Revista Cómics

Universo Comic-Books! – La Era Marvel de Timely

Publicado el 22 junio 2015 por Celesj

Así es como nos han contado siempre la historia: en sus orígenes, Marvel se denominaba Timely, pasando a adoptar el distintivo Atlas a principios de la década de los cincuenta. Según este relato de los hechos, la editorial no recibiría su bautismo de fuego marveliano hasta casi un par de años después de la primera aparición de Los 4 Fantásticos. Concretamente, fue en los cómics fechados en Mayo de 1963 cuando se incorporó la logoforma que a partir de ese instante se convertiría en una de las señas de identidad más reconocibles de la recién nacida “Casa de las Ideas”. Cuando hablamos de “logoforma”, nos referimos a ese rectángulo vertical estratégicamente situado en la parte superior izquierda de las portadas donde se muestra la imagen –parcial o completa– de los personajes protagonistas, junto a la emblemática leyenda “Marvel Comics Group”. El propio Stan Lee comentaba que el término surgió tras una conversación con Martin Goodman, el empresario fundador de la compañía: “Él me hizo notar que lo primero que sacamos se llamaba Marvel, y yo sabía que era un nombre que podía dar mucho juego.”

Así es como nos han contado siempre la historia, sí…

Lo que sucede es que las historias no siempre son exactamente como nos las cuentan

El próximo año se cumplirá el 75 Aniversario de Marvel Comics Nº 1 USA. ¿No sería hora de que se editara por fin en nuestro país...?

Se ha celebrado ya el 75 Aniversario de
 Marvel y seguimos sin poder ver publicado en España el primer cómic de la editorial. Ya sabemos que el material de la Golden Age no despierta pasiones, pero en este caso estaría más que justificado que se hiciese una edición facsímil, tal vez complementando a algún coleccionable de Panini.

Pero mejor será que empecemos por el principio. Esa primera publicación a la que hacía mención StanThe Man”, el meollo de todos los meollos, se presentaría en sociedad el 31 de Agosto de 1939 bajo el título de Marvel Comics Nº 1. En sus robustas 68 páginas, aquel seminal magazine ofrecía un cóctel variado con Sub-Mariner, La Antorcha Humana y Ka-Zar El Magnífico, secundados por un Ángel que nada tenía en común con su homónimo patrullero. El sumario lo completaban un justiciero del oeste que respondía al nombre de El Jinete Enmascarado y una aventura exótica titulada “Terror en la Jungla”, más un relato corto sobre las carreras de coches y una página de chistes. La cubierta de Frank R. Paul, simple pero efectiva, iba muy en la línea de las revistas pulp que Goodman había puesto en marcha poco más de un lustro atrás. Como bien señala Tom Brevoort, viendo aquella portada uno no pensaría que estamos ante un cómic de superhéroes al uso: La Antorcha parece más bien un demonio o un monstruo en llamas atacando a un pobre individuo. Sin disponer de otras referencias, podríamos llegar a la errónea conclusión de que dicho individuo es el auténtico protagonista de la historia que vamos a leer.

Merece la pena subrayar que Martin Goodman ya había hecho servir el nombre de Marvel incluso antes de introducirse en el mundo de la historieta. Lo utilizó en la revista pulp Marvel Science Stories de 1938, cuyo logo acabaría siendo trasplantado a los cómics. Más adelante, el magazine pasó a denominarse Marvel Tales, título que a buen seguro os resultará familiar; y todavía experimentaría una nueva mutación para dar lugar a la cabecera Marvel Stories, donde aparecerían ilustraciones de autores como Alex Schomburg, Joe Simon y Jack Kirby. Quiere esto decir que el nombre de Marvel llegó a tener cabida simultáneamente en los cómics y en los pulp.

A medida que la Edad de Oro progresaba, casi todos los comic books empezaron a adoptar un formato similar, reservando el tercio superior de las cubiertas para el logo, con frecuencia ubicado dentro de un gran cartel que lo “segregaba” de la ilustración central. Como quiera que los estantes de los abarrotados newsstands no disponían de espacio suficiente para exponer íntegramente las portadas de todas las colecciones, era una prioridad conseguir que los logos destacaran al máximo. Algunos títulos mostraban, además, pequeños dibujos de los personajes junto al rótulo. Timely, igual que el resto de las editoriales, cuidaba sobremanera el diseño de aquellas cubiertas de colores brillantes que actuaban como reclamo para una audiencia mayoritariamente juvenil. Los temas bélicos pasaron a ser los dominantes una vez que los Estados Unidos entraron de lleno en la Segunda Guerra Mundial.

Hubo que esperar a que finalizara la contienda para que pudiéramos vislumbrar un primer esbozo de lo que acabaría siendo la clásica logoforma marveliana. En este ingenioso diseño, muy diferente al que desarrollaría Steve Ditko en 1963, la portada se “despegaba” en su margen superior izquierdo para revelar la figura del personaje titular de la colección, rubricándose la punta doblada con el texto “A Marvel Magazine”.

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Las primeras logoformas aparecieron por sorpresa en una selección de publicaciones fechadas en Invierno/Diciembre de 1946. El ensayo no se extendía a toda la línea, quedando fuera más de un tercio de las cabeceras. Entre las que sí exhibían esta pequeña logoforma estaba la portada de The Human Torch Nº 25, presentando una silueta de La Antorcha Humana idéntica a la que podía encontrarse en All Winners Nº 21, pero distinta a la empleada en Marvel Mystery Comics Nº 79 (comprobadlo en el CB Extra! que complementa este artículo). También contaron con logoforma personalizada otras series que se irían incorporando progresivamente, mientras el Super Ratón hacía doblete en su propio cómic y en la antología mensual Terry-Toons. Sin embargo, en este último caso la ilustración quedaba emplazada en la parte superior derecha de la cubierta, no en la izquierda. Lo mismo sucedería con Captain America Comics Nº 60, que salió a la venta el mes siguiente. Y todavía habría espacio para más probaturas: en el ejemplar de The Human Torch correspondiente a Marzo de 1947 se modificó el rótulo por otro donde podía leerse una inscripción que sería premonitoria: “Marvel Group”. Igual cambio se aplicaría a las colecciones de Frankie Comics, Sub-Mariner y Krazy Komics. En la remesa de revistas de Mayo ya sólo se hacía servir esta última denominación, aunque restringiéndola a un número muy reducido de títulos.

Otro identificativo mostraba un letrero horizontal, visible en la parte inferior derecha de la portada, resaltándose sobre fondo blanco el texto

Otro identificativo mostraba un letrero horizontal, visible en la parte inferior derecha de la portada, resaltándose sobre fondo blanco el texto “A Marvel Comic”. El diseño fue tan efímero que se utilizó únicamente en los números de Mayo de 1947 pertenecientes a las colecciones humorísticas Joker Comics y Gay Comics.

Aparentemente, Goodman no debió quedar satisfecho con ninguna de estas variaciones, por lo que decidió dar por finiquitado el experimento justo a continuación, apenas medio año después de haberlo iniciado. Sin embargo, la idea de utilizar el nombre de Marvel como elemento aglutinador de la línea no tardaría en ser recuperada.

Así, parte de las revistas Timely fechadas en Enero de 1949 empezaron a lucir el sello “Marvel Comic” en sus portadas, comenzando por las terceras entregas de Blaze Carson y My Romance. En un primer momento, el logo proliferó indiscriminadamente, pero al cabo de un tiempo se optó por excluir las series románticas, para las cuales se desarrolló una marca diferenciada. Ironía de las ironías, los cómics de superhéroes estaban en franca retirada, y los pocos que continuaban publicándose terminaron siendo cancelados. Marvel pasó a ser sinónimo de tebeos del oeste, policíacos, humorísticos o de misterio, géneros estos que se verían reforzados con el lanzamiento de tres cabeceras de temática “varonil”: Man Comics, True Adventures y Young Men.

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Para el diseño del nuevo logo, Goodman se limitó a reciclar uno que había destinado anteriormente para sus magazines pulp del “Red Circle” (Círculo Rojo), entre ellos el antes citado Marvel Science Stories. Las similitudes entre ambos diseños saltan a la vista…

Más allá de estrategias comerciales, el nacimiento de la primigenia línea Marvel obedecía a un propósito muy concreto: plantar cara a la feroz campaña instigada por Fredric Wertham y sus seguidores en contra de la industria de los comic books. Con el “Marvel Comic Group” (sin la “s”), la editorial pretendía ofrecer una imagen “limpia” de sus publicaciones, distanciándose de las controvertidas revistas de terror de EC Comics. Timely llegó a requerir la asesoría de la doctora Jean Thompson para intentar contrarrestar las teorías apocalípticas que culpaban a las historietas de todos los males habidos y por haber… ¿Podríamos interpretarlo como una primera tentativa de autocensura previa a la gestación del Comics Code?

Esta portada de Gene Colan para el número de despedida de Captain America´s Weird Tales ejemplifica a la perfección el declive de los superhéroes en Timely. ¡Lo más chocante es que el Capi ni tan siquiera asomaba su escudo por el tebeo! Sin embargo, tal como atestigua su logo, aquel era un auténtico “Marvel Comic”.

Esta portada de Gene Colan para el número de despedida de Captain America´s Weird Tales ejemplifica a la perfección el declive de los superhéroes en Timely. ¡Lo más chocante es que el Capi ni tan siquiera asomaba su escudo por el tebeo! Sin embargo, tal como atestigua su logo, aquel era un auténtico “Marvel Comic”.

En nuestra próxima sección trataremos de arrojar un poco más de luz sobre aquella primera Era Marvel oculta, a la vez que nos adentramos en el fascinante universo de las logoformas modernas. Pero eso no será todo, porque para el tramo final del artículo estamos condimentando una divertida sorpresa que pondrá a prueba vuestros conocimientos marvelianos… y vuestras dotes de observación. Ya lo avisamos de antemano: el primer Comic Books! de 2014 va a ser apto sólo para true CBelievers de pura cepa. ¡No os lo perdáis!

Miguel G. Saavedra

Su estilo no parece demasiado reconocible, pero la cubierta de Man Comics Nº 1 se atribuye al mismísimo John Buscema. La cabecera era una producción de Newsstand Publications Inc, una de las subempresas que conformaron el pequeño imperio editorial erigido por Martin Goodman.

Su estilo no parece demasiado reconocible, pero la cubierta de Man Comics Nº 1 se atribuye al mismísimo John Buscema. La cabecera era una producción de Newsstand Publications Inc, una de las subempresas que conformaron el pequeño imperio editorial erigido por Martin Goodman.

UM - CB-EXTRA

Os hemos preparado una selección de portadas para que podáis seguir la evolución de aquellas primeras logoformas marvelianas de efímera existencia. Su diseño era más vistoso que el que se impondría en los años sesenta, aunque quizá resultaran menos prácticas. Además, al estar situadas en el extremo, siempre se corría el riesgo de que la imprenta cortara la figura más de la cuenta. Prestad atención a un detalle creativo de la composición de Syd Shores para la cubierta del Nº 62 USA de Captain America Comics: ahí es la soga a la que se agarra el Capitán América la que hace descubrir la logoforma. Otra de nuestras favoritas es la que corresponde a Blonde Phantom, de nuevo con la autoría de Shores en los lápices. ¿Y qué me decís de la supervitaminada y mineralizada portada del Super Ratón? Casi parece sacada directamente de un cartoon…

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