Revista Coaching

321.- “El optimista se equivoca con tanta frecuencia como el pesimista, pero es incomparablemente más feliz.”

Por Ignacionovo

Autor: Napoleón Hill. La frase ya es en sí misma una declaración de intenciones al respecto de la entrada de hoy. Incluso no importa si somos acusados del llamado “optimismo irreductible, crónico o antropológico”, en el que, independientemente de lo que ocurra, uno siempre se mantiene confiado y feliz, desdeñando toda evidencia negativa que no concuerde con su radiante visión del mundo .
¿Optimistas? Si, y a mucha honra; aunque tampoco hasta el punto de cegarnos y dejar de reconocer que los acontecimientos no siempre tienen una perspectiva positiva.
Y es que ser optimista tiene sin duda ventajas e invariablemente equivale a ser más feliz. De hecho, y por si hiciera falta un aval respecto de esta afirmación: según científicos estadounidenses el pensamiento positivo alarga claramente la vida. Poniendo un ejemplo concreto, un grupo de psicólogos de la Universidad de Yale encontró que las personas que no sentían miedo a envejecer y que ello no les procuraba mayor angustia ni problema, vivían un promedio de 7,5 años más que aquellos que si se sentían peor a medida que cumplían años.
O sea, no sólo se vive más feliz, sino que se vive más. Siete años más de vida dan para mucho, tanto como para plantearse seriamente si ser optimista debe ser la única actitud correcta para encarar la vida.
Intentar ver el lado positivo de las cosas a veces resulta una tarea titánica, pero todo es cuestión de emplearse en ello y no quedar instalados en lo más obvio y que generalmente además suele ser lo más negativo.
Es cierto que a veces llueve si, pero también lo es que hay más días de sol. A veces nos salen mal las cosas, pero la mayor parte de las veces -si pesamos o medimos con justicia- nos salen bien.
Siempre habrá ocasiones para levantar el ánimo y noticias para despertar la alegría, si nos tomamos la molestia de buscarlas y ello resultará mucho más divertido y estimulante que sufrir.
Reflexión Final: “La costumbre de ver el buen lado de cada cosa vale una fortuna. Todas las cosas tienen un lado bueno y otro malo y si sólo consideramos lo malo, nos parecerá que estamos en un mundo insoportable” (Noel Clarasó)


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