Revista Cultura y Ocio

Videodrome

Publicado el 15 enero 2020 por Malama

Videodrome«A la una de la madrugada del sábado 8 de enero de 2000, se emitió el primer programa de Videodrome, titulado «Historicismo y nostalgia». Era un guion totalmente influenciado por varios escritos del profesor Fredric Jameson, principalmente El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado, de 1991, y La estética geopolítica. Cine y espacio en el sistema mundial, de 1992. El programa nació como una apuesta de Federico Volpini, por nuevos formatos, tanto formales como de contenido, durante el tiempo que fue director de Radio 3. En aquella primera temporada, la narración estuvo a cargo de Luis Alonso, a quien se unió Mona León al año siguiente. Con el paso del tiempo, fueron participando Ana Sterling, Enrique Mazas y Sandra Urdín, además de diferentes colaboraciones de compañeros de Radio 3. Desde 2010, el equipo que perpreta el programa lo formamos Sandra Urdín y Gregorio Parra. A continuación, vamos a emitir este primer programa tal y como se emitió entonces. Así empezó todo». Así arrancó Videodrome este pasado domingo 12 de enero de 2020 a las tres de la tarde. No puedo recordar aquel primer programa emitido hace veinte años; aunque no es improbable que lo escuchase en directo. Luego, sí, escuché muchas entregas, porque llevo siendo fiel a Videodrome desde su origen. Lo que sí recuerdo, gracias a mis cuadernos, es que el 8 de enero de 2000 fui con mi hija Julia —tenía ocho años— a una obra de teatro de mi amigo Isidro Timón, La noche azul, y que más tarde varios amigos leímos poemas en la librería «El Buscón» de Cáceres en un acto en homenaje a Jaime Gil de Biedma por el décimo aniversario de su fallecimiento —poseo recorte. Cenamos en la calle Gómez Becerra («Donde Manuel»), Julián Rodríguez, su hermano Javier Rodríguez Marcos, Liborio Barrera y yo, y hablamos sobre nacionalismo vasco y terrorismo, y del libro de Jon Juaristi Sacra Némesis, y no recuerdo dónde se metieron otros que leyeron los versos del de «Pandémica y Celeste», entre ellos, Agustín Villar. Ya hablé aquí de Julia y de cómo le llamaba la atención de que su padre viese cine por la radio, y ahora, gracias a la rememoración del programa este domingo, vuelvo a afirmar la calidad y la altura de esa manera de hacer radio —yo tengo en un altar a Gregorio Parra— en la que se escuchan diálogos memorables de Dulce libertad, de Adan Alda, Dos mulas y una mujer, de Don Siegel, de Río Bravo, de Howard Hawks, de Apocalypse Now o El Padrino, de Coppola, y cortes musicales de Vangelis, de Morricone, de Shostakovich, de Peter Gabriel o de Maurice Jarre en la banda sonora de Único testigo, de Peter Weir, y de tantos otros en aquel primer programa y en los centenares de los que se han emitido en estos veinte años. Y, siempre, terminando, desde aquel ocho de enero con «Malaika», de Angélique Kidjo, una canción tradicional de Tanzania, que me sé de memoria y que sé que cantó antes Miriam Makeba, por lo menos por allá en 1969. Qué bien.

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