El otro día un pequeño grupo de alumnos comenzaron a construir una torre lo más alta posible. Yo estuve observándoles todo el rato, captando algunas imágenes e intentando no interferir en el "juego".
Comenzaron haciendo la torre en medio de la alfombra y se les caía continuamente, así que uno de ellos tuvo la idea de apoyarla en pared para que no se cayera continuamente.
Algunos se unieron al juego aportando más vasos.
Casi lo consiguen pero no llegaban tan alto para colocar los
vasos que quedaban y finalmente la torre se cayó.
Entonces se les ocurrió traer sillas para llegar más alto y al mismo tiempo sujetarla.
¡ Guau !, ahora si que han llegado muy alto. Tan alto que algunos peques
se acercan a observar y se animan a participar.
Pero llega un momento que la seño tiene que ayudarles puesto que
con la silla ya no alcanzan.
Pues así se sustenta mejor la torre, aunque se tambalea bastante, así que comienzan
a colocar sillas en la base de la torre para ayudar a que se mantenga.
Es tan alta (la seño les ha echado una mano) que tienen que sujetarla entre varios compañeros
para que no se caiga. Los demás se quedan sorprendidos.
¡¡ Lo conseguimos !!