Una mentira gay

Miguel y Fran son pareja. Hace un lustro, cuando empezaban, se prometieron que si aguantaban cinco años juntos se casarían. Todo llega y no siempre te coge preparado. Pero ante las dudas y los miedos bien está recurrir a amigos y conocidos en busca de consejo para esto del amor: un gay y una lesbiana que se han casado, unos exnovios que siguen compartiendo casa, un ermitaño que se casará vía Skype… Todo muy gay, muy desenfadado, muy arco iris aquí, arco iris allá. Madre de uno de los novios incluida, limoncello mediante. Esto es “Te quiero, yo tampoco (A gay thing)”, la webserie que me tiene enganchado.
A Miguel lo conocí, soltero, en una cena de amigos de amigos de. Habré cruzado con él tres frases en directo y un par de comentarios en Facebook. Sirva esto para exculparme: no le hago publicidad por amistad. Facebook proporciona impunidad y distancia, además de información. Ni le debo nada ni he dejado nunca de husmear en sus chaladuras y apreciar su estilo.
Pero con TQYT me ha pasado algo más. Me encanta. Y me encanta (creo, que yo de crítico tengo postura y poco más) porque me miente. Hay mucha mentira en la serie. Miguel arrastra al resignado Fran (¿quizá es esta resignación la primera mentira?) de aquí para allá, de encuentro festivo en encuentro festivo, de fideuà en fideuà, de hogar feliz en hogar feliz, para recopilar información que pueda servir a su propia decisión de vivir juntos y/o en laico matrimonio. Y entre mediterráneas melodías, Grindr, compost y culos desnudos, la serie te envuelve (jiji, jaja) y te planta en la cara, cual bofetón, la vida. Mil vidas. Anhelos, problemas o no, proyectos, renuncias, todo lo que te pasa o lo que nunca (mierda, y por qué no) habías imaginado. Te planta a Pablo y Lidia, el matrimonio gay-bollera (y sus deseos de paternidad); a Juan, Sergio y su temperamento de horchata (y cómo vivir el uno sin el otro o los límites del amor); a Marco y su huerto (y su proyecto radical de vida que asume tranquilamente la posibilidad de la soledad); a Víctor y su cabaña en la montaña (y la renuncia a casi todo, incluso a tocar a su marido). Te miente porque va de proyecto humilde y personal y tiene envergadura. Te miente porque se empeña en titular “Te quiero, yo tampoco” y solo hay amor. Te miente porque subtitula “A gay thing” y lo gay, si Miguel me lo permite, es solo un condimento. Y yo estoy harto de que me traten como a un espectador, estoy harto de que me expliquen las cosas. Porque nada tiene explicación y explicando gastamos un tiempo precioso.
Y yo llevo treinta líneas explicándome…
(un día, si me animo, hablaré de Louie)
