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Una familia en Tokio (2013)

Publicado el 25 noviembre 2013 por Rugoleor @rugoleor

Póster: Una familia en Tokio (2013)

Un anciano matrimonio, formado por Shukichi Hirayama (Isao Hashizume) y Tomiko (Kazuko Yoshiyuki), viaja a Tokio desde su hogar en una pequeña isla en Hiroshima para visitar a sus tres hijos. El primogénito, Koichi (Masahiko Nishimura), dirige un hospital. La hija mediana, Shigeko (Tomoko Nakajima) lleva un salón de belleza. El hijo menor, Shuji (Satoshi Tsumabuki), es escenógrafo. Aunque los tres quieren que sus padres tengan una estancia agradable en Tokio, todos ellos están ocupados con sus trabajos, y los ancianos no se sienten a gusto en la capital. Un día, Tomiko visita el piso de Shuji, donde se lleva la agradable sorpresa de conocer a Noriko (Yû Aoi), la novia de su hijo. Pero, poco después, Tomiko se desploma en casa de Koichi, lo que causa una conmoción en la familia…

Calificación: 7,425.

Tráiler de la Película

Ficha:

Título Original: Tokyo kazoku.
Director: Yôji Yamada.
Guionistas: Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu.
Intérpretes: Isao Hashizume, Kazuko Yoshiyuki, Tomoko Nakajima, Yû Aoi, Yui Natsukawa, Satoshi Tsumabuki, Masahiko Nishimura, Shigeru Muroi, Shozo Hayashiya, Etsuko Ichihara, Bunta Sugawara, Nenji Kobayashi, Jun Fubuki, Narumi Kayashima, Ryûichirô Shibata, Ayumu Maruyama, Chika Arakawa, Mai Nishida.
Productores: Kazutaka Akimoto, Hiroshi Fukazawa, Takashi Yajima.
Fotografía: Mafumi Chikamori.
Música: Joe Hisaishi.
Montaje: Iwao Ishii.
Diseño de Producción: Mitsuo Degawa.
Diseño de Vestuario: Kazuo Matsuda.
País: Japón.
Lugares de Rodaje:
Fechas de Rodaje:
Año: 2013.
Duración: 146 minutos.
Edad: No recomendada para menores de 7 años.
Género: Drama.
Estreno: 22-11-2013.
Distribuidora: A Contracorriente Films, S. L.
WEB Oficial: Web Oficial de la película en España, Sitio Oficial.
Puntos Popularidad: 0.
Espectadores: 0.
Recaudación: 0 €.

Crítica:

25-11-2013 – ANTÓN MERIKAETXEBARRIA

Lazos humanos

Digna nueva versión de un inmortal clásico del cineasta japonés Yasujiro Ozu, “Cuentos de Tokio”, retitulado ahora “Una familia de Tokio”. Vuelve a retratar de forma sincera y austera la crisis de la típica familia de clase media. Hilvanado todo ello con un argumento y una escenografía tan sutiles como telarañas, al tiempo que el veterano realizador Yôji Yamada se toma un tiempo dilatado para tenderlas. Nada, en fin, más alejado de las galerías circulares del budismo y de otras máscaras que ostenta la tradición japonesa. Nada más propio de esa universalidad a la cual aspira todo creador que penetrar en las interioridades humanas.

No puede ser más oportuna esta inusual película intimista, en la que su sensible autor sale triunfante gracias a su humildad, a su respeto por la fuente original de la que se nutre, conforme matiza sin aspavientos, por medio de una cámara pudorosa, las dudas y obsesiones psicológicas de sus protagonistas, algunos de ellos en el ocaso de sus vidas, en contrate con la exultante juventud de otros. De ahí que los encuadres, los colores, los fundidos y la fotografía del filme resultan siempre armoniosos y ricos.

Porque en manos del director este melodrama familiar alcanza una notable dimensión trágica, tanto más intensa cuanto discurre ante nuestra mirada sin ningún estruendo, de manera tan natural como lo hace la vida misma. Pero, ¿cuál es esa forma natural de transcurrir nuestra existencia cotidiana, en la que nunca pasa nada, salvo la muerte que no distingue generaciones? Según Yamada, no hay más hilo en la banal intriga humana que ese fatal traje temporal con el que se confecciona nuestro mortal destino. Así pues, conmovedor testimonio existencial, cuya piadosa reflexión visual de nuestra autosatisfecha miseria se asemeja al ‘haiku’ del poeta Santôka: «Sigo la luminosidad y la oscuridad del viento».


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