Revista Cultura y Ocio

Viñeta del lector 58#

Publicado el 02 noviembre 2019 por Laura Coll Rigo
Viñeta del lector 58#
"Hay gente que piensa que sufro de una adicción a los libros, lo cuál no es del todo cierto, da la casualidad de que disfruto cada minuto de ello"
Hola, me lamo Laura y soy adicta a los libros. Hoy en día llevo sin acercame a una página las ocho horas que he estado durmiendo.
Mi problema con los libros empezó siendo yo muy pequeña, puede que con seis o siete años. Al principio eran solo cuentos, pero poco a poco empecé a engancharme a la tinta, a esnifar las páginas y lo que es peor: a las historias. Fue mi madre la que me incitó a empezar con los libros, y desde entonces no he podido parar de consumirlos.
Devoro un libro tras otro y no puedo separarme de ellos. Llego a tener ojeras por irme a dormir tarde por culpa de los libros, pues me ayudan a superar el insomnio. Admito que alguna vez me he despertado en mitad de la noche ansiosa porque necesitaba otra dosis, un capítulo más. 
Se ha convertido en una adicción. Leo mientras estoy comiendo, entre clase y clase, mientras camino por la calle, si estoy en la sala de espera del médico o en la cola del supermercado, en el coche (pero no mientras conduzco), en avión o en autobús. He leído incluso en la bañera (no es tan cómodo como parece en las películas) y también mientras se prepara la comida en la sartén. Antes me daba miedo que me vieran, pero ahora leo también en público.
He llegado al punto de...llevar un libro siempre en el bolso, por si tengo un momento libre e incluso dos si me voy de viaje. Incluso he llegado a leer con el móvil en las pocas ocasiones en las que me he dejado el libro en casa.
Necesito los libros continuamente porque necesito el subidón de adrenalina que me dan las historias. No hay nada comparable a la euforia que siento cuando ganan los protagonistas. Además, leer me relaja cuando estoy nerviosa y me permite perderme en otro mundo, lejos de la realidad. Leer libros es una experiencia casi mística, muchas veces pierdo el sentido del cuerpo, no escucho cuando me hablan y alucino con dragones, dioses y magos. 
Pero todo tiene sus efectos secundarios. A causa de los libros, la vida real dejó de emocionarme, no me proporcionaba la misma euforia, y afectó a mis relaciones sociales, pues solo me juntaba con gente que también fuera adicta, pues no sabía hablar de otra cosa. 
En cuanto mis padres se dieron cuenta de mi adicción se preocuparon mucho y trataron de ayudarme a superarlo. Para empezar dejaron de darme dinero, no importa lo mucho que se lo pidiera, así que tuve que recurrir a otras fuentes, como la biblioteca. Soy una habitual y voy tanto que ya me conocen y saben cuáles son mis gustos.
He intentado rehabilitarme varias veces, y los estudios me han ayudado mucho a dejarlo, pero he sufrido varias recaídas, especialmente durante los periodos de vacaciones o en verano. Sin duda lo peor es el síndrome de abstinencia, el mono de lectura. He logrado estar una semana limpia, es decir, sin leer, gracias a los exámenes, pero sentía un gran nerviosismo, un gran deseo de consumir libros, insomnio, estrés,... 
Confieso que tengo más libros de los que jamás podré leer, y aún así, no puedo evitar seguir comprando más. En vista de este problema, me uní a una comunidad terapéutica, Blogger, para compartir mi experiencia con otros adictos como yo. Gracias por escucharme.

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