Cada vez que salgo a provincias intento comprar le diario local. Descubro esta vez a Pepe Pérez Muelas, al hilo de los parques y los centros históricos. Subrayo este párrafo: Pesaroso, me dirigí al parque. El buen tiempo ayuda a apaciguar los lamentos. Como vivo en un barrio histórico, los pocos pisos que aún están habitados por residentes pertenecen a estirpes ilustres de abogados, arquitectos e intelectuales de otros tiempos. Fueron profesionales que en los años sesenta y setenta crearon sus pequeñas fortunas a base de trabajo y que han dejado a sus descendientes un buen piso en el centro. Los hijos, incapaces de seguir la estela de los mayores, avergonzados también del tufo conservador que aporta ser propietario sin hipoteca en estos tiempos, se han dedicado a estudiar Trabajo Social, a afiliarse a sindicatos y a merodear por las empresas familiares con tiempo fijo en la manifestación de turno. Sí, mi barrio está lleno de gente rica que votando a Podemos cree montar la última revolución bolchevique del siglo.
