Revista Ciencia

Y así llegó

Publicado el 30 noviembre 2019 por Scarioshr Óscar Huertas @ScariosHR

Preferencia por un parto hospitalario en el caso de un

Óscar Huertas y Elena Montero

La hembra de Homo sapiens en la Europa actual suele tener a sus crías en ambientes hospitalarios donde, atendida por otros especímenes con conocimientos médicos y acompañada por su pareja habitual, da a luz a sus retoños (normalmente uno) por dos métodos básicos: parto natural o cesárea (el parto natural puede ser atendido con o sin analgesia a decisión de la hembra). El parto es un proceso que se desarrolla en varias fases, siendo la mas importante "el expulsivo", que se da una vez alcanzados los 7-8 cm de dilatación del canal del parto. Esta fase puede durar desde unos pocos minutos hasta un número indeterminado de horas. Aunque la pareja de esta especie tiene un papel muy secundario en el proceso, su presencia suele ser deseada por la hembra con la intención de descargar sobre ésta la ira y estrés acumulado. Además el personal clínico suele depositar la responsabilidad de los cuidados del recién nacido sobre el/la acompañante en caso de que el proceso de extracción haya sido demasiado traumático para la madre (especialmente en caso de cesárea). En este caso se describe el nacimiento por cesárea de un varón fenotípico en el sur de la península ibérica.

El Homo sapiens es una especie del orden de los primates perteneciente a la familia de los homínidos. Se trata por tanto de un organismo eucariota, pluricelular. Un animal que se reproduce por reproducción sexual. Para llevar a cabo la fecundación el macho de la especie debe introducir su aparato reproductor (pene) en la vulva de la hembra y tras una serie de movimientos repetitivos de duración variable (pero casi siempre tirando a corta), realizar la descarga de los gametos masculinos (espermatozoides). Es cada vez más habitual que este proceso se haga in vitro o inducida en clínica sin la necesidad de la presencia de un macho (familias uniparentales, homosexuales o con problemas de fecundidad). Tras una dura selección física y química uno de los espermatozoides (no siempre el mas avezado) alcanza en las trompas de falopio femeninas a un gameto femenino (el óvulo). Si todo va bien (o mal... en función de los planes futuros de los progenitores) se llevará a cabo la fecundación, el ahora denominado cigoto se implantará en las paredes del útero y se desarrollará un nuevo individuo de la especie.

El proceso de cría en esta especie suele extenderse en la actualidad hasta los 30 años, razón por la cual muchas de las parejas optan por no tener más de 1-2 crías que tendrán que alimentar durante décadas.

En el caso que nos atañe el acto de fecundación tuvo lugar entorno a finales de noviembre de 2016 entre dos individuos (macho y hembra) caucásicos de estatura media y entorno a la treintena de edad. La fecha probable del parto calculada en función de la última falta de menstruación (+280 días ó 40 semanas) se estimó el día 21 de Agosto de 2017.

El acto reproductivo se llevó a cabo según los cánones del romanticismo de la época en el dormitorio conyugal y en ausencia de cámaras que tomasen registro del acto por lo que los datos aquí ofrecidos son testimonio de la pareja.

El nacimiento tuvo lugar finalmente el 25 de Agosto de 2017 (para desesperación y bochorno... por el calor... de toda la familia).

El expulsivo comienza a las 10:00h am con varios intentos de sacar al retoño por parto natural, pero con anestesia epidural. Tras varias comprobaciones en sangre fetal para saber si había estrés y peligro para el recién nacido, a las 17:00h se decide proceder a operación cesárea.

El feto es entregado al padre a las 17:15h y se le da instrucciones de mantenerlo caliente (no hay problema... es agosto) y nutrido con un biberón de leche de fórmula más grande que el propio niño.

El resultado es una madre en reanimación que ha pasado por el momento más traumático posiblemente de su vida, para traer a un hijo al mundo. Un padre nervioso con un niño en brazos y la sensación terrible de que cualquier cosa que haga le hará daño. Una familia sonriente que no para de hacer fotos (con flash) a un padre cansado y a un niño que ya tiene los ojos abiertos para enterarse de todo lo que ha pasado.

Se comprueba una vez más que las condiciones de sanidad y la atención clínica en el momento del parte son la principal razón por la que hoy en día los niños sobreviven al parto en un 99% de los casos. Incluso en lo casos en los que parece que el parto natural va a ser el proceso de nacimiento, todo puede complicarse y requerirse una operación de última hora que en casa o en el campo no podría haberse hecho.

Aunque un niño humano recién nacido puede pasar horas e incluso días sin alimentarse hasta que a la progenitora se sube el pecho, el bebé agradece una primera comida. Aunque se la dé su padre. Aunque venga de un biberón. Aunque no sea leche humana.

Los padres refieren que, efectivamente, desde que el niño nace se discute mucho más que antes.

Aunque hay casos de nacimiento natural por el canal del parto que llegan a buen término sin asistencia sanitaria, los datos indican que las probabilidades de éxito y supervivencia en el parto son mucho mayores con una adecuada asistencia clínica, tanto para la madre como para el o la recién nacido/a.

De haber decidido tener el niño en casa, muy posiblemente se habría puesto en riesgo la vida tanto del hijo como de la madre (además de haberlo puesto todo perdido en casa... que tenemos mármol blanco en el suelo)

Aunque las condiciones del parto parecían indicar que se trataría de un nacimiento natural por el canal del parto, una orientación inadecuada, una vuelta del cordón umbilical entorno al cuello del feto y las horas transcurridas desde la ruptura de la bolsa hicieron que se procediera a realizar una extracción por cesárea.

Si bien durante el proceso de parto la actuación del padre era innecesaria, tras un expulsivo fallido y la subsiguiente extracción por cesárea, el personal clínico estimó oportuno que las primeras horas de vida del recién nacido se desarrollaran en brazos del progenitor y encargar a éste su nutrición a través de una leche de fórmula.

Dados los resultados obtenidos en el caso que presentamos podemos descartar que el niño en cuestión fuese traído por un ave Ciconiiforme, si bien las pruebas fotográficas abajo adjuntas indican que muy posiblemente fuese traído en una maleta roja en cuyo frontal aparece un personaje de videojuegos que da nombre al individuo - Mario

Y así llegó


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