Nunca ha sido gracias a ti la jornada laboral de ocho horas de lunes a viernes. Nunca ha sido gracias a ti que una mujer pueda votar o que las personas homosexuales puedan casarse. Nunca ha sido gracias a ti que, a cada día que pasa, el color de la piel sea solo eso. Nunca han sido gracias a ti las conquistas sociales conseguidas por quienes se revelaron, lucharon y murieron contra leyes injustas o forzaron la aparición de derechos más igualitarios.
Nunca nada ha sido gracias a ti a pesar de esos sinónimos que te atribuyen, como fortaleza, resistencia, superación... que al final solo los empleas para adaptarte al medio, por injusto o adverso que sea, o para resurgir de cualquier tipo de mierda individual de la manera más positiva posible. Te has tragado el cuento de tal modo que hasta te sientes crecer como persona por cómo gestionas tus tragaderas ante el sinsabor.
Tantas cosas aún por mejorar y cambiar, y ahora el de arriba me viene con el nuevo mantra. Y lo peor es que ha colado.
