Revista Música

1987

Publicado el 31 julio 2010 por Xim
Hace 23 años un joven de 23 años escribió un poema, otro de tantos de aquella época confusa, pero claramente definida, de su vida; no es que sea gran cosa, pero representa las impresiones que retenían sus retinas, los sentimientos que su alma almacenaba, las ideas que en su mente amenizaban el navegar a la deriva de su propio destino...
1987
¡ Antisentimiento !

Cuando el día se hace interminable y la noche se hará larga y pesada,

cuando el cielo gotea de sus viejas cañerías de plomo
y la gente fuma cigarros que no paga.
No has hallado ninguna mirada que te propusiera la muerte,
pero tampoco una sonrisa que esbozara la vida;
todo eso confirma que eres preso de la indiferencia.
Cuando abres esos libros repletos de miles de frases largas
y ves que todas las letras se han caído,
cuando estás junto a una boca que articula palabras
pero no te llegan los sonidos;
ni cuando oyendo tu canción favorita emerge de tu sueño la melodía,
cuando no estás bien ni echado en la cama,
ni de pie deambulando por tu habitación,
ni recostado mirando por la ventana,
todo eso, confirma la indiferencia.
Cuando no esperas que suene el teléfono ni el timbre de la puerta,
cuando ni siquiera el sexo los placeres despierta,
cuando el silencio ruidoso se mueve
y los sonidos caen acallados por la pereza;
no tienes hambre ni estás saciado,
no eres feliz ni estás triste,
no caes en el abismo ni te elevas hacia las alturas,
todo eso, es indiferencia.
Cuando nada especial acontece
pero a la vez nada corre en manos de la vulgaridad,
cuando de nada sirven preguntas, respuestas o dudas;
cuando de las cumbres de los edificios llueven suicidas,
y desde las salas de maternidad en los hospitales
no suenan ya lloriqueos;
todos los relojes dan la hora equivocada a la misma hora,
porque incluso el tiempo se detuvo,
y lo único que vale ahora, es la indiferencia.
Cuando unos se mueren de hambre
mientras otros copulan despreocupados,
cuando unos tiemblan a fin de mes
mientras que a otros les llega el temblor al final de sus vidas;
cuando damos gracias a dios y el señor nos da la espalda,
cuando intentamos vender el alma al diablo y éste,
eructando espíritus dispares, nos reniega;
cuando no se refiere a tema humano ni asuntos de ciencia,
ni acaso a modos sobrenaturales,
con permiso, la indiferencia.
Cuando no valen batallas ni combates ni planes ni estrategias,
cuando ni las imágenes los sentidos alteran,
ni cuando las imágenes en los espejos se reflejan,
imágenes de niebla;
cuando ni lanzando maldiciones ni enunciando plegarias inciertas,
cuando el umbral de las musas pisáramos en defensa,
(¡conocerlas quién pudiera!),
sí, parece no existir, pero está ahí, la indiferencia.
Ni el poder mágico de los duendes
que se esconden en las sombras de los rincones,
ni dejándose llevar por los impulsos más usuales,
ni trazando espontáneas conclusiones, no hay recurso,
nada que discutir, indiferencia.
Indiferencia en las salas de espera, en las miradas que caen al suelo,
en el carmín de unos labios septuagenarios, en el agujero de la chaqueta;
ante un semáforo en rojo, en la desnudez de los maniquíes,
en las madres que tiran de los niños, en las ojeras de la embarazada.
(-Padre, perdónalos, porque no saben lo que quieren).
Indiferencia de las estatuas que engañan con sus poses inertes,
en los carteros que releen el remite, en los índices que señalan,
del pañuelo en la cabeza de la mujer de la limpieza,
en las dobles miradas de las porteras,
en la descomposición colorida de las floristerías,
en la mano del pobre esperando el pan “nuestro” de cada día,
en los gastados tacones de la prostituta.
(-Padre, perdónalos, porque no saben vivir la vida).
Indiferencia de los escaparates que ofrecen la nada,
de los periódicos en las papeleras y en los cubos de basura,
(modelo del orden del día);
en las alcantarillas urbanas
que siguen tragándose la disculpa de los transeúntes;
en la fe utópica de las loterías,
de las piernas serpentinas víctimas de la prisa,
de los buses y taxis que engullen y escupen gente;
en los pasos de cebra (único vestigio selvático),
de la espera en las plazas y parques (presagio de reuniones),
en las colas de los estrenos de teatros y cines.
Indiferencia de indiferencias
en la nula invitación de todas las puertas abiertas,
en la pesadilla que atormenta.
(-Padre, perdónalos, aunque no se lo merezcan).

07-12-1987


1987

Tuxedomoon es un grupo de música de vanguardia estadounidense, de estilo inclasificable, capaces de instrumentar temas new wave, jazz fussion o puramente experimentales, utilizando instrumentos tradicionales y sintetizadores. Creado en San Francisco, Estados Unidos, en 1977 por dos estudiantes de música electrónica, Blaine L. Reininger y Steven Brown. Otros músicos importantes que participaron en algún momento en la formación son Peter Principle y Winston Tong. En 1980 publican su primer LP, Half Mute. En 1982, el coreógrafo Maurice Béjart les encarga la música para el ballet Divine, tributo a Greta Garbo. En 1983 Reininger deja el grupo para seguir su carrera en solitario. En 1985 publican Holy Wars, que se convierte en su mayor éxito comercial. Wim Wenders utiliza el tema Some Guys en las escenas iniciales de su película El cielo sobre Berlín.
1987

Su último disco de estudio fue “You”, publicado en 1987.

*** YoU ***



Tú eres el beso final
Tú eres el desaparecido
Tú eres el hogar lejano de los prisioneros
Tú eres la celda de enlace
Tú eres la habitación secreta en la casa del horror
Tú eres la triste luz de paz y soledad
Tú eres un santo sin amor
Tú eres la escala por la que mido mi propia fuerza
Tú eres un santo sin amor
Nosotros somos la mentira que vive por sí misma
Nosotros somos todo lo que deberíamos ser
Xim #10

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