Revista Libros

Volando va, volando viene

Publicado el 06 julio 2010 por Eldevoradordelibros
¿Quién no ha soñado alguna vez que podía volar o que era invisible? Los personajes de la obra de hoy tienen la suerte de ser especiales. Todos tienen un don, todos son superhéroes. Allá vamos con la primera novela de Victoria Forester.
Piper es nuestra peculiar protagonista. Es una niña que tiene la capacidad de flotar desde que era un bebé. Ahora que ya es algo mayor ha aprendido a convivir con su poder y a controlarlo sin embargo, puesto que volar no es algo común, sus padres siempre la han sobreprotegido impidiéndole relacionarse con el resto de niños.
Pero un día sus padres cambian de opinión, pues creen que será bueno para la niña hacer amigos y jugar. Piensan que de este modo a Piper se le irá de la cabeza las ganas de volar y recorrer mundo. Así, Betty y Joe McCloud se llevan a la pequeña a un picnic. Allí conocerá a la chismosa de su vecina, Millie Mae, una mujer que no tiene otra cosa que hacer que criticar y re-criticar a todo aquel que le rodea y que verán en la niña un buen blanco para disparar maliciosos rumores.
Como es tradicional, los chicos del condado de Lowland se reúnen tras la comida para jugar un partido de béisbol. Todos miran con malos ojos a Piper, creen que es rara y que por alguna extraña razón sus padres no la han querido presentar al vecindario. No es de extrañar pues, que sea la última niña en ser elegida para formar parte de uno de los equipos.
Volando va, volando vienePero la pequeña no se quedará de brazos cruzados. Piensa que si sus compañeros saben puede volar querrían hacerse amigos suyos en un plis plas. Así sin más, se lanza al cielo a por una pelota que vuela demasiado alto. Como os podéis imaginar, la reacción de sus vecinos no es la esperada.
Su caso salta a la actualidad informativa y de la noche a la mañana su casa es rodeada por periodistas y curiosos. La doctora Letitita Hellion y el agente Agente (no es que me repita, se llama así) la rescatan del acoso mediático y se la llevan, con permiso de sus padres, a un centro especial donde conocerá a otros niños como ella.
Superfuerza, telequinesia, el don de empequeñecer... son sólo algunos de los poderes de sus nuevos compañeros. Aunque parece que por fin ha encontrado un lugar en el mundo, Piper se topará con Conrad, el típico matón que hará lo imposible por hacerla enfadar.
Pero... no todo lo que reluce es oro, vamos, que las apariencias engañan y aunque desde un principio podemos imaginar por dónde van los tiros, por decirlo de alguna forma, la novela de casi trescientas páginas resulta amena.
Bajo mi punto de vista, es más infantil que juvenil si bien es cierto que esconde pequeñas grandes verdades entre sus páginas que hacen que sea una obra tanto para los pequeños, quizá a partir de nueve años, como para los más mayores. El final es cerrado aunque deja una puerta abierta (desconozco si habrá segunda parte).
Me da la sensación de que si se lleva a la gran pantalla, tendrá éxito pues me ha recordado a  Spy Kids. Hay malos y buenos, villanos y héroes. Es entretenida, como ya os he dicho, aunque a páginas me ha resultado un tanto lenta.
La niña que podía volar es un cuento con moraleja. Me despido con una de las frases que vienen en la portada: Ser simplemente tú mismo en un mundo que se esfuerza, día y noche, porque seas como los demás significa librar la batalla más dura que un ser humano puede librar; una batalla que no cesa jamás (EE. Cummings).
¡Saludos [email protected]!
Agradecimientos Montena

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