Revista Opinión

Y ahora, la reforma de la negociación colectiva

Publicado el 14 julio 2010 por Rgalmazan @RGAlmazan

Cuando todavía están entrando en vigor o están a punto de hacerlo, las medidas duras de ajuste que este gobierno ha legislado o sigue legislando contra los trabajadores, se empieza a hablar de nuevas medidas de ajuste, de nuevos tijeretazos. Y yo, no quiero ser agorero, pero la edad de jubilación, el copago sanitario, las prestaciones sociales a parados y algunas cosillas más están en la agenda, digan lo que digan.

Por lo tanto, seguramente habrá motivos añadidos para la huelga del 29 de septiembre, ojalá que me equivoque. Pero lo que parece que empieza ya es la reforma de la negociación colectiva.

Negociación colectiva
Esta cuestión que suena baladí porque no se trata de subir o bajar sueldo, impuestos o gastos, es, sin embargo, a mi modo de ver de las más importantes. Ya lo he tocado hace unos meses en otra entrada pero vale la pena detenerse en las nefastas consecuencias que puede tener.

Las pretensiones de la patronal, que está buscando aliarse con el gobierno –al PP ya lo tienen de su lado y quiere introducir esta reforma en la tramitación parlamentaria de la reforma laboral-- para derrotar de nuevo a los sindicatos, son de una gravedad alarmante. Lo que no termino de entender es cómo los sindicatos han entrado al trapo y se han comprometido a discutir esta reforma de la negociación con la CEOE, cuando saben el peligro que se corre.

Hoy gracias a los convenios de sector, las empresas pequeñas, muchas de las cuales no tienen ni delegados de personal bien por no estar obligadas o bien porque la presión del empresario así lo impone (cosa impensable en empresas grandes), pueden ver actualizados sus salarios y sus condiciones laborales gracias a los convenios de sector. Por ejemplo, los trabajadores de un taller de reparación de automóviles que tenga seis u ocho empleados, que sienten constantemente la presencia personal del dueño, tendrían gran dificultad en conseguir mantener el poder adquisitivo, si no fuera porque están amparados por un convenio de sector que obliga al empresario a cumplir con las condiciones pactadas por los sindicatos y la patronal correspondiente. En este país hay muchas empresas pequeñas que cuentan con pocos trabajadores cada una, por lo que su fuerza sindical de estos es mínima.

Pues bien, la patronal, con ayuda del PP y con el beneplácito del gobierno, lo que quiere conseguir es que lo que prevalezca sea el convenio de empresa. De tal manera que sea el empresario y sus trabajadores los que pacten los términos de la negociación para esa empresa exclusivamente. Naturalmente cuando hablamos de empresas como Seat, el Banco de Santander o Telefónica no hay problema, los trabajadores tienen fuerza suficiente para poder pactar sus condiciones. Cuestión que no se cumple en las empresas pequeñas. Por eso no hay que ceder, pues traería consigo el desmantelamiento de las condiciones laborales que se ha conseguido gracias a los convenios sectoriales.

El peligro de los trabajadores de empresas pequeñas es grande. Pueden quedarse bajo el arbitrio paternalista del empresario correspondiente. Y ya sabemos como se las gastan los empresarios si pueden imponer sus criterios.

Salud y República


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LOS COMENTARIOS (1)

Por   Merche
publicado el 24 julio a las 01:26
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Estoy de acuerdo con tu articulo, es más creo que la fuerza de los trabajadores ante tal panorama dejará de ser tal cuando el PP intenta por todos los medios e in constitucionalmente prohibir el derecho de huelga cuando se estén reenegociando los convenios colectivos. ¡¡ ojito con la derecha que nos está comenzado a anticipar su programa electoral!! Salu2