Revista Coaching

XVI Jornadas OPTIMA LAB: Hemos crecido, hemos cambiado

Por Jofoba @jordifortunybad

Estas crónicas van a ser un poco especiales, ya que, más que hablar de las XVI Jornadas OPTIMA LAB —que celebramos virtualmente los pasados días 7, 8, 9 y 10— voy a levantar un poco la vista y hacer la crónica de los meses precedentes que, sin duda, han marcado las jornadas y van a marcar el futuro próximo de la red.

En casa tenemos la costumbre de mirar siempre una serie en familia. La que estamos viendo ahora es: Una serie de catastróficas desdichas de Netflix. Muy resumidamente, trata de las aventuras de tres huérfanos que, a partir de la muerte de sus padres en un incendio, buscan su lugar en el mundo. Como el título de la serie ya indica, el camino siempre está lleno de contratiempos. Esto les obliga a usar sus habilidades e ingenio para salir airosos de los retos que se les presentan, pero, una vez tras otra, cuando todo parece que va a solucionarse, algo se tuerce.

La serie, empezando ya por el título, te predispone a centrarte en las desgracias. De hecho, continuamente aparece el narrador invitándote a dejar de mirarla para no sufrir. Efectivamente, en todos los capítulos te pones de los nervios por la desdicha de los pobres protagonistas. 

Aún así, si lo analizas en perspectiva y observas el recorrido de los huérfanos durante todas las temporadas, sin duda hay una clara evolución en positivo. Tanto en su actitud, como en sus habilidades, como en sus logros. Y sobre todo, que pase lo que pase, siempre avanzan. Ajenos al desgaste, aprenden, descubren y, con todo este bagaje, se enfrentan al siguiente reto. 

Pues bien, tengo la sensación que el guión de los últimos meses de la red lo ha escrito la misma persona que ha escrito el de la serie. 

En este caso no hubo un gran incendio, pero sí una pandemia. Y esto —diría que irremediablemente— ha desencadenado varios cambios en la red OPTIMA LAB. Para no extenderme en ellos te invito a leer las crónicas de José Miguel y de Laura

Si las lees —o ya las has leído— habrás visto que han sido unos meses revueltos. Especialmente relevante ha sido cuando en distintos momentos de este periodo, compañ[email protected] de aventuras han tomado otros caminos. Y quieras que no, esto ha ido haciendo mella. Aprovecho para decirles a Paz, David, Sergio y Marta que muchas gracias y mucha suerte, de todo corazón.

Personalmente, e igual que en la serie, mi Sistema 1 ha hecho las veces de narrador de la historia, empujándome a vivir intensamente cada capítulo y poniendo a flor de piel toda la emocionalidad de la situación. Paul Dolan en su libro Diseña tu felicidad, pone énfasis en que para ser feliz es clave centrar tu atención en aquello que te produce bienestar. Pues bien, creo que —arrastrado por este narrador invisible— yo lo he hecho justo a la inversa. 

Las jornadas —y especialmente los días posteriores— me han venido muy bien para que el Sistema 2 haya asomado definitivamente la cabeza y haya empezado a objetivar el asunto. A observar la situación con perspectiva. Y me ha pasado igual que en la serie. Más allá de las situaciones concretas y emocionalmente complicadas, objetivamente se puede vislumbrar una clara estela de positividad. Muy meritoria —incluso— si la ponemos en el contexto de las circunstancias globales, donde todo el mundo, sin excepción, está sufriendo algún tipo de consecuencia negativa.

Un par de ejemplos de ello. Dónde uno puede centrar la atención.

El primero. A pesar de estos tiempos «rarunos» y de las desdichas acontecidas, igual que los protagonistas de la serie, hemos tirado de ingenio y oficio, y el lanzamiento de la formación GTD® oficial en formato virtual ha sido un verdadero éxito. Incluso yendo mucho más allá de lo esperado. Esto, unido a la recuperación de la —nueva— normalidad, ha permitido que volvamos a estar on fire en lo que respecta a la demanda y delivery de formaciones para el nuevo curso.

El segundo. Todos los cambios nos han obligado a reflexionar y a proponernos recuperar una esencia que se había desdibujado. Una vuelta a empezar con muchos aprendizajes que aprovechar. Una adaptación que incrementa las expectativas a largo plazo.

Durante las últimas semanas he pensado también mucho acerca de mi propósito vital. ¿Y sabes qué? Pues que este nuevo comienzo de la red se alinea totalmente con los ejes de este: aprender, disfrutar y ayudar con esfuerzo y honestidad. 

Y ya para terminar, una última referencia a la serie. En uno de los últimos capítulos, uno de los huérfanos —Klaus Boudelaire— se enfrenta a uno de los retos culminantes con un: Hemos crecido, hemos cambiado. Nada mejor para resumir que, en definitiva, lo que te hace crecer son las vivencias pasadas, estas son las que te dan los recursos para enfrentarte a lo nuevo.

José Miguel y Laura, no puedo terminar sin también daros las gracias. La aventura continúa.

Photo by Emma Frances Logan on Unsplash

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