
Corría el mes de noviembre cuando me ofrecieron la oportunidad de leer anticipadamente esta novela que no se publicó hasta ayer y además pude acudir a un encuentro con su autora. Un rápido vistazo a su sinopsis y a lo que sobre ella me contaba la editorial me convenció de que era una novela para mí y no me equivoqué. Hoy hablo de Voz.
Sinopsis
Las mujeres, en Estados Unidos, son ciudadanas de segunda: se han embargado sus cuentas bancarias, han perdido sus empleos, su sometimiento al cuidado del hogar es absoluto, y una última aberración: tienen una cuota máxima de cien palabras al día, una pulsera en la muñeca es la encargada de contarlas y de ejecutar el castigo si se supera el número. Esta es la distopía que nos presenta Christina Dalcher, una sociedad ultraconservadora y fundamentalista en la que las mujeres son privadas de la palabra y en la que hay incluso algunas que están de acuerdo con todas las normas que se han ido implantando poco a poco, pero no es el caso de nuestra protagonista, Jean McClellan, reconocida neurolingüista que ya no puede ejercer su profesión, pero a la que un accidente que ha privado del habla al hermano del presidente, le da la oportunidad de retomar sus investigaciones y librarse del contador de palabras.
¿Os lo imagináis? Cien palabras al día, ni una más o una descarga eléctrica recorrerá tu cuerpo. Yo sin duda no sobreviviría no ya a los primeros días, sino a las primeras horas…Y lo más terrible de todo es que Christina Dalcher lo cuenta y lo plantea de tal modo que el lector no duda que esa distopía mañana pueda ser una realidad. Partiendo de esta base son numerosos los temas que Voz, casi a ritmo de thriller, nos plantea. El primero sin duda es la privación de algo tan fundamental como el derecho a expresarnos y comunicarnos mediante el lenguaje hablado o escrito, un rasgo que nos distingue como seres humanos. También la educación como pilar fundamental se alza como uno de los temas más interesantesque toca esta novela y es que en Voz, las niñas se limitan a aprender cómo llevar la casa y cuidar del marido e hijos mientras que los niños son educados en la idea de su supremacía sobre la siempre tentadora mujer.
Pero tan importante como las consecuencias es cómo se llega a una situación así. En Voz se pone de relieve cómo cualquier extremismo y radicalismo puede llegar a nuestras vidas casi sin que nos demos cuenta, con pequeños pasos que al principio solo pueden parecer molestos, para poco a poco, sin ruido, derivar hacia el totalitarismo y la pérdida de derechos fundamentales. Ignorar las señales, la pasividad, la comodidad… todas ellas son peligros de los que voz nos avisay advierte al mismo tiempo que resulta ser una novela que cumple sobradamente con nuestras ganas de entretenimiento.
Porque Voz, además de poner delante de nuestros ojos muchos de los problemas que acechan a nuestra sociedad actual, es una novela adictiva que atrapa al lector desde la primera página y que, con un lenguaje directo, una prosa sencilla y un estilo fluido, nos invita continuamente a caer en la trampa mortal de un capítulo más y lo dejo. Y, como os decía al principio, es una novela que asusta porque nada de lo que nos cuenta se nos antoja una locura.
En definitiva, Voz es una novela que aúna entretenimiento, tensión y reflexión que no dudo en recomendaros.
