Revista Coaching

335.- "El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen."

Por Ignacionovo
Autor: Rabindranath Tagore. “Ten mucho cuidado con el exceso de confianza”, se nos recomienda en forma de aviso. “No te confíes”, vuelven a insistirnos, para tratar de amortiguar el golpe de un posible fracaso. “Si tienes dudas, abstente”, nos aconsejan, y no los que nos quieren mal, que tanto da, sino los que nos quieren bien, lo cual ya resulta preocupante.
¿Habrá alguien a quien no le transmitan la popular advertencia? Quiero decir, ¿el más preparado de los humanos también tendrá alguien cerca que le lime la confianza excesiva?, pues pienso que si, porque es un consejo no exclusivo para los objetivamente menos preparados, sino para todo ser humano que se proponga algo que comporte un cierto riesgo.
No estoy afirmando que haya que ser tan extremadamente iluso, como para pensar que sólo con la confianza es posible alcanzar todo lo que uno pretende, pero si quiero pensar que es preferible un exceso de ella a su total carencia.
Creer en nuestras posibilidades, se antoja fundamental para resolver con bien cualquier apuesta que nos haga la vida o que hagamos a la vida. Tener muy claro cuáles son nuestras virtudes, saber explotarlas al máximo, aprender de nuestra flaquezas y puntos débiles para reforzarlas... todo esto contribuye a hacernos mejores. Y en el camino nos podremos equivocar, pero desde luego cuando ya nos estamos equivocando, es no atreviéndonos o siendo receleosos por temor a que después el resultado de nuestro empeño resulte negativo.
¿Qué sueño pretendes conseguir? ¿Tan difícil y tan colosal que te marea sólo pensar en él? Bien, porque siempre hay que apuntar al cielo, pero que no sea o eso o nada. Que, siguiendo el hilo de la frase de hoy, el hecho de que exista un Placido Domingo o en su día un Pavarotti o más allá una María Callas o un Enrico Caruso, no te impida intentarlo a ti con tu propia voz: con lo que tienes y con lo que eres.
Asumamos que nunca haremos lo que nos propongamos, sea lo que sea, de forma tan excelsa como los ‘primeros de la clase’, pero eso no implica no intentarlo, porque estoy seguro que con nuestro esfuerzo, nuestra pasión... y nuestra confianza, también somos capaces de hacer algo genuino e inimitable.
Reflexión final: La entrada de hoy es, sobre todo, para la gente que no se atreve a hacer (lo que sea) porque ya hay otros que lo hacen mejor. Que nadie se engañe, siempre encontraremos a alguien más preparado y más brillante pero, ¿y si el cantante principal se queda un día afónico? ¿ese día no hay música en el mundo?



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