
11 de Julio de 2010Little Ana llevaba pocos días en "libertad" tras pasar una semana en el Hospital por una dolencia, ya completamente superada.Era nuestro primer día de vacaciones con ella, apenas contaba con dos meses y teníamos planeado viajar hasta un pueblo pesquero de Galicia donde los abuelos nos esperaban con los brazos abiertos.Salimos temprano con la idea de que la "Muy" fuese dormida el máximo tiempo posible... transcurridas dos horas se despierta: primera parada a tomar un café.Conseguimos avanzar otra hora y media entre juegos, música y distracciones. Hacemos un nuevo descanso en el mismo sitio que una concentración motera, Ana flipaba y yo más aún.De nuevo en la carretera... 100 kilómetros más y el coche se para en mitad de la autovía: se había fundido la batería. Domingo, 3 de la tarde, todos los talleres cerrados, teníamos más maletas que la terminal 4 de Barajas, 30 grados a la sombra... mientras esperamos a la grúa decidimos comer algo rápido y, sobre todo, que lo haga también Little.Llega el taxi, metemos las maletas, la sillita de la niña, el flotador, la sombrilla... aún 250 km por delante y pasados diez minutos empieza a berrear en el taxi porque quiere zampar, again. Otra parada...Finalmente, tras más de 12 horas en camino, llegamos al pueblín derrotados, hundidos.Era el día de la final del Mundial. Una final esperada durante mis 30 años de entonces.El partido lo vemos en casa de un buen amigo de la familia, lo domina España durante los 90 minutos iniciales... pero acaba con empate a cero. Ana, agotada, cae rendida en brazos de su mamá.Casillas salva a España en un contragolpe (el mismo Casillas que


