Mi señor, no te precipites. Al darme a ti en herencia, tu padre te ha hecho un gran servicio. No importa que tus hermanos hayan heredado tierras y molino y tú solo una parcela, una moneda y a mí, porque yo soy el mayor tesoro de tu familia...
La entrada Unas botas para el gato se publicó primero en La choza reloaded.
