Revista Cultura y Ocio

Una infancia de anteayer

Por Francisco Enrique Perez Ruiz-Poveda @PATXIPE
UNA INFANCIA DE ANTEAYER

¡Adelante con los faroles!
Una expresión, quizás en desuso, que solía decir mi padre, que junto con “el cine de las sábanas blancas” huele no a ayer, sino a una infancia de anteayer. ¡Adelante con los faroles! Hacía falta valor para tomar una determinación, y después apechugar con el resultado. ¡Adelante con los faroles! Y un niño de unos diez años, no más, se imaginaba los faroles, así los llamaba él, que formaban parte de los desfiles de una Semana Santa tan importante como para pararlo todo, desde la radio hasta los juegos.  Esas luces, provenientes de velas enclaustradas en unos farolillos acabados en palo convertido en un bastón iluminado, de esos de los que llevan los nazarenos.Una expresión, ¡Adelante con los faroles!, que forma parte de una España en blanco y negro, con cocinas económicas en las que todavía no tenían razón de ser el butano ni el butanero. Casas en las que tras el trabajo, el marido se afeita  en camiseta de manga corta, y se peina con agua y jabón, remedando a un Brando con acento español, y pasado por una censura salvadora de infiernos acechantes en verbenas de pueblo amenizadas por una "jazband".

Luces amarillentas para vidas que intentaban encauzarse tras una guerra en la que solo hubo vencedores, los "otros" tenían que ser olvidados, y nunca mencionados, con cartillas de racionamiento que ya dormían, aunque nunca olvidadas, en un cajón donde se guardaban las cosas que se querían dejar atrás.
Niños, nosotros, hijos de la leche en polvo americana en escuelas públicas, que aprendíamos de la Enciclopedia Álvarez, y de recreos con balón y bocadillo de chocolate o de pan con aceite. Tardes de jugar niños y niñas separados, como en la escuela, mientras las madres en la cocina oyen la radionovela con Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, en una narración de Teófilo Martínez.
Días de adelante con los faroles y de cine de las sábanas blancas, en los que ya no teníamos nada que perder, solo la inocencia, porque todo lo demás se lo había quedado el dictador.*FOTO: DE LA REDVotar en los Premios Bitacoras.com guia de blogs

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