silvia Filóloga @silviafilologa
Una de palomitas #10: El hombre de acero¿De qué va?: Desde Krypton, un lejano planeta muy avanzado tecnológicamente, un bebé es enviado en una cápsula a través del espacio a la Tierra para que viva entre los humanos. Educado en una granja en Kansas en los valores de sus padres adoptivos, Martha y Jonathan Kent, el joven Clark Kent comienza desde niño a desarrollar poderes sobrehumanos, y al llegar a la edad adulta llega a la conclusión de que esos poderes le exigen grandes responsabilidades, para proteger no sólo a los que quiere, sino también para representar una esperanza para el mundo.¿Quién dirige?: Zack Snyder.¿Cuándo?: año 2013.¿Y quiénes están?: Henry Cavill, Amy Adams, Russell Crowe, Michael Shannon, Kevin Costner.
Aviso: la recomendación es larga tirando a crítica personal (sin spoilers) tras el visionado del film. El texto es super largo (lo siento), pero cuando me viene la inspiración, no paro de teclear. ;)
Una de palomitas #10: El hombre de acero¿Y por qué la recomiendo?: Porque es un puro espectáculo visual y sonoro, potente, atractivo y sumamente entretenido. Se ha convertido en todo un blockbuster de dimensiones gigantescas, siendo merecedora de la gran pantalla envolvente en el sonido más digital que se pueda imaginar. Es la película de Superman más deslumbrante, operística y melodramática en llegar al cine, con sus 143 minutos de metraje (y aseguro que no sobra ninguno), aunque esto solo parezca justificar que deje mucho espacio para los efectos digitales tan magistrales que se ven segundo sí y segundo también. Pero llevábamos mucho tiempo pidiendo una película del último hijo de Krypton a la altura de Amazing Spiderman o El Caballero Oscuro, y ver a un convincente actor en la piel de Superman desde el adorado y tristemente desaparecido Christopher Reeve (y que el apuesto Henry Cavill nos recuerda pero no le supera). A la ya muy trillada y repetida pregunta de si necesitabamos otro reboot de superhéroes, El Hombre de Acero nos da respuesta: sí. Todo un intento por parte de sus creadores de volver a poner al padre de todos los superhéroes en juego, como mandan las nuevas generaciones, con acción brutal y batallas de infarto, separada exitosamente de sus predecesoras "super-películas", sin perder candor y encanto, en parte por culpa de un ritmo narrativo bien llevado, su acertado y equilibrado reparto y su atractivo protagonista que, hay que admitirlo, "llena" muy bien el traje y porta con humildad la S roja en el pecho. Totalmente recomendable. Si no la ves en pantalla grande (déjate de copias baratas de dudosa calidad y no esperes a su salida en DVD), estás dejando escapar toda una super experiencia (todo es Super) desde la butaca del cine.

El nuevo último hijo de Krypton


“Les darás a las personas un ideal por el que luchar. Intentarán seguirte. Tropezarán. Se caerán. Pero con el tiempo, te acompañarán bajo el sol.(Jor-El)
Lanzar una crítica sobre este nuevo Superman habiendo visto volar al Superman de Christopher Reeve en todas sus películas (y no soy fan de poster del kryptoniano) no es fácil. No es nada equiparable a lo que hemos visto hasta ahora del hombre de la capa roja, y quien ose comparar este film con los ochenteros de Richard Donner o el mismísimo cómic caerá en la más absoluta nostalgia. Bien es cierto que Snyder en El Hombre de Acero sí ha querido homenajear con respeto, y en forma de guiños, las películas de Reeve. Encontrarlos se convierte en una especie de pasatiempo de desmenuzar la película (hay quien dice que en una determinada secuencia podemos ver por un instante a Reeve en el rostro de Cavill, quien por momentos nos recuerda al eterno y malogrado Superman que un día fue y siempre será) para dar con algunos momentos inolvidables ya grabados en la retina de muchos. Pero tampoco recomiendo ir en busca y captura de esta "superañoranza" a cada plano o secuencia. Mejor lo dejamos para segundos y posteriores visionados porque El Hombre de Acero centra toda su atención en todo un derroche visual de efectos especiales realmente apabullante, un Krypton oscuro estéticamente que aquello parece el planeta Mustafar de La Venganza de los Sith, su maravillosa banda sonora (nada que envidiar a la partitura de John Williams), su archiconocida pero renovada historia y su brillante reparto actoral.
Una de palomitas #10: El hombre de aceroEl Hombre de Acero es además la primera película del héroe kryptoniano (si mi memoria no me falla) sin dos palabras clave en su cartel: Super y Man. Incluso en su título sus creadores han querido marcar diferencia en este nuevo remake que espera devolver al icónico personaje el esplendor que lo ha convertido por antonomasia en el prototipo de los superhéroes de DC Cómics, sobre todo tras el resbalón en taquilla que supuso Superman Returns en 2006, película imprescindible para la crítica más exigente. Tras ver que otros "compañeros de viñeta" como Batman, Thor, Iron Man o Spiderman saltaban a la pantalla grande en espectacularísimas franquicias, con el último hijo de Krypton parecía que era sólo cuestión de tiempo. Y se comprende porque la sombra dejada por Reeve es díficil de superar. Pero con El Hombre de Acero por fin un actor parece estar a su altura, sumando el mismo encanto. A mi parecer, uno de los aciertos del film.

Un super gran reparto


Esta redimida y oscura película de Superman es destacable por su reparto, muy convincente. Enfundado en el traje más "molón" y musculoso que jamás haya llevado el alienígena kryptoniano emerge el británico Henry Cavill. Es el primer actor no americano en encarnar al personaje y al César lo que es del César: se lo ha currado, y no sólo en el evidente plano físico (¿espectacular o exagerado?, que juzgue el espectador), sino también por el impecable acento americano conseguido (que es muy british él, habrá que oirle en VO cuando esté en DVD) requerido por guión, dar ese toque humano que requería el superhéroe y la tríada de personajes que ha tenido que interpretar. Ahí es nada. De la dualidad de siempre con Clark/Superman y las confusiones creadas (que si ahora soy Clark, que si ahora soy Superman pero nadie tiene que saberlo, que si soy Superman tras las gafas de pasta de Clark...), ahora nos encontramos con Clark/Superman/Kal-El, dejando ver ese lado que no había sido bien explotado: el de un extraño que lucha por encontrar su lugar en una sociedad en la que no se ve a sí mismo reflejado (y recordemos que en las películas ochenteras Superman partía ya como uno más). 
Mi padre creía que si la gente se enteraba de quién era yo realmente, me rechazarían. Estaba convencido de que el mundo no estaba preparado para eso.  (Clark/Kal-El) Una de palomitas #10: El hombre de acero
El resto de actores tampoco desmerecen. La compañera del de Krypton, Lois Lane, ahora es más reportera, más espabilada. Nada se percibe de aquella asustadiza y frágil Margot Kidder cuya Lois cometía faltas ortográficas en sus artículos de Pulitzer. Ahora la suple una sólida Amy Adams (muy Nolan, eso sí) en su cometido, fundamental para el destino de Kal-El y, por ende, la Tierra. Russell Crowe, recuperado del patinazo en Los Miserables y con cierto aire aún de Robin Hood, carga con la responsabilidad (y honor) que fue el mítico Marlon Brando como Jor-El. Simplemente está magnífico. Sus escenas con Cavill/Kal-El (curioso que se pronuncien casi igual :-) son de lo mejor en la primera hora de metraje, dejando al márgen la espectacular batalla inicial de 20 minutos al más puro estilo George Lucas en Star Wars. Un veterano de Hollywood explicando los orígenes de Krypton a un actor por descubrir: llenan la pantalla ellos solos. El otro "super padre" del héroe lo tenemos en Kevin Costner, muy sereno interpretativamente, y Diane Lane, muy dulce, convence como Martha Kent. En esencia, ambos muy amorosos. Y entre los malos, el comandante Zod (quien en los films de Richard Donner estaba obsesionado con que el hijo de Jor-El, su carcelero, se le arrodillara) es un espléndido villano en la persona de Michael Shannon, ahora más aferrado a la repoblación de Krypton en nuestro querido planeta azul. Ya se sabe: cuanto mejor es el villano, más brilla el héroe.

Superman se pasa al lado oscuro


El Hombre de Acero, en el que se nota y mucho la mano de Christopher Nolan, explora los lados oscuros del héroe de la S roja, haciéndolo mucho más creíble (no hay pasado oscuro, sólo desconocido). Esta “oscuridad” tiene otra naturaleza; está en el ambiente, en la sensación de peligro, es agobiante, no se ve, pero está ahí. Superman no llega como héroe al principio, sino que es visto por los humanos como amenaza (a pesar de su bondadosa naturaleza como mesías para la humanidad), y por supuesto no es conocido como Superman mismo nada más pisar suelo terrestre (muy cómico el primer intento de mencionar su nombre). A fin de cuentas es lo que interesa si se quiere conectar con el público (que consigue). Con ello se siente como la historia de origen del alienínega más humanizado que conocemos (he llegado a escuchar el título burlón y cómico de Superman Begins en alusión a los inicios del hombre murciélago) más adecuada para nuestros días.

El Superman de nuestra generación


El Hombre de Acero que juntos nos presentan Snyder y Nolan, sí es diferente, lo venían pidiendo las nuevas generaciones y los tiempos actuales. Querían un Superman más humano y maduro dentro de su condición de extraterrestre. Necesitaban un Superman para ponerse al corriente con los problemas del mundo actual (la soledad e incomprensión que siente Kal-El por ser alguien diferente en terreno desconocido es una clara evidencia de la inmigración, por mencionar un ejemplo), tener los pies en la tierra aunque, al mismo tiempo, pueda volar (y creeremos que un hombre puede hacerlo, así es la magia del cine). Para transformar al personaje, padre de todos los superhéroes, había que darle un lavado de imagen (y de traje). Y no sólo eso, también en el ambiente circundante a la brutante acción, aunque se pierda frescura en el intento. Quienes vayan a ver El Hombre de Acero que no esperen encontrar diálogos irónicos y mordaces a lo Lex Luthor (ya andará a la gresca en la anunciada secuela), o la ñoñería en el romance Clark/Lois porque no existe ni uno ni lo otro. ¿Una pena? En absoluto.
Que tampoco se ilusionen con ver volar a un hombre con los calzoncillos por fuera, motivo de burla y mofa desde que surgió el personaje en las viñetas allá por la época de la Gran Depresión. Cierto es que los calzones son seña de identidad del héroe de Krypton, junto con su marcada S en el pecho, pero estaba claro: había que renovar. El traje, que tan bien le sienta a Cavill, es, según los entendidos, un traje de combate (tan oscuro como el de Spiderman 3 o Batman el Caballero Oscuro) que pretende reflejar una mitología en la que los kryptonianos son una sociedad de armadura y capa, lejos de aquel traje de mallas de un azul chillón y calzoncillo exterior rojo que invitaba a la horterada. Es por lo que la película gana en espectáculo en pro de una pérdida de inocencia y romance ñoño, para algunos, añorados, para otros, imprescindibles para el Superman de hoy.
Una de palomitas #10: El hombre de acero
Por eso hay que ser francos: volver a hacer un film de Superman con estos mismos ingredientes más que palpables en la versión de Donner del 78 hubiese sido todo un despropósito. Los más puristas preferirán al Superman de hace 35 años. Pero El Hombre de Acero pertenece a una nueva generación y como tal se la ha de valorar y mirarla con otros puntos de vista. El resultado es una película que cumple el propósito del cine más palomitero, que no es otro que entretener con el plus de que es tan hipnótica que no despegarás la vista de la pantalla en sus 2 horas y 20 minutos. Su ritmo considerablemente bueno (con un uso inteligente de los flashbacks); su señas bíblicas ya vistas (33 años, brazos en cruz, Superman como el Mesías intergaláctico...); la faceta fantástica a lo Star Wars o Los Vengadores (humanoides, naves espaciales...); un actor protagonista que da la talla "en todos los sentidos" (ya veremos si tiene fuelle para aguantar una franquicia) y con toda la acción que le faltó a Superman Returns, el último hijo de Krypton deja muy claro que el superhéroe de la S roja no pierde forma a pesar del paso del tiempo. Películas como El Hombre de Acero muestra además por qué el cine no debe ni deberá desaparecer.
Título original: Man of Steel. Si te sientes con más ganas de leer críticas tras la mía, ve a FilmAffinity.
Una de palomitas #10: El hombre de acero
Lo mejor: La batalla inicial (puro regalo visual); las explicaciones del origen y desaparición de Krypton de boca del imponente Gladiator Crowe; los diálogos moralísticos de papá Costner (aparece poco pero cuando lo hace deja su impronta); la presencia carismática y convincente de Cavill (más que una cara bonita) que dejará embobada a más de una; la impresionate pelea final Superman/Zod; una técnica visual apabullante, un conjunto actoral de notable alto, un clímax épico constante... ¿sigo?
Una de palomitas #10: El hombre de aceroLo peor: Es tan hipnótica que darse cuenta de los errores, que los tendrá (ninguna película se libra de ellos, por muy bien filmada que esté) hace casi imposible detallar mínimamente uno. Ni su uso abusivo de los efectos digitalizados, su extensión en el metraje llevado a los 143 minutos, el poco o limitado tacto dramático/emotivo del director o la ausencia de humor y frescura en el guión (¿hacen falta?) ensombrecen en conjunto la película. Son pecata minuta para el entretenimiento non-stop que genera. Nada de eso importa si lo que se quiere es disfrutar viendo volar (o saltar) a un super hombre.
Recomiendo: Verla como un espectador cualquiera que va al cine como catarsis o escapismo de la realidad (además de divertirse), sin juzgarla sobremanera ni comparándola con lo incomparable. El Hombre de Acero no es una película para los críticos más acérrimos al personaje ni para los más nostálgicos del cómic. Es una película para las nuevas generaciones, y para bien o para mal, es ENTRETENIMIENTO.
A destacar: Los primeros intentos de vuelo, algo "torpes", de un Kal-El ya transformado en Superman, con saltos supersónicos descomunales y usando su superfuerza. Toda una escena bellísima, narrativa y cinematográficamente. Porque antes de volar hay que saltar.
Spot promocional (en español):



(¯`• Filóloga Bibliófila •´¯)

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