Revista Ciencia

Y cuando menos lo esperas...un gran cambio

Por Aviadorypiloto @aviadorypiloto
Probablemente cuando comenzaba a sentirme más cómodo y contento con Swiftair y con el ATR, todo cambió con un mail...
Pero pongámonos en antecedentes primero...
Llevaba pocas semanas en Swiftair cuando Vueling me convocó a las pruebas teóricas, inicialmente dudé mucho si ir o no, pero al final lo hice, junto a mi compañero instructor en Casarrubios. Mis vuelos me impedían estudiar, de modo que fui más bien a probar suerte, confiando en no hacer el ridículo gracias a la experiencia dando clases teóricas a ATPL, en las pruebas teóricas estaba excepcionalmente tranquilo, como quien no se estuviese jugando absolutamente nada.
Con un trabajo que me gusta, un avión que me fascina y todo ello desde hacía sólo semanas...no pensaba en ningún cambio relevante en un futuro cercano, pero la vida a veces te sorprende.
Al aterrizar en Madrid tras las pruebas teóricas me confirmaron que las había pasado y me convocaban días después a la entrevista y simulador. Con cierta sorpresa, dejé el mensaje leído a la espera de decidir si iría o no a la entrevista y el simulador.
El día que se rompió la balanza...
Me desperté en Barcelona, en un hotel al que Swiftair me había mandado para volar desde allí a Argel, en el hall coincidí con el comandante y nos subimos a la furgoneta de camino al aeropuerto...Ojeando ambos el móvil en mitad de la carretera, con bastante sueño por el madrugón, el comandante rompe el silencio con un... -¿Tienes el visado?... -Mmmm...no, nadie me ha dicho nada de visado...
En ese instante supe que algo iba mal...yo debía tener en mi pasaporte un visado para poder ir al hotel de Argel, pero no lo tenía, nadie me había avisado de ello...en instrucción como estaba, mi primer vuelo a Argel y...zaaaas...foto. No tener el visado supone no poder salir al hotel y no poder realizar el descanso reducido en una cama y en un hotel tranquilo...la solución, pasar unas 6 horas en la sala VIP de Argel. Esa sala VIP, es de todo menos VIP, anticuada, incómoda, con un cátering pésimo...
Fue un jarro de agua fría, un golpe de realidad, de la realidad de Swiftair, el avión es una pasada, los compañeros son encantadores y...eso es todo. Las horas pasaban despacio en aquella sala, en la que no pude comer nada, y por supuesto, no pude descansar nada.
Aterricé en Madrid agotado, pero sabiendo que debía de presentarme a las pruebas de Vueling.
Volví a Barcelona ya más tranquilo y pasado ya el enfado a realizar la entrevista y simulador. No iba a buscar un trabajo, iba a buscar la opción de mejorar mi actual trabajo en Swiftair.
Todo fue cassi sobre ruedas, el simulador salió bastante bien, de hecho, el avión me pareció muy sencillo viniendo de volar el ATR.
Y lo conseguí...me cogieron...nunca pensé que recibir un apto en una aerolínea pudiese tener un sabor tan agridulce.
Todo mi entorno lo tenía claro...debes irte. Yo no lo tenía tan claro.
-¿Te ves meando en una botella de madrugada en mitad de la nada dentro de 10 años?
Tengo y tendré esa pregunta grabada en la cabeza...me la hizo un gran amigo que conoce bien este mundillo.
Y lo cierto es que no, no me veía así. Volar carga, de noche y en lugares lejanos es algo que machaca el cuerpo. Swiftair tiene una de las operativas más variadas, divertidas e instructivas de todas las compañías que yo conozco, volar carga, pasaje, en lugares fríos, cálidos, de día, de noche, en vuelos largos, muy cortos, se hace casi de todo...y eso convierte a los pilotos de Swiftair en auténticos guerreros, preparados para cualquier tipo de batalla, dónde y cuando sea...pero a costa de desgastar el cuerpo rápidamente a cambio de un salario por debajo de la media del sector de la aviación en la actualidad.
He decidido cambiarme a Vueling después de hacer números para pagar una nueva habilitación, de valorar mi presente y mi futuro. No lo he hecho por "reactoritis".  De hecho, esperé algún tipo de reacción por parte de Swiftair para evitar que me fuese...reacción que no llegó nunca.
El día 31 de Noviembre fue mi último día como piloto de Swiftair, y días antes realicé mi último vuelo de Cluj a Budapest. Sin duda estaba triste. Es dificil marcharse de un sitio que te gusta y en el que te sientes bien, pero sabiendo que debes hacerlo por ti y por tu futuro.

Y cuando menos lo esperas...un gran cambio

Es difícil ocultar esa trsteza en el último vuelo.


Buenos vuelos, me espera otro año interesante!

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