
Director: John McNaughton
Ok perdón mucho tiempo sin comentar nada y eso que películas he visto, no sé por qué. La verdad es que ha sido un 2026 bien loco y salvaje, muchas cosas pasando. La última vez que subí una entrada hablaba de ajedrez, qué saco con retomar lo que decía entonces. Al final Magnus Carlsen ganó tanto el mundial de rápidas como el de blitz, a pesar de cierts dolorosas derrotas. En las rápidas el segundo lugar fue para Artemiev, quien fue el que venció a Carlsen. Luego vino el Tata Steel Chess Masters, lo ganó el uzbeko Abdusattorov, el segundo lugar fue para el otro joven uzbeko, Sindarov, el que ganó el Mundial de Ajedrez, también cubrimos ese evento. Hace poco estuvo el Campeonato Mundial de Freestyle Chess, lo ganó Carlsen. Ahora dentro de unas semanas se nos viene el Torneo de Candidatos. Muy entretenido el mundo del ajedrez pero no podremos comentarlo en detalle ahora por obvias razones: para qué. Por cierto esta entrada es escritura a la rápida, sin revisar ni nada, perdonen las fallas.
2026, oh 2026. Internacionalmente para qué hablamos, un payaso dándoselas de paladín de la paz mundial cuando dentro de su propio país hay agentes asesinando y ejecutando públicamente amas de casa y enfermeros que intentan ayudar a los heridos de las protestas. ¿Defensa propia? Más de diez balazos no es defensa propia, es asesinato. Y ya ni hablar de esas pobre madre de familia, cuyo presidente salió a tratar poco menos que de criminal que se merecía esos disparos. Y va la flamante Nobel de la paz a entregarle el premio al payaso ese.
Se nos murió Bela Tarr. Se nos han muerto tantas personas del cine últimamente. Pero ya lo teníamos claro, no lo hace más fácil. Nada es fácil, lo sabemos. El mundo es loco, desequilibrado. Bueno, ya casi termina febrero. Yo ya no estoy trabajando donde estaba trabajando. En el Kali and Dipsy's, ya no. Llegó el 2026 y pensé, tengo que cambiar de lugar. Pasaron cositas. Echaron a mi compañera bartender, la otra novata cochina mala para trabajar trabajaba de mal en peor, un verdadero cáncer, no me gustaba el horario, la paga era poca, el local parece jardín de niños, en fin. Era el momento, si para empezar nunca me gustó ahí, se los conté incluso, a pesar de que con el tiempo mejoraron ciertas cosas. Ahora estoy en otro lado, de hecho no muy lejos, en otro polo gastronómico grande, mejores horarios, mejor paga, mejores propinas, la barra me gusta, me gusta el servicio ahí, es atención directa en barra, se conoce y habla con mucha gente. ¿El problema? La administradora. Histérica, infantil, tacaña. Ignorante de cómo funciona una barra. Es una niña que está estudiando medicina, por dios, ¡a la vez que administra un local! (¿?) Estuve dos veces a punto de dejarlos botados, pero no sé, mejor me dije "esta tipa no te la va a ganar, o al menos no todavía". Mi plan es aguantar unos meses y abastecerme con comida no perecible y ahorrar dinero para que cuando me vaya pueda sobrevivir al menos un año. No sé. No sé nada. Detesto la vida asalariada, no estoy hecho para eso pero obligado estoy. Es entretenido ser bartender, pero vaya, trabajar para cierta gente, no tanto. La literatura me salvará. De a poco voy avanzando en esa novela que les conté, voy por el primer tercio escribiendo a mano, tengo que concentrarme más, esto de llevar una vida normal distrae mucho, mi cabeza es un hervidero. Pero debo concentrarme y con esa novela seguiré un camino más tradicional: mandarlo a editoriales, a ver qué tal. Pero para eso falta, para el futuro falta demasiado, el futuro no existe. Qué se puede hacer ahora, nada tampoco. Irse a la mierda.
Bueno en fin, en su momento me dieron ganas de ver de nuevo "Criaturas salvajes", una película que había visto hace demasiados años atrás, creo que a los 18 o antes incluso, en el MTV, cuando se pegaba sus ciclos de películas bien interesantes. Gracias a esos ciclo vi también "Cruel Intentions", las dos primeras de Guy Ritchie y esta. Eras chévere, MTV.






















Primero, apuntes sueltos y locos que se me iban ocurriendo mientras veía la película: 1.- Bill Murray está en su salsa haciendo de Saul Goodman antes de que Saul Goodman existiera. Y 2.- Sería interesante hacer un programa doble de "Wild Things" con "After the Hunt", una de las tantas películas que Guadagnino se ha sacado de la manga últimamente y una de las más, cómo decirlo, ¿denostadas? Es que toca un tema espinudo, ya saben, entornos universitarios y académicos, una acusación de violación, testimonios contrapuestos y todo el circo mediático que puede formarse en torno a tal situación. "Wild Things" es un tórrido sexy thriller que no oculta sus referencias cinematográficas, es decir es un tórrido y sudoroso sexy thriller "diabólico" que va más por el lado de los rocambolescos giros de guión más que de la exploración moral de la elite gringa o de las implicancias de acusaciones y de la mentalidad de rebaño y del dar por culpable a un acusado así de buenas a primeras, ya saben, la cultura de la funa. Todo comienza cuando un profesor de uno de esos colegios hechos para millonarios, profesor interpretado por Matt Dillon, es acusado por Denise Richards, una de sus alumnas, hija de una poderosa e influyente divorciada, lo que desencadena una espiral de desprecio y violencia hacia él, quien afirma no haber tocado a la muchacha. También por ahí anda Neve Campbell como una alumna antisocial y medio gótica, también anda por ahí Kevin Bacon como un policía que deja mucho que desear. Como digo, lo de la acusación de violación es el mecanismo para desenrollar una enrevesada y alocada trama de máscaras puñaladas por la espala nadie sabe para quién trabaja sálvese quien pueda y etc. La película es lo que es, no nos pondremos exigentes, es diabólicamente entretenida y tiene tras las cámaras a John McNaughton, que a su haber tiene películas verdaderamente buenas y memorables y que acá presta su buen oficio con una puesta en escena que le saca partido a todo el rollo caliente mencionado. Es que además todo ocurre en Florida, pura humedad y calor y caimanes y criaturas salvajes. ¿La clave? No tomársela tan en serio y disfrutar lo que ofrece, y sacarle el jugo a los minutos de una entregadísima Denise Richards que, oigan, uff...


