Revista Salud y Bienestar

A falta de cloro... El Ávila es bueno

Por Andrea Marcano @AndMarkno
Hola, Hola! Sí, ha pasado un tiempito desde mi última publicación y digamos que la Mole tampoco ha continuado con mi legado. Sigo de aventura en aventura en la Capital y poco a poco adquiero más conductas propias de estos lados y me he familiarizado con uno que otro truquito para optimizar el tiempo durante las horas pico, es bastante normal que ande subiendo a una que otra estación del Metro para alcanzar un tren relativamente vacío. Una conducta que de verdad me rehúso a adquirir es ir lanzando coñazos para entrar al vagón; no, no, no... Eso es una animalada, y siempre hay niños y personas mayores a tu alrededor.

En el Metro de verdad que ves de todo y le puesto nombre a uno que otro personaje. Primeramente tenemos al Cristo, ese individuo que va en medio del tren con los brazos extendidos sujeto a los tubos a los lados del vagón. Está el que tiene complejo de cobrador de camionetica, el amigo que va en la puerta y se sale en casa estación y no me sorprendería que un día de estos grite "Guaritos, UDO, Sigo, Cascada" y "Mi amol colabora en el pasillo". Tenemos al que se hace el dormido en los asientos preferenciales, los filósofos nueva era, los quiero escuchar un AMÉÉÉN, el/la que huele a loco... En fin, una sopa de olores y personalidades que se sirve bien caliente durante la semana.

Los fines de semana es una historia completamente diferente, te sientas, vas tranquilo y los tacones/corbatas son reemplazados por ropa deportiva. Desde que llegué los domingos subo religiosamente al Ávila, las primeras veces por Sabas Nieves y el pasado domingo por Quebrada Chacaito. Esa subida es mi momento de drenar lo de la semana, ya que no puedo ahogar las penas en cloro el Ávila es bueno y un tobo de cocada al bajar siempre cae bien mientras leo los titulares de los diarios nacionales en la parte de arriba del kiosco. Para este domingo planeo subir por Estribo de Duarte, vamos a que tal nos va.

A falta de cloro... El Ávila es bueno


Algunos sitios que han hecho que mi paladar baile, salte y cante de la felicidad durante mis constantes expediciones:

1. Cacao Venezuela del Parque Miranda, el cacao frío/granizado no tiene padrote y es el acompañante perfecto para esos días de calor.

2. Heladería La Poma, ayer disfruté de un señor barquillón de fresa y chocochip, quedé fascinada y el precio mundial para las porciones, el detalle es que hay que armarse de paciencia para cancelar y pedir.

3. Friday's, siempre excelente y digo sin miedo: Costillas, pronto voy por ustedes.

4. Cocada de Sabas Nieves, nunca había sido amante de este tipo de bebida hasta que la probé allí y el ambiente es súper agradable ideal para recuperarse de la subida.

5. La carreta de dulces criollos en la salida de la estación del metro Agua Salud, demasiado buenos y recomiendo el bocadillo de plátano.

6. La torta marmoleada de cocinaartesanal.com.ve, mi merienda de oficina favorita.

Sí, sí desde que llegué vivo cerdeando y ahora más que nunca le pido a mi súper metabolismo que no me falle. A los que hoy leen esto y hacen vida en Caracas o alguna vez han estado de paso y disfrutaron de alguna actividad/comida que les encantara, los invito a dejarme los lugares y con mucho gusto me doy una pasada.

Todavía tengo muchas cosas pendientes, sobre todo las aventuras de índole histórico y de eso hay mucho por ver. Me falta subir al Ávila por el teleférico, participar en una carrera (lamentablemente me dormí en los laureles y no me inscribí en la Carrera 10K de Senos Ayuda), ir al teatro, al ballet, esta semana darme una pasada por le Feria del Libro en la UNEARTE y así pues... Un día de estos hago una lista oficial y estoy abierta a sugerencias.

Sigo y seguiré disfrutando de esta nueva etapa, a fin de mes voy a casa y se que me voy a freír con el calor, es bastante fácil acostumbrarse al fresquito chévere de aquí. Lo que para ser sincera que no me gusta para nada, es casi que la necesidad primordial que tiene la gente de que te identifiques con lo que hoy llamaré "derecha o izquierda" y esa diferenciación marcada que hay entre el Este y Oeste, es una barrera invisible que se siente en cualquier espacio y es triste que vivamos con secciones en el pensamiento, la geografía y bueno, en el corazón también.

Aprovecho la coyuntura para invitarlos al Curso de Maquillaje Profesional dictado por Palma Cesín Maquillaje Profesional, en reiteradas ocasiones han hecho maravillas con mis cacheticos y con los ojos cerrados recomiendo su trabajo. Nos leemos en la próxima.

A falta de cloro... El Ávila es bueno

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