Revista Coaching

527- 'Ningún hombre es una isla. Para hacer frente al buen combate, necesitamos ayuda'

Por Ignacionovo

Autor: Paulo Coelho En la vida, pedir ayuda a a los demás puede resultar embarazoso y para algunos incluso una experiencia muy dolorosa. Solicitando ayuda dejamos en evidencia ante los otros, sin dobleces ni artificios, muestra nuestra propia debilidad a la par que nos exponemos también a un eventual rechazo. Y sin embargo, a pesar de todos los miedos, prevenciones y recelos que podamos sentir deberíamos interiorizar que para la mayoría de los seres humanos es un alivio decir sí.
El resultado de una investigación de la Universidad de Columbia, publicada en el Journal of Personality and Social Psychology, ha llegado a la conclusión de que la mayoría de nosotros subestimamos cuán dispuestos están los demás a ayudarnos. Esto se explica por nuestra tendencia egocéntrica, que nos hace difícil entender lo que otros piensan y sienten al estar atrapados en una maraña de prejuicios e ideas preconcebidas.
Es un hecho que cuando le pides a alguien que te ayude, es mucho más incómodo y vergonzoso para ellos decir 'no' que lo que pensamos habitualmente. Y es aún más que eso: no entendemos hasta qué punto la presión social apremia a la gente a dar una respuesta afirmativa a nuestra petición.
Visto así, si deseamos ayuda solo deberíamos pedirla, dejando a un lado el temor anticipado a una negativa. La gente es mucho más propensa a ayudar de lo que admitimos, especialmente, y como es lógico, si la solicitud es relativamente pequeña. El ser humano, a pesar de sus múltiples egoísmos, necesita sentir el placer de ayudar a los demás de vez en cuando. Nunca lo olvidemos.
Para terminar, una curiosidad relativa al nacimiento de la señal de socorro más difundida; el famoso S.O.S.
Este legendario aviso se comenzó a utilizar a principios del siglo XX y fue aprobado durante una conferencia internacional en Berlín en el año 1906.
Su elección se produjo por la facilidad con la que podía ser radiado utilizando el Código Morse; una sucesión de tres pulsos cortos, tres largos y otros tres cortos ( ), también porque su simpleza hacía menos probable que se perdiera o malintérpretara como consecuencia de las interferencias.
Posteriormente, se le asociaron significados en inglés para facilitar su memorización, por ejemplo: Save Our Souls (Salven nuestras almas), Save Our Ship (Salven nuestro barco), Si Opus Sit (Si fuera necesario) o Save or Sucumb (Salvadnos o morimos).
Se suele pensar, no de manera del todo precisa, que el S.O.S. se utilizó por primera vez en el hundimiento del RMSTitanic, el 14 de abril de 1912, pero algunos buques europeos ya habían hecho uso de la señal anteriormente. Lo que sí es seguro, es que el accidente del Titanic contribuyó a su popularización e hizo que pasara a sustituir casi por completo al anterior código de socorro. (Fuente: Wikipedia)
Reflexión final: "El que puede socorrer a quien va a perecer y no lo socorre, lo mata." (Séneca)
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