Revista En Femenino

Zortzi

Por Peineta

Mientras veo pasar el paisaje a toda velocidad en mi ventanilla del Ave, pienso que con tu vida me está pasando lo mismo. Hoy pienso en ello y veo fotogramas de cada año a velocidad acelerada, algunas precisas y otras confusas. Tú te haces mayor y yo contigo.

Ha sido una semana de locos y aún queda la recta final, cada vez que pienso lo vivido y lo que nos queda ni me lo creo. Ayer dudaba sobre si escribirte una carta como hago cada año, aunque sea pública o dejar pasar el momento, pero no sé creo que alguna vez esto tendrá su valor, el valor de lo vivido y lo amado.

Eres mi mayor reto y mi examen más difícil, no lo voy a negar a veces me lo pones complicado, pero me supongo que es la manera que tiene la vida de curtirme en estos lares de la maternidad y tu de hacerme ver que todo en esta vida cuesta lo suyo y más si hay recompensa. Pero si me paro e intento pensar que es lo primero que me viene a la cabeza al pensar en ti, después de 8 años lo tengo claro, tu sonrisa. Tu amplia y hermosa sonrisa, esa que va acompañada de una mirada que siempre me ha parecido tan inocente. Miro tus fotos una y otra vez, y respiro al saber que por ahora siguen ahí tu sonrisa y tus ojos alegres.

ZORTZI

Tecleo con la lágrima al borde, esa que tenemos mucha madres cuando toca sacar una vela y sumarla a vuestra lista de años, esa lágrima que te recuerda que un día fuiste a un paritorio con la ilusión de vivir algo nuevo, ese que te recuerda que vino al mundo a descomponer tu vida, ponerla patas arriba y descubrirte que el amor si tenía un valor, el infinito. Esa lágrima que qué te recuerda que el tiempo pasa, vuela y corre y que si no entrenas junto a él, puedes perderte un episodio en un abrir y cerrar de ojos. Esa lágrima que te recuerda las veces que has fallado pero has luchado por corregirlo, las veces que has gritado cuando no has querido o las veces que has reído y cantado como si no hubiera mañana. Los hijos son un cúmulo de lágrimas positivas y negativas que cada años se concentran delante de un pastel y un número y hacen que mientras toda la gente de alrededor corea una canción, tú mente ponga en macha su tráiler particular, ese que te hace rebobinar de principio a fin.

ZORTZI

Zortzi urte maitia, zortzi urte zure onduan, zortzi urte ikasten, jolasten eta haunditzen. Zortzi urte berezi eta bakarrak, zortzi urte irribarrez beteta, negarrez bustita eta muxus osatuta.

Ocho años de vida, de risa de alegría y de llanto. Ocho años de amor incondicional, de acierto y errores , de risas y enfados pero sobre todo ocho años de acompañarte con el mejor de los apoyos, el del amor incondicional que no lo pagan ni 14 horas de parto, contracciones infumables y noches en vela.

La maternidad es un tatuaje con una característica especial, la de ir sumando como un laser una ralla a tu dibujo, ese que te dejo el postparto. Hoy sumo una ralla más, la octava y lo hago con la incertidumbre de no saber si el dibujo tendrá sentido, armonía y buena sintonía, pero que por empeño y amor no sea. Zorionak maitia!


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