Revista Cine

Visions du Réel 2024 - Parte 2: Congelar el tiempo

Publicado el 15 abril 2024 por Enprimerafila
Continuamos nuestras crónicas de Visions du Réel desde Nyon (Suiza), repasando las películas que forman parte de su programación, pero también con una mirada puesta en otros encuentros que han concluido este fin de semana. D'A Festival de Cine de Barcelona, que se ha celebrado entre el 4 y el 14 de abril, ha dado a conocer su lista de premiados, con la producción coreana Mimang (Taeyang Kim, 2023) como ganadora del Premio Talents, y la española Reír, cantar, tal vez llorar (Marc Ferrer, 2024) receptora del premio Un Impulso Colectivo, los dos galardones principales del festival. La producción española ha recibido buena parte de los premios, con Sueños y pan (Luis (Soto) Muñoz, 2023), consiguiendo el Premio OpenECAM, y los cortometrajes Contadores (Irati Gorostidi Agirretxe, 2023), ganador del premio a la Mejor Fotografía en Alcalá de Henares, que ha conseguido el premio Un Impulso Colectivo-Cortometrajes y Four deaths (Roger Alsina Uribe, 2024), que ha obtenido una Mención Especial del Jurado. El Premio de la Crítica ha recaído en la producción argentina Vera y el placer de los otros (Federico Actis, Romina Tamburello, 2023), que ya fue reconocida con el premio a la Mejor Dirección en la Competencia Argentina del Festival de Mar del Plata. Los Premios del Público han sido para el largometraje HLM Pussy (Nora El Hourch, 2023), que ya se puede ver en España en salas de cine, y el cortometraje Els buits (Isa Luengo, Sofia Esteve, Marina Freixa Roca, 2024), que ganó el premio a Mejor Cortometraje Documental en el Festival de Málaga.

Nuestro recorrido por la programación del festival Visions du Réel 2024 habla en esta ocasión de películas que abordan la memoria como fragmentos permanentes que ayudan a explicar el presente, pero también nos adentramos en ensayos cinematográficos que reflexionan sobre la posición que ocupa el ser humano dentro de su entorno. 

Visions du Réel 2024 - Parte 2: Congelar el tiempo

Fragments of ice

Maria Stoianova

Ucrania, Noruega 2024 | Competición Internacional | ★☆


El mismo año que nació la directora Maria Stoianova (1986, Ucrania), su padre consiguió una cámara de video con la que comenzó a grabar a su familia y los viajes al extranjero que le posibilitó el hecho de ser patinador artístico en el conjunto ucraniano Ballet on Ice. Para Mykhailo salir de la Unión Soviética suponía una liberación de la que quiso dejar constancia a través de imágenes que la realizadora utiliza para contar la historia reciente de Ucrania envuelta en un relato familiar que se desarrolla entre 1986 y 1994. Fragments of ice (Maria Stoianova, 2024) está compuesta únicamente por estas imágenes granuladas que nos transportan a un país ahora desconocido a través de una perspectiva única. Pero Mykhailo solo grababa con su videocámara cuando salía de las fronteras soviéticas, no cuando efectuaba giras por el interior, algo que no estaba interesado en mantener en la memoria videográfica. La edición de la película fue comenzada por el montador Viktor Onysko, quien decidió alistarse en el ejército cuando Rusia invadió Ucrania, muriendo en combate en diciembre de 2022, dejando también sin terminar otra película que está dedicada a su nombre, The editorial office (Roman Bondarchuk, 2024). Las dos capas de este documental están compuestas por lo que vemos en pantalla y lo que la propia directora narra, a veces contrastando la realidad oficial mediante la lectura de informes procedentes de los archivos del Ballet y la realidad personal que vivió con su familia cuando era niña. Si los continuos viajes al extranjero parecían un privilegio al alcance de pocos soviéticos, los videos caseros muestran un apartamento con cajas apiladas esperando el momento en que puedan permitirse comprar su propia vivienda. Pero cuando lo consiguen en 1992, no solo se trata de un piso que se desmorona, con cucarachas que caen del techo, sino que la primera noche descubren que unos ocupantes ilegales han cambiado la cerradura, y su padre se mantiene despierto, pistola en mano, por si tratan de volver a ocupar la vivienda.
Igual que esta idea de fragmentos de hielo refleja la permanencia de una memoria congelada, también hay en Fragments of ice una constante referencia al desmoronamiento, el que protagonizó la progresiva desintegración de la Unión Soviética. El intento de golpe de Estado en 1991 encontró a Mykhail trabajando en Australia, el mismo año que se producía la separación de las antiguas repúblicas soviéticas. Una de las imágenes capturadas por la cámara de video es una discusión amable protagonizada por el periodista estonio Urmas Ott, para quien "un comunista es solo un tonto, mientras que un capitalista es una persona alegre, normal". Este sueño que parecía inalcanzable de abrazar la economía de mercado acaba impregnando buena parte de las grabaciones de Mykhail en el extranjero, pero también reflejan una cierta incredulidad hacia la posibilidad de que la Unión Soviética se disuelva. La construcción de esta memoria colectiva a través de la mirada personal consigue introducirnos con sutileza en un estado de ánimo que se transmite en las celebraciones familiares, aunque la presencia de la madre parezca difuminada dentro del conjunto, adjudicándole un papel meramente secundario. La voz en off de Maria Stoianova nos dirige a través de sus propios recuerdos, a veces con una densidad entre lo que escuchamos y lo que vemos, que lucha constantemente por mantener el interés del espectador, demasiado abrumado por la sucesiva recopilación de información. Mientras que la película estaba planteada en un principio como una reflexión sobre las ilusiones que despertaban los viajes al extranjero en contraste con una realidad incompleta, el intervalo tras la invasión de Rusia y la muerte de Viktor Onysko, y el regreso a la sala de edición con Maryna Maykovska como nueva montadora, cambió el punto de vista hacia una reflexión sobre la necesidad de encontrar una identidad propia, lo que impregna la última parte de la narración. Con ciertas dificultades para enfocar emocionalmente este recorrido por una historia familiar en un contexto sociopolítico complicado, Fragments of ice utiliza la memoria para definir la necesidad de entenderse como nación antes de tratar de entender su entorno.

Visions du Réel 2024 - Parte 2: Congelar el tiempo

The Song of others

Vadim Jendreyko

Suiza 2024 | Competición Internacional | ★☆

La última película como director de Vadim Jendreyko (1965, Alemania) comienza con imágenes del río Rin, donde se bañaba cuando era niño en la región suiza de Basilea. El cineasta cuenta en la narración que en la escuela descubrió que el río es fronterizo, recorriendo y separando diferentes países, y que sus padres le hablaron de la Segunda Guerra Mundial que vivieron cuando eran niños. "Para mí eso era simplemente historia", afirma, dispuesto a sostener otra perspectiva del río, no como aquel que separa, sino como el que une a lo largo de los países por los que transcurre la cuenca del Rin, estableciendo conexiones en el Centro de Europa. La pregunta ¿Qué es Europa? permanece constantemente a lo largo de este viaje que trata de encontrar los vínculos entre la realidad mitológica de la princesa que fue secuestrada por Zeus y la realidad actual de un territorio que a pesar de los esfuerzos no encuentra el equilibrio necesario para mantener la paz. Vadim Jendreyko ha dirigido algunos largometrajes como La mujer con los 5 elefantes (2009) que fue nominado a los Premios del Cine Europeo, pero sobre todo ha producido películas como Taming the garden (Salomé Jashi, 2021). El director-narrador elabora un ensayo en el que parece intentar encontrar esos puntos de unión entre diferentes territorios, razas y religiones. El título The song of others (Vadim Jendreyko, 2024) hace referencia precisamente a una frase de un músico que forma parte del Coro Pontanima de Sarajevo, una formación interreligiosa en la que cantan juntos musulmanes, cristianos, serbios y croatas: "Después de la guerra era imposible que unos cantaran las canciones de otros", recuerda este músico. Pero la existencia del coro refuerza la narrativa del director, aunque la película comienza precisamente en una frontera, el muro que está construyendo la Hungría de Víktor Orbán para contrarrestar la llegada de inmigrantes, como hemos visto en Democracy noir (Connie Field, 2024). El alcalde de una pequeña población por la que pasa el muro fronterizo del que no se puede permanecer a menos de 10 metros de distancia, Róbert Molnár, afirma que: "Desde el muro de Berlín no se había construido una valla en Europa para evitar el flujo migratorio".  
El recorrido tiene fragmentos de memoria como los más de 20.000 proyectiles de la Primera Guerra Mundial sin explotar que encuentra cada año un equipo de Eliminación de Artefactos Explosivos (EOD), solo en la provincia de Flandes Occidental. Aquella guerra trae recuerdos de una cruenta lucha que utilizó armas químicas y experimentó con los instrumentos de destrucción, pero que no sirvió como escarmiento para una Europa que se enfrascó después en otra guerra, como recuerdan los restos de La Guarida del Lobo, el cuartel general secreto más grande de Hitler que se encuentra en la localidad de Gierłoż (Polonia). La esperanza de un territorio que encontrara la paz se presenta como uno de los retos del nacimiento del Parlamento Europeo, en el que la película recuerda la activa participación de Simone Veil (1927-2017, Francia), una superviviente de los campos de concentración que se convirtió en una reconocida figura política que llegó a ser la primera presidenta del Parlamento. Pero esta esperanza de convivencia pacífica parece más fácil encontrarla en las representaciones del pasado y la propia naturaleza, como la que estudia el ornitólogo Tomasz Wesołowski (1950-2021, Polonia), en el bosque de Białowieża, contra cuya tala protestó públicamente en 2017, y en la que describe la armonía que se consigue a través de la diversidad y de la falta de uniformidad. O en los restos de la civilización minoica en Grecia, entre los que no se han encontrado armas o huellas fronterizas, una cultura pacífica como la que se refleja en las pinturas descubiertas en una cueva de Lofoten (Noruega). La arqueóloga Ingrid Sommerseth explica que se trata de dibujos que no muestran a hombres cazando, sino solamente a figuras bailando. Esta memoria congelada en representaciones del pasado demuestra que el hombre sí ha conseguido convivir pacíficamente, y que solo a través del conocimiento de la historia se pueden encontrar respuestas a las preguntas de la civilización actual. El restaurador de libros Nermin Ibrulj habla, sin embargo, sobre la pérdida de la memoria a través de la destrucción de bibliotecas durante la guerra en Sarajevo: "No queda memoria. A esta biblioteca solo vienen turistas, y el turismo convierte a las personas en invitados y sirvientes. En un mundo de turismo, nadie está en su propia casa". The song of others se manifiesta así como un apasionante recorrido que sostiene una búsqueda constante de ese hogar al que se persiste en separar mediante fronteras. 

Visions du Réel 2024 - Parte 2: Congelar el tiempo

Tamina - Will there ever be what used to be?

Beat Oswald, Lena Hatebur, Samuel Weniger

Suiza 2024 | Burning Lights | ★☆

Que el título de esta película incluya una pregunta es una demostración de su condición de cuestionamiento permanente. Tras la visita a un familiar en el valle de Tamina, en los Alpes de Glaris, el director Beat Oswald (1982, Suiza) comenzó a escuchar historias sobre el regreso de los lobos, que habían desaparecido hace años pero ahora se estaban convirtiendo en un problema para la población de ciervos. De nuevo junto al director Samuel Weniger (1986, Suiza), con el que co-dirigió el documental Golden age (2019), elabora un ensayo en el que no intenta colocarse en medio del debate permanente en Suiza y otros países europeos sobre la necesidad de controlar el crecimiento de las manadas de lobos (el gobierno aprobó en noviembre del año pasado un polémico plan de sacrificio preventivo del 70% de la población de lobos en su territorio). Más bien propone un ensayo cinematográfico que extiende su mirada hacia el concepto de depredador, y cuál es el posicionamiento del hombre dentro de esa naturaleza cambiante, siempre haciéndose preguntas: "¿Puede uno contar una historia sin principio ni final?". Igual que su propio planteamiento, Tamina - Will there ever be what used to be? (Beat Oswald, Lena Hatebur, Samuel Weniger, 2024) comienza como una película sobre un director de cine que quiere encontrar a los lobos de los que todo el mundo habla, aunque pocos han visto. De hecho, resulta maravillosamente contradictorio que lo primero que un guía turístico dice a un grupo que participa en un Tour de avistamientos de lobos es que seguramente no verán ninguno. Cuando encuentran unas huellas les invita a hacer fotos para que puedan decir que son de lobos, aunque en realidad son demasiado pequeñas. Es lo que el narrador denomina "tourist delight", esa especie de ilusión, de falsa realidad satisfactoria que experimentan los turistas. El turismo se ha convertido en uno de los recursos económicos principales de la zona, aunque los propietarios de un pequeño hotel familiar se lamentan de que las reservas por internet han provocado que las estancias sean cada vez más cortas.
Con tomas espectaculares del valle de Tamina y el pueblo de montaña de Vättis en el cantón de San Galo, la película se pregunta sobre la posición del ser humano en medio de esa naturaleza viva, donde la existencia de una gran central hidroeléctrica rompe el equilibrio y ha creado un paisaje diferente. Aunque pocos han visto a los lobos, estos son los protagonistas de continuos comentarios y debates que acaban siendo emocionales. Mediante cámaras ocultas que permanecen grabando las 24 horas del día, se puede rastrear el comportamiento de las manadas, que a veces se acercan al pueblo porque los ciervos huyen hacia él pensando que encontrarán mayor seguridad. Un anciano se lamenta de que ya no existen las grandes manadas de ciervos que corrían libremente por el valle, debido a la depredadora actividad del lobo. Aunque más tarde muestra con orgullo su colección de animales disecados que ha cazado en diferentes lugares del mundo. De manera que no está claro quién es el depredador en esta ecuación. "Homo hominis lupus est" es un proverbio de origen latino que define la naturaleza del ser humano: "El hombre es un lobo para el hombre". El narrador Giuseppe Spina habla sobre cómo nos hemos distanciado del contacto físico con la caza: "Las trampas son el triunfo de la ausencia, tomar distancia en la lucha contra los depredadores". Tamina - Will there ever be what used to be? parece dejarse llevar por las reflexiones para convertirse en una película que se va transformando, y que termina en una reunión familiar en medio del valle de Tamina. Las "cámaras trampa" que tanto fascinan a los hijos del director son las que tienen el cometido de capturar esa imagen tan ansiada de una manada de lobos, o quizás es un objetivo inútil. Cuando un cazador pregunta si ya ha visto a un lobo, sorprendido por la persistencia del director en regresar al valle de Tamina, muestra cierta satisfacción cuando éste le responde que no. Aunque quizás no sea su intención, la película tiene un tono melancólico que se transmite en el uso de la música: la Sinfonía Nº 5 (1904) de Gustav Mahler o la canción "Chline Kreis", del album Dini zwei band (2019, STB) del grupo suizo Stahlberger. Pero también se revela como una aventura singular que mira con curiosidad hacia un entorno lleno de vida, en el que no está claro cuál es el papel que juega el ser humano.

Visions du Réel 2024 - Parte 2: Congelar el tiempo

Un pasteur (A shepherd)

Louis Hanquet

Francia 2024 | Highlights | ★☆

FIPADOC '24: Grand Prix Documental Nacional, Mejor Música Original

También están muy presentes los lobos en esta película que consiguió dos premios en la pasada edición del Festival Internacional de Documentales de Biarritz, celebrado el pasado mes de enero y que en Visions du Réel se presenta en la sección dedicada a las producciones premiadas en otros festivales. Producida por France Télévision, es una mirada a la asombrosa naturaleza de los Altos Alpes franceses a través del solitario recorrido que hace Felix, un joven pastor que conduce un rebaño entre paisajes escarpados, a pie durante 200 kilómetros por el valle de Ubaye, presionado por el tiempo para poder llegar a su destino en el plazo fijado pero también por los continuos ataques de los lobos que pueden llegar a matar a más de veinte ovejas algunas noches. Un pasteur (Louis Hanquet, 2024) se recrea en los paisajes y ofrece imágenes majestuosas que destacan especialmente en la primera parte de la película, cuando se centra principalmente en el trabajo de Felix, un joven taciturno que lee poemas de Fernando Pessoa que a veces le graba a su padre, como "El guardador del rebaño" de su libro Los poemas de Alberto Caeiro (1978, Ed. Visor Libros): "Mi alma es como un pastor, conoce el viento y el sol, y anda de la mano de las Estaciones, siguiendo y mirando". Louis Hanquet ha trabajado como asistente de dirección en algunas películas de Sébastien Lifshitz, del que ha recogido esa sensibilidad a la hora de acercarse a los personajes principales, transmitiendo en este caso la soledad del pastor y el carácter repetitivo de su cometido. Cada mañana se levanta para revisar el ganado, capturando aquellas ovejas que están marcadas por el ataque de los lobos, algunas con mordiscos en la cara. En las conversaciones con su padre y otros pastores muestra su preocupación por el hecho de que estos ataques son cada vez más frecuentes: "No me importa que cacen a alguna oveja, pero cuando atacan a hembras jóvenes estamos perdiendo toda una generación", dice un pastor. Se trata de un riesgo que asumen para mantener la pastoría tradicional, que recorre las montañas en un terreno tan escarpado que hasta las provisiones tienen que ser suministradas por helicópteros. 
Un pasteur tiene a veces la textura de un western entre paisajes que empequeñecen la figura del hombre, lo que está subrayado por los planos amplios que muestran al pastor en lo alto de una colina observando el paso del rebaño. Es una película silenciosa y contemplativa que aumenta la presencia de los humanos en una segunda mitad en la que se reúnen intercambiando experiencias o cantando alrededor del fuego, aunque se mantiene esa mirada melancólica de Felix, a veces absorto en medio de estos encuentros, capturando la atención de la cámara. De otoño a primavera, el protagonista cuida del rebaño familiar en los Prealpes franceses, esperando los nacimientos de nuevos terneros y participando en la campaña de esquila de las ovejas. La presencia inquietante de los lobos se muestra en tomas nocturnas en las que vemos sus sombras acechando, una presencia que no solo amenaza al rebaño sino también la propia supervivencia de una labor tradicional que ya ha sido transformada por la construcción de carreteras y las huellas urbanas. Montada con especial delicadeza por Agathe Hervieu y Tania Goldenberg, que dejan respirar las imágenes en tomas largas filmadas por el propio director, la película nos introduce en una vida que tiene un carácter atemporal, una elección solitaria que sin embargo está rodeada de una poesía que no solo se extrae de los libros de poemas de Fernando Pessoa sino también de la propia naturaleza viva y cambiante que rodea a los pastores. 
______________________________________Películas mencionadas: 
Sueños y pan se estrena en salas de cine el 19 de abril. Golden age se puede ver en Netflix. 



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