Revista Sociedad

¿Y si el mundo se acaba?

Publicado el 01 octubre 2019 por Salva Colecha @salcofa

Imagina que un día te levantas por la mañana y al intentar salir de la cama descubres que no hay nada. Cuando digo que nada es NADA, no hay agua, no está ni siquiera el suelo de tu habitación porque todo ha desaparecido. Estás en mitad de un páramo inhóspito en lo ¿Y si el mundo se acaba?que antes fue tu ciudad. No queda rio, no quedan pájaros, no queda gente… nada de nada porque todo lo hemos consumido, bueno, eso no podría ser más que una mala pesadilla porque antes desaparecerías tú mismo que tu pisito, ¡pues buenos son los bancos, como para dejar perder la hipoteca! No hicimos caso a la carta dal jefe indio Seattle, de la tribu de los Swamish, a Franklin Pierce, presidente de los Estados Unidos de América en la que decía que no se puede vender a la naturaleza (si no la conoces pincha aquí pero antes busca un pañuelo porque es uno de los escritos ecológicos más sentidos que he leido). ¿Y si el mundo se acaba?Si no hicieron caso a un Jefe muchísimo menos lo harán a una niña que se atreve a levantarse para decirnos algo tan obvio que todos podemos ser capaces de entender, “nos vamos a la porra”. Ya sé que para las mentes cerradas el fenómeno Greta Tunberg apareciendo en un mundo “de mayores” que no comprende que en realidad el futuro pertenece a ellos resulta chirriante y digno de demonización, pero su mensaje es de una lógica aplastante. Si esto se acaba se acaba todo.

Entonces es cuando te das cuenta de que muchos de los problemas que te han estado

¿Y si el mundo se acaba?
agobiando no tenían tanta importancia como pensabas porque de hecho cuando nos hayamos extinguido habrán desaparecido. ¿Verdad que viéndolo así lo de las elecciones, el “invento” de Errejón o hasta que te hayan invitado a una boda (con el consecuente desastre a los ahorrillos) te parecen chistes malos? Pues eso es lo que intentan hacernos ver los millones de jóvenes (unos de carné, otros sólo de espíritu) que hicieron huelga y se manifestaron el pasado viernes. No es cosa de cuatro “iluminados”, hasta la ONU nos lo ha dicho ya. Nos estamos cargando el planeta y no tenemos ningún lugar en este universo al que emigrar.

Mira, emigrar, lo que haremos todos si no cambia esto. Si, también los que tuercen el entrecejo cuando se habla de Open Arms, de fronteras con pinchos y de sufrimientos “para los otros”. Ellos también huirán cuando el mar inunde sus “palacetes de verano” a pie de playa, entonces veremos que dicen al respecto.

En el fondo llevamos demasiado tiempo comportándonos como una tripulación de

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marineros que andan taladrando su propio barco, hasta que se hunde y entonces se lamentan amargamente. Así nos comportamos todos y más todavía los que han olvidado que la política sirve para facilitar la vida de la gente, para intermediar en los conflictos, para evitar el desastre e intentar que todo siga adelante sin dejarse a nadie atrás, y mucho menos dejar a las generaciones venideras un mundo post-apolíptico que no merezca la pena ser vivido, yo por lo menos no quiero eso para mi hijo, supongo que tú tampoco.

Pero, ¿sabes una cosa? Si desaparecemos no sucedería nada (te recomiendo un libro, “El mundo sin nosotros” de Alan Weisman). Si el ser humano se extingue

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no seremos más que un mal recuerdo para este planeta. Uno más, como fueron los dinosaurios, esos bichos tan poderosos. No sé si te has parado a pensar que la vida sigue adelante siempre, de una forma o de otra. Nuestro planeta también lo haría así es que piensa en si deberías considerar la idea de empezar a cambiar tú mismo para así cambiar el mundo. La ecología ya va más allá de los que dicen los “ecolocos” que hemos de hacer para reciclar. Conservar el planeta ha tomado una importancia irrefutable porque en ello nos va la vida, la nuestra pero más aún la de nuestros hijos. Así de simple, sólo eso.


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