Revista Diario

Y por fin, sintiendo la brisa marina

Por Belen
Es tarde, tengo una pésima conexión a internet que no me permite ni leer muchos de vuestros blogs, escribir en ciertos sitios que me gustan o interesan, abrir más de dos webs al tiempo,..., pero aún así, estoy aquí, en mi terracita, reina el silencio, hay una brisita agradable, huele a mar. Definitivamente esto no tiene precio.
Me conformo con poco, no creáis que yo necesito mucho más. Mi niño duerme, feliz y contento tras el día que lleva, mi marido también, mis padres leen. Y yo aquí al fresco, intento organizar mi actividad virtual a pesar de las resistencias tecnológicas.
El viaje en avión, el primero de mi peque, fue todo un éxito. El nene disfrutó de lo lindo con todo el proceso, facturar maletas, el embarque, reconociendo el avión, eligiendo asientos. Y el momento cumbre fue el despegue. Creíamos que podría asustarse, algunos pilotos se creen que conducen un formula 1 en lugar de un avión y despegan y/o aterrizan de un modo algo imprudente. De hecho mi último aterrizaje fue un horror precisamente por ese motivo.
Pero el piloto que ayer nos tocó en suerte lo hizo todo a las mil maravillas. La carita de mi hijo al sentir que ascendíamos fue indescriptible. Había una mezcla de felicidad, emoción, ilusión, velocidad, sorpresa,.....
Después, durante los 40 minutos que duró el vuelo estuvo de lo más entretenido con los cuentos que le llevamos. Fue un viaje cortito y lo agradeció. Al llegar a nuestro destino los abuelos nos esperaban. Salir por la puerta y verles fue para él algo realmente emocionante, se tiró a sus brazos deseando contarles la experiencia vivida.
Y hoy, a pesar del dolor de oído, de alguna décima de fiebre furtiva y de un ligero malestar, hemos ido a la playa. ¡Qué ganas tenía!. Después por la tarde, su ritual habitual: helado, paseo, plaza del pueblo, parques varios, juegos, carreras, ..., el resultado ha sido un niño agotado y feliz.
El dolor de oído persiste, como no podría ser de otra manera. Alguna decimilla, como digo, ha aparecido. Pero por ahora todo es controlable. Veremos a ver cómo se va encontrando mañana. Espero no tener que visitar al pediatra del pueblo, que como ya os he dicho en otras ocasiones, no es santo de mi devoción.
Adoro este clima, hasta mis pastillas del asma están de vacaciones, aquí no necesito ninguna ayuda para respirar.

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