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Vitamina B17, la vitamina que nunca fue

Publicado el 21 marzo 2020 por Tdi @RLIBlog

Vitamina B17, la vitamina que nunca fue

A principios del siglo XX, el médico Ernst Theodore Krebs, Sr. comenzó su carrera en San Francisco, donde vendía extracto de perejil como solución contra la gripe española, hasta que la FDA la consideró fraudulenta. Eso no lo detuvo. Continuó vendiendo la quimotripsina, bajo el nombre de Mutagen, como un remedio contra el cáncer. Junto con su hijo, patentaron el ácido pangámico o vitamina B 15 para las cardiopatías, el cáncer y otras enfermedades graves, a pesar de la falta de pruebas que lo respaldaran.

Fundamentos y creación de la vitamina B17

Vitamina B17, la vitamina que nunca fue

Su hijo, Ernst Theodore Krebs, Jr., considerado doctor por sus seguidores a pesar de haber conseguido el "doctorado" en una conferencia de una hora en una universidad no acreditada, se convirtió en el progenitor de la amigdalina o laetril (abreviatura de L-mandelonitrilo β-D-glucuronosido, donde la L es levo, del latín lævus). Según una versión de la historia, su padre encontró huesos de albaricoque cuando preparaba aromas para el whisky de contrabando. Aisló la sustancia y le atribuyó efectos anticancerígenos. Su hijo modificó su método en 1949 y le llamó laetril. Sin embargo, en una entrevista de la FDA, Krebs, Sr. inventó el laetril en 1951 para intentar evadir las regulaciones de la FDA. Lo que está claro es que ambos patentaron su método de preparación en 1961.

Los Krebs se basaban en las teorías de John Beard, ya rechazada por los expertos, por la que todos los cánceres provendrían de los trofoblastos, células no diferenciadas de donde se forma la placenta. En su defensa, Krebs, Jr. fundó en 1945 la John Beard Memorial Foundation. Además, Krebs, Jr. argumentaba que las células cancerígenas, al contrario que las sanas, tenían una abundancia de una enzima que degradaba la amigdalina en cianuro de hidrógeno. Debido a este desequilibrio, el cianuro mataba a las células cancerígenas, pero no a las sanas que carecían de la enzima. Como su uso médico fue perseguido por los reguladores, comenzó a considerar al laetril una vitamina cuya ausencia era cancerígena. De esta manera, la sustancia pasó de combatir el cáncer a controlarlo y, finalmente, se convirtió en una vitamina preventiva, la vitamina B 17.

Colaboradores

En 1956, ex-piloto de pruebas durante la Segunda Guerra Mundial y empresario canadiense Andrew R. L. McNaughton había hecho una fortuna vendiendo excedentes del ejército a Israel o al gobierno cubano de Batista, aunque acabaron en manos de partidarios de Fidel Castro, convirtiéndole posteriormente en un ciudadano honorario. Él fundó la fundación McNaughton y la compañía Internationa Biozymes Ltd. para introducir el laetril en Canadá. En 1973, fue acusado por la policía italiana por estafar 17 millones dedólares. Al año siguiente, el tribunal canadiense lo condenó por fraude bursátil con una compañía llamada Pan American Mines a pagar 10 000 dólares y a pasar un día en la cárcel, aunque se negó a pagar y huyó de Canadá.

McNaughton pagó al cirujano John A. Morrone y el periodista Glenn Kittler para escribir artículos y un libro sobre los beneficios del producto, pero no tuvieron éxito. El antiguo patólogo mexicano Ernesto Contreras creó en 1963 una clínica en la frontera americana en la ciudad de Tijuana, donde trataba mayoritariamente a pacientes oncológicos americanos con vitamina B 17. El éxito del negocio y la fundación International Association of Cancer Victims/ Victors and Friends sirvió para asistir a los pacientes de un motel cercano en California que cruzaban diariamente a Tijuana. Según Contreras, la clínica trataba entre 100 y 120 nuevos pacientes diariamente, además de aquellos que volvían. Un mes de tratamiento con laetril costaba 150 dólares. En sus primeros 16 años, trató a 26 000 pacientes, de los que el 30% respondieron dramáticamente al tratamiento, según el doctor Contreras. Sin embargo, a pesar de su éxito, solo entregó 12 registros donde seis murieron de cáncer, uno siguió un tratamiento convencional, otro murió de otra enfermedad no relacionada, un tercero sufrió cáncer igualmente y los tres restantes no pudieron ser localizados.

Condenas

En 1961, Krebs, Jr. y la John Beard Memorial Foundation fueron acusadas de vender el ácido pangámico, fármaco no aprovado. Por ello fue multado con 3750 dólares y condenado a prisión, pero se suspendió la sentencia tras acordarse 3 años de libertad condicinoal en el que no podrían fabricar o distribuir laetril a menos que la FDA la aprobara para su uso como un nuevo medicamento. En los siguientes dos años, el California Cancer Advisory Council evaluó más de 100 casos sin encontrar pruebas que respaldaran su supuesta eficacia terapeutica contra el cáncer, por lo que recomendó prohibirla, razón por la que los Krebs volvió varias veces a los tribunales. En 1965, Krebs, Sr. se declaró culpable de desacato a las restricciones de enviar laetril y recibió una suspensión de la pena de un año. En 1974, Krebs, Jr. y su hermano Byron fueron multados con 500 dólares y recibieron una suspensión de la pena de seis meses por violar las leyes de salud y seguridad del estado de California. Ernst, Jr. violó los términos de su libertad condicional y pasó seis meses en la cárcel del condado en 1983.

Mientras tanto, Howard H. Beard desarrolló tres pruebas que supuestamente diagnosticaban tempranamente todos los casos de cáncer. Krebs, Jr. afirmó a principios de la década de 1960 que la "implementación científica" de laetril dependía de la prueba de Beard. Por ello la California Cancer Advisory Council la evaluó con métodos aleatorios revelando que la prueba era incapaz de distinguir entre la orina de los pacientes sanos o con cáncer. Además demostró que dependía básicamente de los niveles de lactosa. Por esarazón, Beard fue procesado por el gran jurado federal de Texas y recibió una suspensión de 6 meses de la pena de cárcel con un año de libertad condicional.

Otros colaboradores

El "doctor metabólico" John Richardson fue un médico sin mucho éxito que conoció a Krebs, Jr. en 1971, convirtiéndose en un autoreconocido experto en cáncer y defensor del uso de la vitamina B 17, popularizándose a pesar de sus tratamientos de 2 000 dólares por ciclo. Según sus declaraciones de impuestos, entre 1973 y 1976 ganó por ello 2,8 millones de dólares. El editor de la gaceta diaria de Berkeley y promotor del laetril Michael Culbert estimó que Richardson había tratado entre 4000 y 6000 pacientes en 1976, con unas ganancias de entre 10 y 15 millones. No obstante, a pesar de las "mejoras dramáticas", Richard admitió que la mayoría de sus pacientes morían. Para evitarlo, acuñó la "terapia metabólica" que consistía en un aumentó las dosis de laetril, dietas vegetarianas y enormes dosis de otras vitaminas. En 1972, fue arrestado por violar la ley de cáncer de California. Luego trabajó en una clínica oncológica mexicana con una licencia en homeopatía de Nevada.

Su arresto recibió gran expectación y llevó a la formación del Comité de Libertad de Elección en la Terapia del Cáncer (CFCCT por sus siglas en inglés). Su fundador Robert Bradford fue antiguo técnico de laboratorio en la Universidad de Stanford. Mientras tanto, el editor Michael Culbert publicó Vitamin B-17: forbidden weapon against cancer (1974) y Freedom from cancer (1976) (Vitamina B-17: arma prohibida contra el cáncer y Libertad del cáncer). La actividad de la CFCCT se coordinaban con la John Birch Society a la que pertenecían Richardson, Bradford y Culbert.

Vitamina B17, la vitamina que nunca fue


El químico Dean Burk del Instituto Nacional de Cáncer (NCI) y el profesor Harold W. Manner, presidente del departamento de biología de la Universidad Loyola en Chicago también estaban implicados. Este último tuvo que encontrar un nuevo traabjo en una clínica de Tijuana. El actor Steve McQueen fue tratado con la vitamina en otra clínica mexicana, muriendo poco después.

Prohibición

A mediados de la década de 1970, 27 estados aprobaron leyes para la venta y uso de laetril en sus fronteras, pero como las leyes federales prohibían su transporte, tuvieron pocas consecuencias prácticas. En 1977, el subcomité del senado presidido por el senador Edward Kennedy mantuvo audiencias sobre el laetril. El doctor Richardson afirmaba que la FDA, el NCI, la American Medical Association (AMA), la American Cancer Society, la familia Rockefeller y varias compañías petroleras y farmacéticas importantes habían conspirado contra el letril. Sin embargo, ni él ni Krebs, Jr. coincidieron en su fórmula, provocando las risas del subcomité. El senador Kennedy concluyó que los líderes del laetril eran "hábiles vendedores que ofrecerían una falsa esperanza" a los pacientes de cáncer.

Debido a la presión política y pública, el NCI realizó dos estudios sobre la vitamina B 17. El primero fue un análisis retrospectivo, donde se preguntó a 455 000 profesionales sanitarios que proporcionaran informes de casos sobre el uso del compuesto. También se consultó a varios grupos favorables. Aunque se había estimado que al menos 70 000 americanos habían recibido el tratamiento, solo se enviaron 93 casos para la evaluación, de los que 68 tenían la suficiente documentación. En dos remitió la enfermedad completamente y en cuatro remitió parcialmente, mientras que en el resto no había ninguna respuesta medible. Aunque el NCI no pidió casos negativos, 220 médicos enviaron datos de más de 1 000 pacientes que habían recibido vitamina B 17 sin respuesta beneficiosa.

En 1980, el NCI realizó una prueba clínica en 178 pacientes que recibieron laetril, vitaminas y enzimas de cuatro destacados centros oncológicos. Dado que los defensores no llegaban a coincidir en la fórmula o el protocolo de pruebas para el laetril, el NCI decidió usar un preparado del mayor suministrador mexicano, American Biologics, y las dosis se basaron en las recomendaciones publicadas por Krebs, Jr. y la fundación Bradford. Los resultados fueron demoledores: ningún paciente se curó ni se estabilizó. La supervivencia media fue de 5 meses y el tamaño del tumor había crecido en aquellos aún vivos tras 7 meses. Además, varios pacientes sufrieron de intoxicación por cianuro. Bradford y American Biologics presentaron tres demandas contra el NCI alegando graves pérdidas financieras por los resultados del estudio, pero fueron rechazadas.

En el 2002, científicos británicos desarrollaron una proteína recombinante capaz de degradar la linamarina a cianuro de hidrógeno selectivamente en las célulascancerígenas (AGENT, antibody-guided enzyme nitrile therapy). Sin embargo, las proteínas tenía grandes desventajas y es improbable que sea útil en la clínica.

Fuente

    Kovács, L., Csupor, D., Lente, G., & Gunda, T. (2014). 100 chemical myths: Misconceptions, misunderstandings, explanations. Springer.

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