Revista En Femenino

Ya no estoy embarazada

Por Clara Ingeniera @mamaingeniera

Estoy escribiendo esta entrada a las 3:32 de la madrugada. No puedo dormir, a parte de los nervios, por los dolores de regla.

Ayer por la mañana seguía manchando marrón. Me preocupé lo justo, “mientras sea marrón, no hay problema”, pero por la tarde al ir al baño, el salvaslip había sido insuficiente, y una mezcla entre marrón y rojo intenso empezaba a aparecer.

Maridín seguía estando tranquilo “eso es implantación, ¡seguro!”, pero yo ya estaba de bajón pensando que no, que eso no podía ser implantación, que era muchísima sangre y que los dolores de regla fuesen en aumento, algo quería decir.

Por la noche volví a manchar de color café. Una vez más, me quedé tranquila, “venga, que ya está acabando el sangrado”. Pero antes de ir a dormir, los dolores menstruales seguían estando ahí. No obstante, me dormí rápido. La progesterona me tiene zombie total.

Ahora me he despertado con mucho dolor. Como cuando me baja la regla. Y al ir a hacer pis, lo siento por la expresión, ha salido sangre a borbotones.

He llamado a urgencias de mi clínica y me han dicho lo que yo ya sabía. “Tiene toda la pinta de no seguir adelante, pero repítete la beta mañana para descartar un ectópico“.

Estoy rota. Pensar que Petri ya no estará más conmigo me pone muy triste. Ver que he estado ahí y no he sido capaz de aguantar embarazada más de 38 horas, joder, es difícil.

Maridín aún no lo sabe. Salió a tomar unas copas anoche y está KO. Pero no me importa. Prefiero pasar este duelo sola, recomponerme y en unas 4 horas y media estar en la puerta del laboratorio para repetirme la beta.

Ahora sólo espero que la beta sea negativa. Qué contradicción, ¿verdad? Si aumentase, se extendería en el tiempo este dolor, porque algo va mal, es obvio. Si simplemente se ha desenganchado y lo estoy expulsando, la beta debe haber bajado.

Han sido unas horas de felicidad. Aunque tuviésemos un positivo débil, decidimos que lo viviríamos de la forma más positiva posible, y volvimos a ser felices como hacía mucho tiempo que no lo éramos.

No obstante, maridín tiene razón cuando dice que, por lo menos, soy capaz de “implantar”. Pero eso me lleva a cuestionarme más cosas. ¿Por qué no ha salido adelante? ¿Es una estadística más? ¿O es que hay algo más que debería mirarme?

Sé que por tratarse de mi primera transferencia embrionaria no me van a hacer más pruebas, aunque yo le insistiré a la ginecóloga.

Estoy llorando, pero bastante contenida. Sé que no sirve de nada llorar, pero yo quería estar con Petri, quería que se quedase. Por otro lado, aún nos quedan embriones congelados, pero soñaba con no tener que recurrir a ellos hasta dentro de unos años. Petri ya era mi pequeñ@, ya llevaba 2 semanas conmigo.

Quiero ser fuerte, la verdad. Estoy cansada de estar triste, de sentirme estéril. Quiero tener el valor de echar hacia delante sin mirar atrás. Y lo voy a intentar. Ya os lo dije, y el mero hecho de haber obtenido una beta mayor de 5, me da muchas esperanzas.

En cuanto tenga noticias del resultado de la nueva beta (que será sobre el medio día), os informaré. Mientras tanto sigo retorciéndome de dolor porque soy incapaz de tomarme un ibuprofeno sin saber lo que pasa ahí dentro.


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