Revista Coaching

Vamos a pensar de otra manera, ¿quieres?

Por Kheldar @KheldarArainai

Haznos un favor a mí y a ti de paso: pierde ese abotargamiento antes de intentar entender nada que yo tenga que decirte. Más que nada, porque comenzarías con premisas erradas. Por ejemplo… ¿Quién te ha dicho que quiero que lo entiendas racionalmente?

Bueno… Tanto si quieres como si no quieres, te puedo decir únicamente que para tí estás haciendo. Para que nos comprendamos un poquito mejor, de gilipolleces está el mundo lleno, y de gente que las comete ni te imaginas.

Mientras no las haga yo, me da igual el resto.

Pero me preocupa la siniestra tendencia que algunas personas tienen cuando les menciono alguna cuestión de esas que se dirige no al intelecto sino al instinto… O directamente, a los asuntos del alma (a pesar de que algunos no crean en ella).

Pensar de manera lineal, estructurada y funcional es limitante.

Me vais a perdonar, pero no me gusta que me lean y traten conmigo llevando orejeras. Orejeras no de las del frío, sino de las de la quinta acepción según la RAE: prejuicios o percepciones limitadas de la realidad.

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alternate (Photo credit: terra fusca)

 

No por nada me molesto en recurrir a perspectivas múltiples (al pensamiento lateral, que diria una amiga mía), para que os molestéis en salir de esa línea que lleváis habitualmente. No engañemos a nadie. Pensamiento lineal en abundancia, tenéis.

Algo que me viene de puta pena, para que nos entendamos. Como sabéis, yo pretendo algo tan enrevesado como sacaros de vosotros mismos para volver a introduciros en vosotros mismos (y no en cualquier paja mental que se me ocurra, que por las dudas, podría hacer pero no me interesa) a través de otra parte de vuestro ser.

Del vuestro, no del mío.

Siendo esto así, debo decir que comprendo los momentos en que me otorgáis la confianza y la potestad de “corregiros”… Pero me sigue sabiendo extraño. Porque mi forma de corregir no es dar instrucciones (cosa de la que os habéis quejado más de una vez), sino dar indicios y dejar que me sorprendan vuestras conclusiones.

En los últimos años ha habido casos que recuerdo con especial cariño y humor.

Espero que ellos también recuerden así los batacazos que me negué a ahorrarles e incluso llegué a provocarles a sabiendas… Porque fueron pasos importantes para ellos/as. ¿No os dije que abandonárais los prejuicios y limitaciones? Por supuesto que también ayudo y he ayudado a las mujeres si ellas lo desean y necesitan.

Dos son los momentos que más destacaría de mi “chocante” forma:

  • Uno, ante un chico que tenía tal pájara mental que opté por llevarle de fracaso en fracaso. Algunos eran de factura mía, otros de factura propia. Y hostia tras hostia de la vida, el muchacho acabó cambiando de pareceres. (Aunque esto encaja  en verdad con el 50% de los muchachos a los que he echado un cable, pero bueno).
  • Otro, ante una mujer que sin dar muchos detalles de su forma de ser, me preguntó qué podía hacer para conservar a los hombres a su lado. No he dicho nada de su forma de ser, ni hace falta; pero os lo imaginaréis por mi consejo: deja de calentar pollas y empieza a comerlas. Brusco, directo, y certero.

Me hizo caso, pero no aplicó un buen criterio al hacerlo me temo… Pero eso ya es culpa de ella, por no saber escoger a quién meterse a la boca y a quién no. No pasó nada más serio que un herpes labial, pero confieso que no me lo esperaba para nada.

Señoritas, señores… Un poquito de pensamiento multidireccional -más que lineal o lateral- es oportuno y necesario en esta vida. Ya no solo por escoger bien con quién nos relacionamos y de qué maneras lo hacemos, sino por nuestra relación con uno mismo.

Ni tomar tan al pie de la letra todo lo que se nos dice, ni hacerlo a tontas y a locas, ni pasar sin evaluar las consecuencias de lo sugerido. Para bien, para mierda, y para neutro. Igual que pasa con la Historia: causas y consecuencias. Conociendo eso…

Español: para refrescarte,nada mejor

Ni siquiera el agua discurre siempre por el mismo lugar para ir a parar a un mismo sitio.  (Photo credit: Wikipedia)

Es tiempo de pensar en oportunidades. Las que abre, y las que cierra.

Luego de las oportunidades, viene pensar en los cambios que podría producir.

Después de ver causas, consecuencias, oportunidades y cambios… Estamos un poquito más preparados para entender los consejos que se nos dan y no precisamente de manera racional… Sino de manera casi esencial.

Digo casi porque hasta ahora todo ha sido a través del pensamiento. De tener en cuenta múltiples variables aleatorias y tratar de anticipar sucesos.

Los más afines a mí, y los más agudos de entre mi público, ya han visto por donde voy.

Algunas personas, al evaluar las cuatro cosas que ya he dicho, también han aprovechado para comprobar cómo les hace sentirse y en qué manera casa con su “yo”.

En vez de intentar discernir racionalmente entre “lo que me gusta y lo que no”, o bien entre “lo que me sirve y lo que no”; han buscado la conexión.

Esas “cosquillitas en el alma” que tanto menciono últimamente.

En fin, momento de dejar que seáis vosotros y vosotras quienes le den su perspectiva al asunto. Yo esto me lo tengo un poco sabido ya, y me da igual desatenderlo.

Dejad las orejeras colgadas, por favor.

Kheldar


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