Revista Opinión

Y pensaron que podrían con el Patio Maravillas

Publicado el 06 enero 2010 por Rgalmazan @RGAlmazan

Es difícil que gente tan metida en un sistema, en el que sólo encaja su esquema mental, pueda entender ciertas cosas. Gente incapaz de comprender la necesidad de aumentar derechos a la mujer, como es la nueva ley del aborto, o de que la religión debe ser una cuestión íntima y privada, o de que un sistema económico que nos ha llevado a la ruina no puede ser la salvación de él mismo, no es posible que entienda la diferencia entre espacio físico y espacio social o cultural.

La labor del Patio Maravillas ha sido admirable. Unos voluntarios han sido capaz de dar alternativas que un Ayuntamiento cuya única preocupación es la de horadar la capital y convertirla en un queso gruyer o que una Comunidad, cuya principal labor es inculcar valores decimonónicos a sus ciudadanos y que la Espe-culación lidere el desarrollo urbanístico, no han sido capaces no ya de agradecer, sino ni tan siquiera de entender ese trabajo hecho por estos jóvenes, de forma altruista.

patio maravillas

El Patio Maravillas desde que se ocupó fue un ejemplo, un lugar en el que se han desarrollado más de mil actividades, charlas, conciertos, debates o proyecciones. Un espacio que ha sido sede durante dos años del nodo local del Foro Social Mundial y que cuenta con el apoyo de más de un centenar de entidades socio-culturales.

Pero ellos no podían soportar que “en una propiedad privada” –absolutamente abandonada donde estos jóvenes han convertido un erial en un centro sociocultural digno— unos jóvenes cualquiera, saliéndose del guión de la cultura oficial, fueran capaces de ejercer una labor que ellos consideran marginal.

Y es que estos políticos reaccionarios no han entendido nada. El Patio Maravillas no es un espacio físico, es un espacio mental, es una idea desarrollada, lo importante, lo imprescindible es el contenido y no el continente. El Patio Maravillas no es la calle Acuerdo número ocho, aunque allí se haya desarrollado, el Patio Maravillas es el conjunto de actividades que allí se impartían, la idea de una contracultura edificante y alternativa. Y eso, no tiene muros. Pero ellos ven el inmueble, ven que no pueden controlar lo que se hace dentro, ven que allí se puede sacar algo más si se transforma en, por ejemplo, apartamentos. Es superior a sus entendederas, demasiado cortas y rígidas, y demasiado contaminadas por el vil metal.

Por eso, por todo lo que significa, el Patio Maravillas es imparable, porque las ideas no se pueden frenar. Y hoy, ya tiene un nuevo emplazamiento, otro de los innumerables inmuebles vacíos y desaprovechados de Madrid, en la calle del Pez número 21, en el mismo barrio Malasaña. Y si mañana lo desocuparan, se encontraría otro local. Porque el Patio Maravillas ya no morirá.

Y a estos gobernantes de tres al cuarto más les valdría copiar este ejemplo y utilizar todos esos inmuebles vacios para disfrute y gozo de los vecinos. Claro que eso pasaría si los vecinos les importaran.

Salud y República


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