La verdad es que no tenemos suerte los currantes en este país. Nuestros políticos se han tomado tan en serio lo del “valle de lágrimas” que el infierno de Dante se queda en un campamento de verano. Cuando parece que ya toca hablar de las cosas del comer va y se
nos cuela otro capítulo del culebrón de Cataluña, esa manta que todo lo tapa. ¿Qué si nuestro presidente la mete hasta el corvejón en una entrevista infame en la que se le vio demasiado el plumero? Catalunya ¿Qué si el partido del gobierno se deshace en los juzgados? Catalunya. ¿Qué si los trabajadores no cobramos ni siquiera para comer o si nos matan a nuestras compañeras? Si, la respuesta es la misma. Al final nos dicen que tenemos que esperar tiempos mejores que nunca llegan. El caso es que nuestro Gobierno si fuese el capitán del Titánic, culparía al iceberg y se quedaría tan pancho, viendo como es capaz de retorcer las leyes como estropajos en beneficio propio y hacer ver que son los otros. Y lo peor es que eso puede aplicarse a todas las opciones políticas que tenemos ahora mismo a la vista, porque si después de la entrevista de Alsina a Rajoy nadie ha intentado moverle la silla es que, o son iguales, o están convenidos (desconfiado que es uno). Ninguno es capaz de ver que necesitamos solucionar el destrozo social que ha creado una política neoliberal salvaje que no cesa.
Hoy el sueldo del hambre está en 707 euros al mes, a pesar de que según la Carta Social Europea debíamos cobrar 867 euros a cambio de una jornada de sol a sol disfrazada de mil 
Sabemos de sobra porqué estamos en este purgatorio, nuestros políticos viven de espaldas a nosotros. Definitivamente o se burlan o es que de verdad han perdido el contacto con la 
Parece claro que seguimos en manos de personajes avariciosos que no se han enterado 
