Revista Sociedad

Una foto para la historia

Publicado el 10 diciembre 2013 por Jediloy @jediloy

Tomado de CaféFuerteObamaRaul-display

Barack Obama estrecha la mano de Raúl Castro en el funeral de Nelson Mandela, el 10 de diciembre en el estadio de Johannesburgo. Foto: SABC

 

En una celebración por el legado de un patriarca de la libertad y la reconciliación, el apretón de manos entre el presidente Barack Obama y Raúl Castro quedará como un gesto para la historia. 

Un hecho simbólico, pero notable para las relaciones de dos países que desde hace cinco décadas viven en un clima de tensiones, insultos y desencuentros. No hay precedentes de un saludo entre mandatarios de Estados Unidos y los jerarcas de Cuba, Fidel y Raúl Castro desde la ruptura de relaciones entre ambos países en el apogeo de la Guerra Fría.

Curioso que ocurriera en el Día Mundial de los Derechos Humanos, una jornada que tradicionalmente es escenario de reclamos de Washington a La Habana para que permita las expresiones disidentes dentro de la isla.

Obama estrechó la mano de Castro al llegar a las honras fúnebres de Nelson Mandela en el estadio de Johannesburgo, donde 80 mil sudafricanos cantaron y bailaron en medio de una incesante lluvia.

Obama saludó a líderes mundiales y jefes de Estado asistentes al funeral y llegó hasta Castro, sentado al lado de la presidenta brasileña Dilma Rousseff. Después de lsaludo formal a Castro, el mandatario estadounidense besó a Rousseff, quien en meses recientes ha sido una dura crítica de Washington por el escándalo de espionaje de la NSA.

En la ceremonia estaban además los ex presidentes estadounidenses Jimmy Carter, Bill Clinton y George W. Bush.

Tanto Obama como Castro fueron ovacionados al anunciar su presencia en el recinto.

Después del tributo familiar y las palabras del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moom y el comisionado de la Unión Africana, Nkosazana Dlamini Zuma, Obama fue el primer presidente en tomar la palabra.

El mandatario estadounidense elogió a Obama como “un padre, un amigo”  y dijo que el legado de Mandela no quedará en los libros de historia, sino que “está ya en cada uno de nosotros”.

“Como en Sudáfrica, en Estados Unidos hemos superado muchos años de discriminación racial, gracias a la lucha de muchos, conocidos y anónimos. Hoy somos los beneficiarios de esa lucha. Pero el trabajo todavía no está hecho. En muchas partes del mundo todavía hay gente que es perseguida por sus ideas o por amar a quien aman”, dijo Obama.

También recordó que hizo falta un hombre como Madiba para liberar no solo a los prisioneros, sino también a los carceleros de Sudáfrica.

En el acto  estaba W. F. De Klerk, el ex presidente sudafricano que liberó a Mandela y compartió con él el Premio Nobel de la Paz en 1993.

Castro fue el último de los mandatarios invitados en tomar la palabra, luego del presidente indio Pranab Mukherjee.

“Rendimos emocionado tributo a Nelson Mandela a quien se reconoce como símbolo supremo de dignidad y de consagración inclaudicable a la lucha revolucionaria por la libertad y la justicia, como un profeta de la unidad, la reconciliación y la paz”, expresó Castro.

El gobernante cubano también lanzó una afirmación que marca la postura cubana respecto a su vecino del Norte.

“Mandela es un ejemplo insuperable para América Latina y el Caribe que avanzan hacia la unidad e integración en beneficios de sus pueblos, respetuosos de su diversidad, con la convicción de que le diálogo y la cooperación son el camino para la solución de las diferencias la convivencia civilizada de quienes piensan distinto”, aseveró.

Seguidamente, el maestro de ceremonia  Cyril Ramaphosa agradeció al gobernante por la contribución cubana a la lucha contra el apartheid: ”Gracias, Castro, por la ayuda de Cuba durante los años de lucha de Sudáfrica. Los dos países están unidos fuertemente en muchos escenarios”.

Catro permaneció sentado en la primera fila de la presidencia, a la izquierda del estrado, flanqueado por la traductora Juana Vera García, quien fuera la íntérprete en inglés de Fidel Castro durante años.

El funeral concluyó con la intervención y los rezos del legendario obispo Desmon Tutu.p


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