
La primera etapa del viaje nos llevó hasta Turín después de 1.300 kilómetros y de soportar una retención de más de una hora en el peaje de Montpellier, donde visitamos la capital del Piamonte. La segunda etapa nos llevó a Pádua, en la que permanecimos cuatro días y desde esa base conocimos Módena, Bologna, Verona y la propia Pádua. En la tercera llegamos hasta Ljubljana para poder conocer algunos de los rincones de este pequeño y maravilloso país, donde a parte de la propia capital, tuvimos la suerte de poder conocer los pequeños pueblos ribereños del Adriático como Koper, Piran e Izola. Sabíamos que nos iba a gustar, pero lo que desconocíamos era hasta que punto nos ha agradado. Después de tres días en Eslovenia hacíamos un nuevo cambio de base con dos días en Budapest y más tarde cinco en Viena, de los cuales uno aprovechamos para conocer Bratislava, la pequeña y encantadora capital de la República Eslovaca que se encuentra a poco más de cuarenta minutos de Viena. Ya para finalizar nos dirigimos a región de los lagos del Salzkammergut, uno de los parajes más bellos de Austria y lugar predilecto de turistas alemanes donde pasamos cuatro inolvidables días. Por último, y ya de camino a Santander, hicimos una parada en La Provenza, más concretamente en Arlés.
Ha sido un viaje en el que hemos podido disfrutar de una variedad de paisaje y clima sorprendente. De una gastronomía más que interesante. Hemos pasado de grandes ciudades industriales, pero con indudable encanto, a pueblos y paisajes bucólicos, ciudades imperiales y otra medievales, paisajes de alta montaña y pueblos venecianos al borde del Adriático. De temperaturas de treinta grados a otras que difícilmente superaban los diez. De las coloridas y vistosas casas de St Gilgen y St Wolfgang, en la Alta Austria, al terroso y uniforme de las de Arlés. Y de recuerdo el parabrisas de nuestro coche con una colección de viñetas (pegatinas) de las autopistas de los distintos países que hemos atravesado. Desde luego un sistema mucho más cómodo, y en la mayoría de los casos más económico, que los maditos peajes, auténticos embudos (a veces tapones) para la circulación. A lo largo de las próximas semanas iré relatando todas y cada una de nuestras andanzas de este inolvidable viaje.
