Se trata de la isla más grande del mundo, pero es prácticamente una desconocida para todos. De ella se sabe que su nombre es tierra verde, pero pasa cubierta bajo el hielo la mayoría de los meses. Además, no se considera un país como tal y vuelve a estar de actualidad porque Estados Unidos y Dinamarca anunciaron el pasado viernes un pacto de seguridad en la isla. Con todos estos antecedentes y la obsesión de Trump por este rincón, ¿qué sabemos de Groenlandia?
Mapa de Groenlandia. Fuente: Wikimedia Commons / Wikideas1 (CC0).
Esta gran isla está ubicada en el extremo norte del planeta, entre los océanos Ártico y Atlántico y su superficie total supera los dos millones de kilómetros cuadrados. Está separada de Canadá por la bahía de Baffin y su distancia mínima es de tan solo 26 km en los puntos más cercanos. Dos tercios de su territorio forman parte del Círculo Polar Ártico.
Groenlandia se llama así gracias al vikingo Eric el Rojo. Este paisano, alrededor del año 982, fue condenado a tres años de exilio de Islandia por unos crímenes que había cometido. Durante su destierro, tenía que ir a algún lado y llegó a una tierra inhóspita blanca, pero con bastantes posibilidades. Eric era un tipo apañado y con estudios de marketing en la época, ya que fue el que bautizó así a la isla en pleno siglo X para atraer población, porque el 80% del territorio estaba cubierto de hielo, aunque sí que se cree que algo verde había por aquel entonces. No obstante, la ínsula recibió distintas oleadas de pobladores procedentes del Ártico canadiense desde aproximadamente el 2500 a. C. Una curiosidad es que uno de los hijos de Eric el Rojo, Leif Erikson, fue uno de los primeros europeos de los que se tiene constancia que llegó a América del Norte, a la que llamó Vinland.

Jens Erik Carl Rasmussen, 1875 / Wikimedia Commons — Dominio público
Parece ser que Eric el Rojo fue un buen comercial y llegaron unos cuantos navíos llenos de personas para vivir en Groenlandia. Por ese motivo, en 1261, los asentamientos nórdicos aceptaron formar parte de la Corona de Noruega, pero con sus propias leyes. Un siglo después, en 1380, el reino de Noruega se unió al de Dinamarca y, con ello, también Groenlandia. Sin embargo, en las centurias siguientes se empezó a experimentar una decadencia de la población emigrante, sobre todo porque el gobierno central estaba más ocupado en Europa que en ellos. Todo ello cambió a partir del siglo XVII, con el nacimiento de la explotación de la pesca en el Atlántico Norte, cuando el Reino de Dinamarca empezó a dar más importancia a Groenlandia por su estratégica ubicación. Por ese motivo, se inició una recolonización por la región.
En 1814 Dinamarca perdió las Guerras Napoleónicas y se tuvo que deshacer de Noruega, que pasó a manos suecas, pero mantuvo Groenlandia, las islas Feroe e Islandia, esta última ya independiente, pero en pleno siglo XX.
En la práctica, Groenlandia es la isla más grande del mundo y, aunque forma parte del Reino de Dinamarca y cuenta con un amplio autogobierno, su asamblea territorial tiene muchísimo poder; no obstante, en los ámbitos de política exterior y defensa siguen dependiendo de Copenhague. Y aquí está lo importante, ¿por qué Trump está tan obsesionado con estas tierras? Por un lado, su ubicación geográfica. Realmente, está más cerca de América del Norte que de Europa, y gracias al cambio climático, es una región por donde pasan rutas marítimas cada vez más accesibles. Se dice que con el deshielo del Polo Norte se abrirán incluso más.

Annie Spratt / Unsplash
Igualmente, a nivel espacial, aunque parezca raro, también tiene su importancia. Su extrema ubicación permite contactar con satélites en latitudes polares. Tampoco tiene nada que ver la presencia de Rusia y China en el Ártico, para nada.
Por otro, porque es una zona sin apenas explotación en su subsuelo, que alberga una multitud de recursos naturales y Trump no es tonto. Cuenta con múltiples recursos de tierras raras (para los del último informe PISA y los de letras, un grupo de 17 elementos químicos esenciales para tecnologías avanzadas y la transición energética). Como todo el mundo sabe que Estados Unidos aboga por preservar los espacios naturales, pues esa es la intención que tiene con Groenlandia.

Annie Spratt / Unsplash
¿Y qué quiere decir ese pacto de seguridad? Se sabe poca cosa. Se va a firmar la semana que viene, Groenlandia asegura que se respetará la soberanía y autodeterminación del pueblo y Trump asegura que el acuerdo le otorga a Estados Unidos el control permanente de la seguridad de la zona frente a posibles ataques. Ya iremos viendo cómo se desarrolla. Iremos informando.
